MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

miércoles, 6 de mayo de 2026

VALE LA PENA

Hay momentos en la vida en los que uno camina en una delgada línea entre la decepción y la esperanza. No es resignación, pero tampoco es ingenuidad. Es una especie de lucidez emocional; ver las cosas como son, sin maquillaje, eligiendo no endurecer el corazón. La decepción aparece cuando la realidad no está a la altura de lo que uno cree, espera o entrega. Duele, porque uno no se decepciona de lo desconocido, sino de aquello en lo que confió. Sin embargo, esa misma decepción también enseña: nos vuelve más conscientes, más selectivos, más atentos. La esperanza, en cambio, no es negar lo que pasa. Es sostener, aún con las pruebas en contra, la convicción de que no todo está perdido. Es una forma de coraje silencioso: seguir creyendo, incluso cuando sería más fácil dejar de hacerlo. Ser optimista en este contexto no es vivir en una fantasía. Es una decisión. Es pararse frente a la realidad, a veces dura, a veces injusta, y aún así elegir no contaminarse con lo peor de ella. Porque la realidad puede mostrarnos egoísmo, indiferencia o hipocresía… pero también, aunque a veces cueste más verla, sigue habiendo gente con valores, con sensibilidad, con verdad en sus actos. Y ahí es donde uno tiene que apoyarse: en lo que es, en lo que ha construido, en lo que siente de verdad. Al final, todo se reduce a una confianza íntima: saber que uno no está equivocado por sentir como siente, por creer en lo que cree. Y entender que, aunque el mundo a veces parezca inclinarse hacia otro lado, siempre hay almas que resisten desde la nobleza. Y mientras esas almas existan (y existen), vale la pena seguir siendo quien uno es.

domingo, 3 de mayo de 2026

DETRÁS DE LAS DECISIONES HAY PERSONAS

A veces no es enojo lo que uno siente, sino vergüenza. Vergüenza de ver cómo la política, que debería ser una herramienta para mejorar la vida de la gente, se transforma en un espectáculo de confrontación, soberbia y distancia con la realidad. No importa de qué lado se esté: cuando se pierde el respeto, cuando se banalizan los problemas profundos de la sociedad y cuando el poder parece más interesado en imponerse que en escuchar, algo se rompe. Y lo que se rompe no es solo la confianza en un gobierno, sino en la política misma. Argentina no necesita gritos, ni insultos, ni divisiones constantes. Necesita sensibilidad, diálogo y grandeza. Necesita dirigentes que entiendan que detrás de cada decisión hay personas, historias, esfuerzos y sueños. Pero también hay algo que no se puede ignorar: la esperanza no es infinita. La paciencia de la gente tiene un límite. Y cuando ese límite empieza a alcanzarse, el clima social se vuelve cada vez más frágil. La perversión, el cinismo, la corrupción y el odio no conducen a nada bueno. Ojalá no lleguemos a un punto de quiebre. Nadie quiere un desenlace doloroso. Pero es imposible no sentir que se está empujando a la sociedad hacia un lugar peligroso. Por eso, más que nunca, hace falta responsabilidad, conciencia y humanidad desde quienes tienen el poder. Porque cuando la paciencia se agota, lo que sigue no suele ser bueno para nadie. Ojalá no sigan tirando de la cuerda y recapaciten... aunque por las acciones y los perfiles, pareciera algo bastante difícil de lograr.

