MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

lunes, 20 de julio de 2026

ORGULLO DE SER ARGENTINO

Siento la tristeza y la frustración que siente cualquier hincha cuando ve escapar el sueño de salir campeón del mundo a tan pocos minutos del final. Sería hipócrita decir otra cosa. Duele mucho porque Argentina estuvo peleando hasta el último aliento, después de siete partidos, donde dejó el alma en cada jugada y justo, en el octavo y último encuentro, el cansancio y desgaste físico, hicieron que no pudiera lograr el objetivo de la cuarta copa mundial. Y hay algo que duele casi tanto como haber perdido, es la deshonestidad intelectual de quienes pasaron semanas intentando convencer al mundo de que Argentina no ganaba por mérito propio, sino por supuestas ayudas, arreglos o privilegios imaginarios. El seleccionado argentino protagonizó una campaña extraordinaria; remontó encuentros que parecían perdidos, desafió el agotamiento, las lesiones y la lógica. Llegó a la final, después de un desgaste físico enorme con un día menos de descanso que España y con jugadores que terminaron prácticamente, sostenidos por el orgullo y el amor por la camiseta. Aun así, luchó hasta el último segundo. Resulta indignante escuchar y ver a los que construyeron relatos miserables sobre supuestos favoritismos de árbitros y FIFA sin una sola prueba concreta, evidenciado por los mismos partidos que demostraban todo lo contrario. Todos los que se montaron a esa caravana de malintencionados, confundiendo el análisis con la difamación, se merecen que los ignoremos. Me refiero a periodistas operadores y seguidores de distintos países que se dejan arrear como ovejas de corral, repitiendo sistemáticamente, las falacias instaladas. Argentina remontó partidos que parecían perdidos, resistió momentos dramáticos, jugó al límite de sus fuerzas y llegó a la final dejando el alma en el camino, y eso lo vieron millones de personas por televisión. Y ahora que la final se perdió, muchos de estos mismos personajes siguen burlándose, despreciando y atacando. Nunca les interesó la verdad. Si Argentina ganaba, era porque estaba favorecida; si pierde, es motivo de celebración. Así de simple y así de pobre. Es la mezquindad de quienes viven pendientes del fracaso ajeno para compensar sus propios resentimientos. Me quedo con estos jugadores que nunca bajaron los brazos, me quedo con Messi dejando hasta la última gota de energía y me quedo con Scaloni y todo el equipo técnico con su dignidad de haber peleado hasta el final luchando de frente. Todos los demás, que hablan y hablan, fueron quedando afuera, uno por uno. La copa quedó en manos de España que, con su juego en equipo, medido, moderado y simple, logró el objetivo tan ansiado. Las finales se ganan o se pierden. Lo que no se pierde es el respeto que se gana en la cancha y Argentina, se ganó el respeto de los que valoran el esfuerzo, la honestidad y la grandeza deportiva. El orgullo de ser argentino permanece más vivo que nunca. ¡Gracias, muchachos!

