MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

miércoles, 5 de agosto de 2026

LA ARGENTINA NO TIENE DUEÑO

Antes que artista, soy ciudadano. Y cuando está en juego el futuro de nuestro país, callarse no es una opción. Muchos creen que un artista no debe opinar de política, ni expresar lo que piensa, por miedo a perder seguidores. Yo creo exactamente lo contrario. Tenemos el mismo derecho y la misma obligación que cualquier argentino de defender aquello en lo que creemos. La modificación de la Ley de Tierras no es un tema partidario. Es una cuestión de soberanía nacional. El que cree que esto es políticamente ideológico, está muy equivocado. La Argentina no puede convertirse en un país que se entrega al mejor postor mientras un grupo de políticos decide el destino de un patrimonio que pertenece a todos. Mañana miles de argentinos nos vamos a movilizar para decir que la Patria no está en venta. Porque hay momentos en los que el silencio deja de ser prudencia y se convierte en complicidad. La Argentina no tiene dueño. La Argentina tiene pueblo. Y cuando la Patria se defiende, no hay lugar para la indiferencia.
🇦🇷

domingo, 2 de agosto de 2026

POR LOS BUENOS PADRES QUE HEMOS TENIDO

Dicen que los domingos suelen despertar la nostalgia. Y hoy me encontré viajando, sin moverme de casa, hacia aquellos años en los que mis padres, mi hermano y yo, muchas veces, salíamos a almorzar, recorríamos Buenos Aires en el auto y disfrutábamos de esas pequeñas cosas que, con el tiempo, uno descubre eran inmensas. Hoy extraño a mis viejos; extraño sus voces, sus sonrisas, su compañía, y por encima de la añoranza, agradezco el inmenso amor que me dieron, que nos dieron junto a Lucky, que por entonces era un ‘gurrumín’ llenando de ternura esas salidas familiares. Verlo crecer, compartir aquellos momentos, contemplarlo, hoy, un padre amoroso con mi sobrina y sentirnos unidos, es otro hecho que reconozco con gratitud a la vida; reconociendo siempre los valores que nos transmitieron y el amor que nos dieron ellos. Los recuerdos no siempre traen tristeza, muchas veces son la forma que tiene el corazón de volver a abrazar a quienes nunca dejarán de estar presentes. Comparto este sentimiento porque últimamente trato de exteriorizar lo que me pasa y, quizás, de esa forma, acompaño a alguien que, también, experimenta lo mismo y no se siente solo en la evocación. Los años me han hecho saber que los recuerdos no son un refugio para quedarnos en el pasado, sino una manera placentera de agradecer lo vivido. Por los buenos padres que hemos tenido.

sábado, 1 de agosto de 2026

A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Uno se levanta cada día con la intención de mirar la vida con optimismo y confianza, agradeciendo la salud propia, la de los seres queridos, los afectos, el trabajo y los proyectos que nos impulsan a seguir adelante. Pero también abrimos los ojos a una realidad que duele y lastima. Vemos un país golpeado, con instituciones debilitadas, con la educación, la salud y la asistencia a los más vulnerables, atravesando momentos muy difíciles. Y es inevitable sentir tristeza, preocupación e impotencia. A pesar de todo esto, me resisto a que el desaliento nos gane la partida; elijo seguir adelante, trabajar, crear, soñar y mantener viva la esperanza, aunque cada día se dificulte más. Rendirse, para mí, nunca es una opción y siempre creo en la solidaridad, en la sensibilidad humana y en la fuerza de quienes, aun en tiempos extremadamente complejos, seguimos apostando por una realidad más equilibrada, más justa, más moderada y mucho más ecuánime. Se hace demasiado dificultoso cuando los que llevan adelante el mando y las decisiones del país tienen características marginales, ofensivas, mentirosas, psicóticas, insultantes y, sobre todo, inconstitucionales. Los que tienen la responsabilidad de representar una alternativa política, tienen que comprender la urgencia del momento que vivimos, dejando de lado egoísmos, diferencias, mezquindades y posturas inconducentes para construir una verdadera unidad, pero no de la boca para afuera, para seguir ‘rosqueando’, pensando en intereses personales o partidarios, sino en una fuerza sólida y generosa puesta al servicio de la gente, de sus necesidades y del futuro de todos. Parece parte de un discurso repetido y desgastado, que tantas veces hemos escuchado, pero me parece que es hora de asumir nuestro país pensando de verdad en el pueblo; sin curros, sin arreglos, sin convenios por debajo de la mesa, sin corrupción. Basta de robar. Estamos hastiados de los políticos que vienen a salvarnos la vida con sus teorías económicas e ideológicas y lo único que hacen, es seguir afanando como pueden y lo que pueden. Basta de corruptos, hipócritas, estafadores, y ladrones de guantes blancos, rojos o azules. Basta de discursos incoherentes, puestas en escena ridículas, puteadas constantes, posturas vergonzosas y delirios místicos absurdos. Basta de decisiones perversas, discursos cínicos y decretos engañosos que lo único que generan es la desgracia de los ciudadanos comunes y el beneplácito del selecto grupo que domina el dinero y el poder. Que nada ni nadie nos quite la capacidad de creer, de luchar y de mantener encendida la buena energía, porque los pueblos salen adelante cuando conservan la esperanza y cuando quienes deben representarlos están a la altura de las circunstancias.