sábado, 2 de mayo de 2026

DÍA DEL TRABAJADOR

Ayer fue "El Día del Trabajador" y no fue un día más. No alcanzó con repetir frases hechas ni con desear “feliz día” como si la realidad no doliera. El trabajo dignifica, sí. Pero también es cierto que cuando falta, cuando se pierde, cuando se precariza, lo que se hiere no es sólo el bolsillo: es la esperanza, la estabilidad, el proyecto de vida. Estamos viviendo tiempos difíciles en la Argentina. Cada vez hay más gente que se queda afuera del sistema, más familias que hacen cuentas imposibles, más incertidumbre que certezas. Y frente a eso, no se puede mirar para otro lado ni disfrazar de épica lo que en la vida cotidiana es angustia. Hay decisiones que duelen. Duelen en el trabajador que pierde su empleo, en el jubilado que no llega a fin de mes, en el médico que no tiene recursos, en el docente que sostiene como puede, en el estudiante que ve su futuro más lejos, en el enfermo que necesita respuestas y no las encuentra. No es pesimismo: es realidad, y reconocerla también es una forma de respeto. Pero incluso en este contexto, hay algo que no se pierde: la dignidad de la gente que sigue levantándose cada día, que busca, que pelea, que no se resigna. Esa fuerza silenciosa es la que sostiene al país desde siempre. Hoy, más que nunca, el verdadero homenaje no es una frase bonita, sino el compromiso de no naturalizar el dolor del otro. De tener sensibilidad. De no perder la humanidad. Porque el trabajo no es solo una estadística ni un número en un discurso: es la vida misma. Cumplí en desear un feliz día a quienes trabajan, a quienes buscan trabajo, y a quienes no bajan los brazos, pero con un sentimiento distinto al de otros años. Ojalá, los que vengan, sean distintos, mejores, y podamos desear sin medias tintas: ¡Feliz Día, laburantes!

viernes, 24 de abril de 2026

SEGUIR CAMINANDO

No es fácil ser optimista cuando el contexto golpea fuerte. No es fácil sostener la fe cuando lo que se ve, invita más a la preocupación que a la esperanza. Pero quizá el optimismo no sea negar lo que pasa, sino elegir no endurecer el alma frente a lo que pasa. Porque hay algo que ninguna crisis puede llevarse: los valores con los que uno decide vivir. La honestidad, la sensibilidad, la solidaridad, el amor por lo que uno hace y por la gente que lo acompaña. Eso no depende de ningún gobierno, ni de ningún momento económico. Eso es una decisión íntima, profunda, que se renueva todos los días. Hoy, Argentina duele. No hay que negarlo o hacer como que no pasa nada, como veo a muchos que intentan desviar la mirada. Quizás sería mucho más sencillo publicar otro tipo de contenido, pero siento la necesidad de compartir lo que pienso y siento. Cuesta ver un horizonte claro, pero, también es cierto que la historia nunca es una línea recta, y los pueblos tienen una enorme capacidad de levantarse, de reinventarse, de volver a creer. Y ahí es donde empieza lo importante: en lo que cada uno hace con lo que le toca. En cómo uno sigue, en cómo uno cuida a los suyos, en cómo uno elige no perder la emotividad, la dignidad, la ternura, aún en tiempos complejos y difíciles como éste. Porque al final, nuestros hijos no solo heredan un país. También heredan nuestra manera de pararnos frente a la vida. Y si algo vale la pena dejarles, más allá de cualquier circunstancia, es eso: la convicción de que, incluso en la oscuridad, siempre hay una forma de seguir caminando con luz propia.

domingo, 12 de abril de 2026

EL MAR

El mar me transmite equilibrio espiritual, paz interior y serenidad emocional. Es un refugio mágico que proviene desde la inmensidad de las olas y el sonido del viento. Me transporta a la simpleza, a la armonía, a la calma. Cualquier ciudad que tenga mar es mi lugar. Me hace reflexionar, reafirmar mis convicciones, creer en la bondad, valorar la humanidad, consolidar la solidaridad y ratificar la idea de que el mundo se merece un trato mejor. En el ir y venir del oleaje, comprendo que todo pasa, menos lo que uno siembra con el alma. Frente al mar, todo encuentra su lugar… incluso uno mismo; tal vez por eso, vuelvo siempre a él para no olvidar quién soy, ni en qué creo, y entonces confirmo que la verdadera profundidad no está en su infinito, sino en lo que ese mar gigantesco despierta dentro de uno. Y ahí, en silencio, me reencuentro con lo primordial: ser honesto, hacer el bien y no olvidar mi esencia, que es lo que me hace vivir con verdad, sosteniendo los valores que mis viejos me inculcaron, creyendo en las personas buenas, porque al final, lo único que realmente trasciende es lo que hacemos por los demás. Desde hace un largo tiempo, entiendo que la vida vale por lo que uno siente… pero mucho más por lo que uno es capaz de dar. Ojalá lo pudieran entender los que tienen el poder y se dedican a destruir y odiar, en vez de construir y querer.