domingo, 12 de julio de 2026

ARGENTINA SIEMPRE HACE LO MISMO

Me resulta llamativo escuchar a ciertos periodistas, medios y comunicadores de distintos países insistir con la idea de que Argentina recibe ayudas arbitrales. Lo curioso es que esa acusación se repite una y otra vez, pero no viene acompañada de pruebas concretas. Lo reiteran con tanta insistencia que parecerían querer convertir una opinión en verdad. El problema que tienen es que la realidad tiene una costumbre bastante molesta para ellos: no se deja reemplazar solo por relatos. Lo más llamativo es que nadie puede señalar una mínima jugada que haya definido un partido a favor de Argentina. Ni una. Todas las decisiones discutidas fueron tomadas dentro de lo que establece el reglamento. Podrán gustar más o menos, podrán interpretarse de distintas maneras, pero hablar de una conspiración o de una ayuda sistemática es sencillamente una fantasía. Me encanta debatir de fútbol cuando del otro lado hay argumentos, análisis y razones porque el intercambio de opiniones siempre enriquece, pero lo que me resulta tomar en serio son las descalificaciones, las agresiones y las teorías sin fundamento. Supongamos por un instante, sólo para darle entidad a un absurdo que imagine que la FIFA quisiera favorecer a Argentina. ¿Para qué? ¿Qué ganaría la FIFA con que Argentina salga nuevamente campeona del mundo en forma consecutiva y no lo haga otra selección? Nadie logra responder esa pregunta elemental porque la acusación se derrumba por su propio peso. Es una construcción nacida del resentimiento más que de la lógica. Cuando un equipo gana, siempre es más fácil hablar de conspiraciones que reconocer méritos y convertir cada triunfo argentino en una sospecha permanente es dejar de lado la realidad que indica que Argentina lleva décadas escribiendo páginas importantes en la historia del fútbol mundial. No estamos hablando de una sorpresa pasajera, estamos hablando del campeón del mundo que, nuevamente, está entre los cuatro mejores del planeta; sin desplegar, quizás, el brillo que mostró en Qatar 2022, pero demostrando una vez más, carácter, jerarquía y una mentalidad competitiva que muy pocos poseen. Argentina es la única selección de América hispana que llegó a estas semifinales rodeada de potencias europeas y lo hizo por mérito propio, no por favores imaginarios. Somos una Nación que disputó seis finales del mundo y conquistó tres títulos. Puedo entender la rivalidad y las preferencias; también comprendo que muchos quieran que Argentina pierda (es parte del juego), pero lo que no alcanzo a digerir es la necesidad permanente de desmerecer cada logro argentino inventando ayudas inexistentes, que no tienen fundamento alguno, insisto. Podrá gustar más o menos nuestro estilo; podrán simpatizar o no con nuestra Selección, pero negar la dimensión futbolística de Argentina, ya no es una opinión; es simplemente, desconocer la realidad. Y quizás sea lo que más molesta a algunos, porque aun cuando no juguemos nuestro mejor fútbol y nos exijan más que a cualquier otro, Argentina sigue estando entre los protagonistas del mundo. A quienes esperan nuestra caída, les agradecemos la atención; nosotros, seguiremos alentando a la Selección y disfrutando del privilegio de ver a Argentina competir, una vez más, en la élite del universo futbolístico. Mientras algunos buscan conspiraciones, Argentina sigue haciendo lo mismo de siempre: salir a la cancha, competir y ganar. Y eso, por suerte para nosotros y por desgracia para los dolidos y rencorosos, todavía no puede decidirlo ningún árbitro.

jueves, 9 de julio de 2026

INDEPENDENCIA ARGENTINA

Hoy se habla mucho de libertad. Sin embargo, cada 9 de Julio me recuerda que la libertad sin independencia puede convertirse en una simple ilusión. La independencia no es un acto del pasado, ni una ceremonia escolar, ni una publicación cibernética; es la capacidad de defender los intereses de la propia patria sin pedir permiso, sin buscar aprobación y sin celebrar como virtudes la obediencia o la subordinación. Por eso, en este Día de la Independencia, no puedo evitar preguntarme cuánto queda de aquel espíritu que animó en 1816 a quienes soñaron una Argentina soberana. Veo una época en la que demasiados confunden dignidad con sometimiento, patriotismo con marketing y soberanía con una palabra vieja que algunos consideran incómoda. Los discursos grandilocuentes e hipócritas sobre la libertad, cuando vienen acompañados de una admiración rastrera por los poderes que históricamente han condicionado a nuestro país, me producen un gran rechazo. No me entusiasma una Argentina que se acostumbre a mirar hacia afuera para que le digan qué hacer, qué pensar o qué camino seguir. La verdadera independencia exige coraje, mucho más coraje que el necesario para repetir consignas de moda o frases remanidas sacadas de algún libro. Por eso, más que celebrar una fecha, me gusta pensar qué significa hoy ser independientes y para ser sincero, me cuesta sentir que lo somos cuando veo tanta sumisión, tanto alineamiento automático y tanta grotesca fascinación por quienes, desde afuera, condicionan nuestro rumbo. La independencia no consiste en cambiar de amo, ni en obedecer con sometimiento, radica en defender la soberanía de las decisiones, la dignidad de un pueblo y el derecho a pensar con cabeza propia. Amo a la Argentina y siento que estamos atravesando una etapa penosa donde se confunde modernidad con entrega, apertura con dependencia y libertad con resignación. A 210 años de aquella declaración histórica, ojalá podamos con el voto, recuperar el sentido más profundo de la palabra independencia, que, entre otras cosas, es asumir con valentía nuestro futuro, sin renunciar a los intereses de nuestra patria. Feliz Día de la Independencia.

