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MOTIVO
martes, 6 de octubre de 2026
CHAU, LEO. GRACIAS, LEO. POR TODO
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sábado, 3 de octubre de 2026
NO RENUNCIAR A UNO MISMO

A veces siento que el mundo cambió tanto y tan rápido que, desde hace un tiempo a esta parte, me cuesta encontrar mi lugar en él. Desde la pandemia, pareciera que muchas cosas se trastocaron. Los valores, los códigos, el respeto, la educación y hasta la manera de relacionarnos parecen haber entrado en una profunda transformación. Las redes sociales, con su enorme influencia, también han contribuido a modificar nuestra forma de comunicarnos, de pensar y de valorar las cosas. No pretendo hacerme el intelectual, ni mucho menos alguien que se cree dueño de la verdad; simplemente soy una persona que observa, siente y se pregunta qué nos está ocurriendo internamente a todos. Me duele ver cómo, en tantos aspectos de la vida, pareciera que hemos empezado a confundir lo superficial con lo importante, la exposición con el reconocimiento y la popularidad con el verdadero talento. Como cantante, como artista, tampoco puedo dejar de sentirlo en la música. Me cuesta asimilar que tanta riqueza melódica, literaria y creativa haya ido perdiendo espacio frente a propuestas cada vez más uniformes y, lamentablemente, más infortunadas. No se trata de rechazar lo nuevo, ni negar el derecho de cada generación a expresarse, sino de preguntarnos qué lugar les estamos dando a la creatividad, a la cultura y a la sensibilidad. Quizás el problema no sea solamente que el mundo cambió, sino que muchas veces siento que estamos dejando de lado cosas que nos hacían mejores como personas. Y entonces me pregunto: ¿cómo adfaptarse a una época en la que uno no termina de reconocerse? No quiero parecer un bicho raro, ni vivir aferrado al pasado; tampoco quiero convertirme en alguien que reniega de todo lo nuevo. Pero hay algo dentro de mí que se resiste a aceptar que todo da lo mismo, que los valores son descartables y que la mediocridad debe convertirse en una norma. A veces, esta sensación me modifica el ánimo, las ganas y hasta la manera de mirar el futuro; sin embargo, no quiero perder la esperanza. Quiero seguir creyendo en la educación, en el respeto, en la sensibilidad, en la cultura, en la palabra y en la autenticidad. Quiero seguir encontrando personas con las que todavía podamos compartir esos valores, sin importar la edad, ni la época. Tal vez no se trate de adaptarse a todo lo que sucede, sino de aprender a vivir en este tiempo sin dejar de ser quienes somos. Porque cambiar con el mundo no debería significar renunciar a uno mismo.
miércoles, 23 de septiembre de 2026
ENCONTRANDO EL LUGAR

sábado, 29 de agosto de 2026
AUSENCIA Y PRESENCIA DE MI VIEJO

viernes, 28 de agosto de 2026
LA HIPOCRESÍA DE LOS MEDIOS

miércoles, 5 de agosto de 2026
LA ARGENTINA NO TIENE DUEÑO
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domingo, 2 de agosto de 2026
POR LOS BUENOS PADRES QUE HEMOS TENIDO

sábado, 1 de agosto de 2026
A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

sábado, 25 de julio de 2026
SENTIMIENTOS EXISTENCIALES

Desde hace un largo tiempo a esta parte, he ido analizando y procesando pensamientos subjetivos que me provocan diferentes sensaciones, mezclando la reflexión aplomada, el entendimiento de muchas cosas que antes no atendía, la angustia introspectiva, la impotencia ineludible y una especie de molesto inconformismo que me hacen sentir incómodo, mortificado y disgustado a la vez. Quizás es raro de entender lo que me pasa porque los sentimientos existenciales no son fáciles de transmitir; mucho más cuando gran parte de la sociedad que coexiste con uno tiene sus propios problemas, enigmas y obstáculos. Compartir lo que se piensa en estas épocas convulsionadas a nivel social, político y económico, no es simple, tampoco cómodo, porque todo se entrevera, todo se confunde y todo se toma según el posicionamiento o la ideología de cada uno. No pasa por ahí mi planteo. Publicar, hoy, en las redes sociales lo que se cree o se razona, es un mecanismo que la tecnología nos entrega para no sentirnos tan solos, en cierta forma, ya que el hecho de que otros lean lo propio, puede generar algo más en el que lo recibe. Hay días en los que siento que camino por un mundo que no termino de comprender mucho. No hablo desde la nostalgia, ni desde el rechazo a los cambios. La vida va mutando, las sociedades evolucionan, otras veces involucionan, y cada generación encuentra su propia manera de expresarse. Lo que me inquieta como ciudadano y también, como artista, es que, en muchos aspectos, los valores se han vuelto confusos y que el respeto, la profundidad y la autenticidad parecieran haber perdido espacio frente a la urgencia de llamar la atención. No juzgo a quienes eligen recorrer ese camino; simplemente siento que no es el mío, y por momentos, es sentir una marginación no deseada, pero casi obligada. Sin embargo, sigo creyendo en lo mismo que me acompañó toda la vida: en la dignidad del trabajo, en el respeto por los demás, en la música hecha con honestidad (guste o no) y en la posibilidad de decir lo que uno piensa sin necesidad de gritar, ni agredir. Tampoco hace falta mostrarse a los demás, como alguien que no se es. Siempre rechacé la hipocresía. Escribo esto porque necesito ser fiel a lo que pienso y porque dada la cruda realidad que tenemos, me incomoda la superficialidad, la falta de compromiso, la pérdida de respeto y la sensación de que, muchas veces, el mérito queda relegado por la búsqueda desesperada de visibilidad. No pretendo convencer a nadie de nada. Solo quiero seguir siendo la misma persona que fui siempre, aun cuando el universo parezca premiar exactamente lo contrario.
viernes, 24 de julio de 2026
ARGENTINO A MUCHA HONRA