sábado, 11 de abril de 2026

ENTRE EL RUIDO Y EL SENTIDO

Vivimos un tiempo donde el ruido le ganó terreno al sentido. En la política, en lo social y también, en lo cultural, en lo artístico, en lo musical. Se premia lo inmediato, lo provocador, lo grotesco; no porque diga algo verdadero, sino porque ‘llama la atención’. Y eso no es casual. Cuando se vacía el contenido, es más fácil manipular, distraer y anestesiar. Así siento a la sociedad actual. Desde lo personal, me refiero a lo artístico y musical, porque me afecta directamente con tristeza y dolor. El arte debería ser refugio, belleza, pensamiento y emoción compartida, aunque hoy, muchas veces, queda reducido a mercancía rápida, a slogan pobre y a letra sin alma. No es que falte talento, al contrario, existe y mucho, pero falta cuidado, profundidad y respeto. Y eso genera una sensación de intemperie para quienes creemos, por ejemplo, que la música, todavía puede abrazar las almas, incomodar con elegancia o decir verdades sin gritar. Yo soy un baladista que canta temas simples, discretos, sinceros, sin ninguna otra pretensión más que hablar del amor que nos atraviesa a todos, en menor o mayor medida, abordando la música desde la modestia y la sencillez. La sensibilidad que me acompaña desde siempre, hace que me sienta apenado por esta realidad y vislumbro que la mediocridad puede producir más ruido, pero no es mayoría (aunque nos vendan lo contrario); que el mal gusto se exhibe masivamente, pero no representa a todos (aunque nos quieran hacer creer que sí) y que lo verdaderamente auténtico no desaparece (aunque se vuelva más silencioso y más necesario). Sé que compartir una reflexión propia no va a cambiar el mundo, pero le puede dar otro aire a quien la lee y eso, para mí, ya es muchísimo. 

lunes, 23 de marzo de 2026

PENSANDO. SINTIENDO. BUSCANDO.

Hay lugares que no son solo un punto en el mapa… son una parte de uno mismo. Hoy estoy acá, en un aeropuerto, ese lugar donde uno nunca está del todo: ni se queda, ni se va. Y quizás por eso mismo, pienso en eso más que nunca. Amo profundamente a mi país. Amo su gente, su historia, todo lo que me dio y lo que soy gracias a él. Pero también, como muchos, me encuentro atravesado por dudas que nunca pensé tener a esta altura del partido. Tengo hijos jóvenes, con toda la vida por delante, y mi mayor deseo es que crezcan con esperanza, no con miedo. Y ahí es donde todo se vuelve más difícil… porque decidir no es solo por uno. Hace muchos años me fui, solo, a buscar un camino. Lo desandé, lo capitalicé y volví. Hoy la vida es otra. Hay raíces, hay historia, hay amor construido. No es fácil imaginar la posibilidad de irse nuevamente. Tampoco es fácil pensar en quedarse cuando el presente angustia y el futuro inquieta. No tengo respuestas definitivas. Solo sé que no quiero tomar decisiones desde el enojo ni desde la incertidumbre. Quiero elegir desde el amor… aunque duela. Porque irse no siempre es abandonar. Y quedarse, a veces, también es una forma de resistir. Estoy en ese punto. Pensando. Sintiendo. Buscando.