domingo, 5 de julio de 2026

CIPAYISMO

El cipayismo no comienza cuando se admira a otro país; comienza cuando se desprecia el propio. No hay nada reprochable en reconocer virtudes ajenas, pero sí hay algo profundamente triste cuando una dirigencia pierde el sentido de pertenencia y actúa como si la Nación que gobierna fuera apenas una sucursal de intereses extranjeros. Los pueblos dignos pueden equivocarse, atravesar crisis o sufrir derrotas, pero conservan algo irrenunciable: el respeto por sus símbolos, su historia y su soberanía. Cuando ese respeto se diluye, aparece una forma de servidumbre que no necesita cadenas ni ejércitos. Es una sumisión cultural y política que lleva a algunos a creer que todo lo propio vale menos y que todo lo extranjero merece reverencia. El cipayo no es quien dialoga con el mundo, es quien se arrodilla ante él; no es quien coopera con otras naciones; es quien renuncia a defender la suya. Y lo más preocupante no es la existencia de dirigentes con esa mentalidad, sino la indiferencia de una sociedad que termina acostumbrándose a gestos que, en otro tiempo, habrían despertado un rechazo inmediato. Una patria no se pierde solamente por invasiones o derrotas militares, también puede herirse o deteriorarse cuando se instala la idea de que el orgullo nacional es un defecto, que la soberanía es una molestia y que la identidad propia debe ceder ante la admiración servil por poderes externos. Allí es donde el cipayismo deja de ser una actitud individual para convertirse en un tema complejo y colectivo. Amar a la patria no implica odiar a otros pueblos; significa, simplemente, no aceptar que la dignidad nacional sea negociada, relativizada o humillada; porque un país que deja de respetarse a sí mismo termina enseñándoles a los demás que tampoco deben respetarlo. La patria no es una ideología, ni un gobierno de turno. La patria es la memoria de quienes nos precedieron, el esfuerzo de quienes hoy transitamos el presente y la esperanza de quienes vendrán más adelante. Por eso duele tanto verla humillada y duele aún más, la indiferencia de quienes ya no perciben la ofensa. En fin... tristísima realidad que nos toca atravesar y que, en algún momento cercano, ojalá se revierta.

miércoles, 1 de julio de 2026

OJOS ABIERTOS Y CORAZÓN ATENTO

Celebro cada triunfo de nuestra Selección y disfruto como tantos argentinos ver a Messi seguir haciendo historia. El fútbol nos regala una alegría necesaria en tiempos difíciles. Pero también creo que no deberíamos permitir que la emoción de un Mundial nos haga perder de vista la realidad cotidiana. Hay millones de personas que siguen luchando para llegar a fin de mes, comerciantes que venden menos, trabajadores que no encuentran respuestas y una dirigencia política que muchas veces parece más preocupada por sus propios intereses que por los problemas de la gente. Y lo que más me preocupa es cierta resignación que parece haberse instalado en nuestra sociedad. Como si nos fuéramos acostumbrando a situaciones que deberían hacernos reflexionar, debatir y participar más activamente en la construcción de un mejor país. Disfrutemos del fútbol, de la música, del teatro, de todas las cosas lindas que tiene la vida y de esos momentos que nos unen como pueblo, pero sin dejar de pensar, sin dejar de observar y sin dejar de exigir la honestidad, la responsabilidad y el compromiso que Argentina merece. Una alegría no debería tapar una preocupación. Ambas pueden convivir, pero siempre acompañadas por la conciencia social, porque celebrar también es compatible con mantener los ojos abiertos y el corazón atento a la realidad.