sábado, 25 de julio de 2026

SENTIMIENTOS EXISTENCIALES

Desde hace un largo tiempo a esta parte, he ido analizando y procesando pensamientos subjetivos que me provocan diferentes sensaciones, mezclando la reflexión aplomada, el entendimiento de muchas cosas que antes no atendía, la angustia introspectiva, la impotencia ineludible y una especie de molesto inconformismo que me hacen sentir incómodo, mortificado y disgustado a la vez. Quizás es raro de entender lo que me pasa porque los sentimientos existenciales no son fáciles de transmitir; mucho más cuando gran parte de la sociedad que coexiste con uno tiene sus propios problemas, enigmas y obstáculos. Compartir lo que se piensa en estas épocas convulsionadas a nivel social, político y económico, no es simple, tampoco cómodo, porque todo se entrevera, todo se confunde y todo se toma según el posicionamiento o la ideología de cada uno. No pasa por ahí mi planteo. Publicar, hoy, en las redes sociales lo que se cree o se razona, es un mecanismo que la tecnología nos entrega para no sentirnos tan solos, en cierta forma, ya que el hecho de que otros lean lo propio, puede generar algo más en el que lo recibe. Hay días en los que siento que camino por un mundo que no termino de comprender mucho. No hablo desde la nostalgia, ni desde el rechazo a los cambios. La vida va mutando, las sociedades evolucionan, otras veces involucionan, y cada generación encuentra su propia manera de expresarse. Lo que me inquieta como ciudadano y también, como artista, es que, en muchos aspectos, los valores se han vuelto confusos y que el respeto, la profundidad y la autenticidad parecieran haber perdido espacio frente a la urgencia de llamar la atención. No juzgo a quienes eligen recorrer ese camino; simplemente siento que no es el mío, y por momentos, es sentir una marginación no deseada, pero casi obligada. Sin embargo, sigo creyendo en lo mismo que me acompañó toda la vida: en la dignidad del trabajo, en el respeto por los demás, en la música hecha con honestidad (guste o no) y en la posibilidad de decir lo que uno piensa sin necesidad de gritar, ni agredir. Tampoco hace falta mostrarse a los demás, como alguien que no se es. Siempre rechacé la hipocresía. Escribo esto porque necesito ser fiel a lo que pienso y porque dada la cruda realidad que tenemos, me incomoda la superficialidad, la falta de compromiso, la pérdida de respeto y la sensación de que, muchas veces, el mérito queda relegado por la búsqueda desesperada de visibilidad. No pretendo convencer a nadie de nada. Solo quiero seguir siendo la misma persona que fui siempre, aun cuando el universo parezca premiar exactamente lo contrario.

viernes, 24 de julio de 2026

ARGENTINO A MUCHA HONRA

Veo crecer una campaña de desprestigio en internet contra Argentina que ya excede largamente cualquier rivalidad futbolística. Se repiten mentiras, descalificaciones y ofensas, acusándonos de racistas, tramposos, sucios, delincuentes y un cúmulo de barbaridades más que no tienen veracidad, ni fundamento. Lo más alarmante es que muchos repiten esas acusaciones como loros, sin haber pisado jamás Argentina, sin conocer nuestra cultura, nuestra historia, ni a nuestra gente. Se construye un relato falso y se lo multiplica hasta convertirlo en una supuesta verdad. Así funcionan muchas de las operaciones de odio de estos tiempos. Y cuando el odio se instala, deja de ser una simple opinión; se transforma en agresión, discriminación y violencia. Ver cómo una persona puede ser insultada o incluso golpeada por llevar una camiseta argentina no debería parecerle normal a nadie; Sin embargo, hay quienes lo celebran, lo justifican o miran para otro lado. No sé quiénes impulsan esta maquinaria de desprecio ni cuáles son sus verdaderos intereses. Lo que sí sé es que nada bueno puede surgir de señalar a todo un pueblo como si fuera culpable de algo sin ser cierto. Vivimos una época donde las noticias falsas circulan más rápido que los hechos, donde la manipulación se disfraza de información y donde cada vez más personas prefieren callar antes que expresar lo que piensan. El miedo, la intolerancia y la agresividad se han convertido en herramientas cotidianas de quienes buscan dividir a las sociedades. Yo no voy a avergonzarme de ser argentino, ni a pedir disculpas por haber nacido en esta tierra. Como cualquier nación, tenemos errores, defectos y problemas, pero también tenemos una historia inmensa, una cultura extraordinaria, científicos y médicos admirados en el mundo, artistas, deportistas, trabajadores y millones de personas de bien que se levantan cada día para salir adelante. Me duele y me irrita profundamente ver cómo se intenta instalar una imagen degradada de nuestro país y si seguimos aceptando que el odio y la mentira ocupen el lugar de la verdad y el respeto, el problema ya no será solamente contra Argentina, será contra cualquiera y eso debería preocuparnos a todos.