martes, 3 de marzo de 2026

NO TODO ESTÁ PERDIDO

Me duele la división, me preocupa y no me gusta el tono agresivo que se ha naturalizado y me entristece ver cómo el odio parece convertirse en herramienta política y social, que se transmite a un segmento de ciudadanos que imitan ese proceder desequilibrado y despótico. No creo en el insulto como forma de construcción. No creo en la descalificación permanente hacia quienes piensan distinto. Creo en el respeto, el diálogo y la responsabilidad que implica gobernar y también, opinar. Como artista, llevo 42 años construyendo un vínculo afectivo con mucha gente que ha compartido mis canciones dentro y fuera de Argentina, me siento privilegiado por eso, más allá de gustos y pareceres; ese vínculo se sostuvo siempre en la honestidad, en el trabajo y en el amor por lo que hago. No sería coherente de mi parte callar lo que siento y me atraviesa cuando veo que el clima social se vuelve cada vez más áspero y confrontativo. No hablo desde el enojo, sino desde la preocupación, no me expreso desde la agresión, sino desde la convicción. Me gustaría vivir en una Argentina donde podamos pensar distinto sin destruirnos, donde las nuevas generaciones entiendan que la firmeza no necesita violencia y que la pasión no necesita odio. La diferencia de ideas no convierte a nadie en enemigo. Una Democracia madura no puede construirse desde la exclusión, desde el desprecio, ni desde la humillación hacia la mitad del país que piensa distinto. Cuando la agresión se vuelve costumbre desde los lugares de poder, el daño no solo es político, es también, cultural y generacional. La historia ha demostrado que los momentos difíciles no son eternos y confío en que como sociedad encontremos un camino más justo, más humano y más equilibrado. Esa esperanza no es ingenuidad, es una decisión consciente de no resignarme a la oscuridad. Tengo hijos. Y más allá de cualquier coyuntura política, quiero transmitirles la importancia de la convicción y los principios; que me vean sostener los valores con dignidad, sin putear, sin agredir, pero sin arrodillarse ante lo que considero injusto. Que me duela el país que vivimos no me vuelve débil, me vuelve comprometido desde mi humildísimo lugar artístico y en lo personal, como ciudadano, me acerca a la conciencia social, a la sensibilidad y a pensar que no todo está perdido cuando el pueblo reflexiona y actúa en consecuencia.

domingo, 22 de febrero de 2026

BALADAS DE VINILO

Este álbum reúne 15 baladas significativas de mi sendero musical; canciones que no tuvieron la trascendencia masiva de otros temas más populares de mi repertorio, pero que también marcaron el camino artístico por más de cuatro décadas de trayectoria. En tiempos actuales, donde la provocación, la embestida y la desvalorización son lamentablemente frecuentes, este disco es una invitación a volver a la emoción sincera, al amor, a la música que acaricia el alma y el corazón. Es un retorno a la esencia melódica y un armonioso recorrido por el universo romántico que siempre me acompañó y continúa presente. “Baladas de Vinilo” ya se encuentra disponible en Spotify y todas las demás plataformas digitales. 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

AGOBIO

Estoy susceptiblemente cansado de la cantidad de irresponsables que ocupan espacios en distintos medios de comunicación, opinando livianamente de cualquier cosa que se pongan a debatir. La ignorancia es el primer síntoma que se desprende de todos estos insensatos que hablan por hablar sin tener la menor idea de nada de lo que vociferan como si fueran los dueños de la verdad. El segundo vestigio de estupidez supina que los abarca es el total desconocimiento con el cual evacúan sus “verdades”. Y el tercer indicio que los delata en su incultura, inmoralidad e imbecilidad, es la falta de solidaridad ante el prójimo (que, incluso, pueden ser sus propios familiares, amigos o conocidos). El grado de hijaputez que escucho de ciertos especímenes impresentables, muchos de los cuales se autodenominan periodistas, otros se hacen llamar “panelistas” y otros más, son la nada misma, es realmente sorprendente y alarmante. Gente que no se reconoce a sí mismo por lo que realmente es, sino por lo que quisieran ser en la vida y eso los transforma, tristemente, en personas desclasadas, impertinentes y arrogantes. Y no solo tienen esas desagradables características, sino que, además, se transforman en seres despreciables, tanto o más de los que ellos mismos viven señalando, criticando o condenando. Me agobia vivir rodeado de estos personajes incultos, miserables y mezquinos; me causan una mezcla de rechazo, irritación e impotencia por ver que llenan espacios en televisión, radio, streams, portales digitales y medios gráficos sin tener la capacidad necesaria para, al menos, representar dignamente lo que pretenden ser al sentarse frente a un micrófono, una cámara o una computadora. Cualquiera dice cualquier cosa de cualquiera. Y lo peor de todo es que no pagan ningún costo por hablar las boludeces que escupen; nada de lo que vaticinan durante meses como verdad absoluta o dato fidedigno se cumple y nada pasa, dan vuelta la página y todo sigue como si nada. En fin, podría estar escribiendo y desahogándome mucho más, pero no voy a ser un libro de todo esto. Solo compartir mi sentimiento de manera acotada y agobiada.