jueves, 11 de junio de 2026

MUNDIAL DE FÚTBOL / MÉXICO - 1986 / 2026

Hoy se cumplen 40 años del inicio de aquel mundial en México, donde Argentina conquistó su segunda copa del mundo bajo la capitanía y maestría del inigualable Diego Armando Maradona. Le harán un homenaje en el Estadio Azteca, pero el mayor honor que él tiene, es estar en el corazón de millones de argentinos, que lo llevan en el alma por todo lo que nos hizo vivir. Mientras tanto, los que ostentan el poder económico y político argentino nos siguen tomando por boludos, tratando de imponer un relato asquerosamente mentiroso a través de excusas inverosímiles, absurdas e indignantes, que ejecutan por medio de ciertos personajes corruptos y amorales. Hoy comienza en México, el Campeonato Mundial de Fútbol 2026 y esperemos que, en Argentina, la pelota no tape el escándalo que estamos presenciando como ciudadanos, a través del irritante y cómplice manejo mediático de unos cuantos, que encubren la corrupción de una manga de delincuentes, que hacen lo que les viene en gana para seguir con sus patrañas delictivas. ¡Los mejores deseos para nuestra selección y ojalá puedan repetir la hazaña de volver a nuestro país con una nueva copa, que sería la cuarta en nuestra historia!

domingo, 7 de junio de 2026

RESISTENCIA

No pretendo hacerme el pensador, ni el filósofo de nada. Soy apenas un artista, un laburante de la música que, como tantos otros, está cansado de ver cómo nos acostumbramos a vivir entre la indiferencia, la mediocridad, el cinismo y la falta de humanidad. Duele e irrita ver cómo se naturaliza la mentira, la agresión y el odio. Y como se premia al que no respeta valores, al que no tiene ética, al que es deshonesto, ni sostiene su palabra. Cómo tantos sueños, talentos y esfuerzos quedan arrumbados mientras avanza una sociedad cada vez más fría, más egoísta y más vacía de sensibilidad. A veces me pregunto, sinceramente, cómo seguir adelante sin que el alma se desgaste. Cómo sostener la pasión, la fe y las ganas en medio de tanta decepción. Pero también siento que callarnos ya no sirve. No para entrar en peleas inútiles ni para señalar culpables desde un pedestal. Simplemente para reaccionar. No sé si sirve de algo compartir este tipo de publicación, no lo sé... Sí creo que deberíamos reaccionar ante este cambio rotundo de prioridades erradas; volver a mirarnos a los ojos, recuperar algo de empatía, de verdad, de respeto por el otro y por nosotros mismos. Porque si terminamos aceptando todo como si nada pasara, entonces lo que se pierde no es solamente la dignidad de un país… también se pierde el espíritu y el alma de la gente, que somos nosotros mismos. Y yo, todavía, me resisto a perder eso.

lunes, 1 de junio de 2026

LA GENTE Y EL CARIÑO A TRAVÉS DEL TIEMPO

Una de las cosas que más resalto y celebro de internet, es la comunicación tan directa y fluida que hoy posibilitan las redes sociales entre los artistas y las personas que han acompañado las trayectorias a través de los años. Tengo la suerte de recibir asiduamente muchos mensajes, anécdotas, historias y saludos de muchas partes de Latinoamérica, que me hacen revivir situaciones, actuaciones, momentos y circunstancias que, muchas veces, quedan relegadas o arrinconadas en la memoria. Antes, solo se intercambiaban cartas y uno las iba respondiendo en la medida de las posibilidades. En una etapa de gran exposición y trascendencia de mi vida artística, en la oficina de representación que comandaba mis shows y contrataciones, se había contratado una secretaria especialmente dedicada a responder toda la mensajería que llegaba de distintas partes del mundo, de las integrantes de los numerosos clubes de fans que me distinguían con todo su cariño y amor. Yo leía las respuestas y las firmaba una por una como reconocimiento a ese afecto que me hacían llegar. Hoy, continúo recibiendo ese mismo afecto de una manera más inmediata y espontánea y, de a poco, voy contestando y agradeciendo las diferentes muestras de amistad, aprecio y querencia. Además de las palabras, muchas veces, recibo fotos que no estaban en mi conocimiento, elementos que tampoco tenía presentes y ediciones de discos que me hacen revalorizar lo vivido. Desde Ecuador, me envían esta edición de mi disco “Clásico”, fabricado por Ifesa, impreso en Cromos y distribuido por Emporio Musical desde la ciudad de Guayaquil. Sigo retribuyendo el contacto con el público y agradeciendo francamente que algunas de mis canciones permanezcan latentes en el cariño de la gente y que los medios radiales de muchos países, las sigan manteniendo vigentes con sus oyentes. 

lunes, 25 de mayo de 2026

NUESTRO PAÍS EN EL CORAZÓN

El 25 de Mayo no es solamente una fecha histórica. Es el grito de un pueblo que quiso ser dueño de su destino, de su identidad y de su dignidad. Ser argentino y sentirse intensamente argentino es un sentimiento que se lleva en el alma, en la memoria y en el compromiso con nuestra tierra, pero de verdad, no solamente para salir a festejar cuando salimos campeones del mundo en fútbol. Hoy, más que nunca, hace falta defender la patria de aquellos que la entregan por intereses personales, de los cipayos que desprecian lo nuestro y de los vende patria que creen que amar a la Argentina es cosa del pasado. La patria no se negocia. La patria se honra, se respeta y se defiende. Yo siento a nuestra bandera, sinceramente, como un símbolo de pertenencia. Sigo creyendo en nuestra cultura, en el pueblo trabajador y en el orgullo inmenso de decir donde voy: “SOY ARGENTINO”. ¡Feliz 25 de Mayo para todos los que sienten nuestro país, realmente, en el corazón!

viernes, 22 de mayo de 2026

MÚSICA, VALORES Y REALIDADES

La música cambió muchísimo... y no hablo sólo de estilos o tecnologías; hablo del valor que se le da al artista, al trabajo, al esfuerzo que hay detrás de cada espectáculo. Armar un show, implica ensayos, músicos, sonido, iluminación, escenografía, producción, teatro… mucho trabajo y una gran inversión. Todos se llevan lo suyo como corresponde, pero el cantante, en muchas oportunidades, termina trabajando casi para empatar el costo, y eso provoca tristeza y decepción porque uno ama profundamente lo que hace, pero, también, necesita vivir de su profesión con dignidad. No son muchos los espacios que hay para mostrar lo propio, más allá de estadios y grandes teatros, y muchas veces esos pocos lugares se aprovechan de la necesidad de los artistas. Vivimos una época donde es mejor aparentar que todo está perfecto y maravilloso. Muchos muestran éxitos, lujos, giras o una felicidad exagerada, cuando en realidad detrás de esa imagen, muchas veces, hay vacío, angustia o una enorme necesidad de aprobación. Se volvió más importante parecer que ser y esa falsedad, tarde o temprano, se nota. Quizás, escribir abiertamente lo que uno siente, no sea lo más conveniente en un mundo tan hipócrita. Tal vez sería más fácil no decir nada, o subir solamente fotos felices, algunas frases y demostrar que todo es esplendoroso. Pero la realidad no es así. Yo asumo mi honestidad, a veces hasta demasiado brutal, porque nunca me gustó aparentar lo que no soy. Prefiero ser auténtico antes que convertirme en un personaje patético para agradarle a todo el mundo, como hacen muchos. No escribo esto desde el derrotismo, todo lo contrario. Sigo creyendo en la música, en el público y sigo poniendo lo mejor de mí para seguir adelante. Pero también creo que está bien decir lo que uno siente. Mostrar solamente una sonrisa permanente, sería una forma de engaño, también. Los que vivimos del arte sabemos que no elegimos este camino por comodidad, lo hacemos por vocación, por pasión y por amor. Aunque a veces uno se caiga un poco anímicamente, también encuentra fuerzas para volver a levantarse. Imagino que muchos se sentirán identificados, incluso aquellos que no se animan a decirlo públicamente