lunes, 20 de julio de 2026

ORGULLO DE SER ARGENTINO

Siento la tristeza y la frustración que siente cualquier hincha cuando ve escapar el sueño de salir campeón del mundo a tan pocos minutos del final. Sería hipócrita decir otra cosa. Duele mucho porque Argentina estuvo peleando hasta el último aliento, después de siete partidos, donde dejó el alma en cada jugada y justo, en el octavo y último encuentro, el cansancio y desgaste físico, hicieron que no pudiera lograr el objetivo de la cuarta copa mundial. Y hay algo que duele casi tanto como haber perdido, es la deshonestidad intelectual de quienes pasaron semanas intentando convencer al mundo de que Argentina no ganaba por mérito propio, sino por supuestas ayudas, arreglos o privilegios imaginarios. El seleccionado argentino protagonizó una campaña extraordinaria; remontó encuentros que parecían perdidos, desafió el agotamiento, las lesiones y la lógica. Llegó a la final, después de un desgaste físico enorme con un día menos de descanso que España y con jugadores que terminaron prácticamente, sostenidos por el orgullo y el amor por la camiseta. Aun así, luchó hasta el último segundo. Resulta indignante escuchar y ver a los que construyeron relatos miserables sobre supuestos favoritismos de árbitros y FIFA sin una sola prueba concreta, evidenciado por los mismos partidos que demostraban todo lo contrario. Todos los que se montaron a esa caravana de malintencionados, confundiendo el análisis con la difamación, se merecen que los ignoremos. Me refiero a periodistas operadores y seguidores de distintos países que se dejan arrear como ovejas de corral, repitiendo sistemáticamente, las falacias instaladas. Argentina remontó partidos que parecían perdidos, resistió momentos dramáticos, jugó al límite de sus fuerzas y llegó a la final dejando el alma en el camino, y eso lo vieron millones de personas por televisión. Y ahora que la final se perdió, muchos de estos mismos personajes siguen burlándose, despreciando y atacando. Nunca les interesó la verdad. Si Argentina ganaba, era porque estaba favorecida; si pierde, es motivo de celebración. Así de simple y así de pobre. Es la mezquindad de quienes viven pendientes del fracaso ajeno para compensar sus propios resentimientos. Me quedo con estos jugadores que nunca bajaron los brazos, me quedo con Messi dejando hasta la última gota de energía y me quedo con Scaloni y todo el equipo técnico con su dignidad de haber peleado hasta el final luchando de frente. Todos los demás, que hablan y hablan, fueron quedando afuera, uno por uno. La copa quedó en manos de España que, con su juego en equipo, medido, moderado y simple, logró el objetivo tan ansiado. Las finales se ganan o se pierden. Lo que no se pierde es el respeto que se gana en la cancha y Argentina, se ganó el respeto de los que valoran el esfuerzo, la honestidad y la grandeza deportiva. El orgullo de ser argentino permanece más vivo que nunca. ¡Gracias, muchachos!

domingo, 12 de julio de 2026

ARGENTINA SIEMPRE HACE LO MISMO

Me resulta llamativo escuchar a ciertos periodistas, medios y comunicadores de distintos países insistir con la idea de que Argentina recibe ayudas arbitrales. Lo curioso es que esa acusación se repite una y otra vez, pero no viene acompañada de pruebas concretas. Lo reiteran con tanta insistencia que parecerían querer convertir una opinión en verdad. El problema que tienen es que la realidad tiene una costumbre bastante molesta para ellos: no se deja reemplazar solo por relatos. Lo más llamativo es que nadie puede señalar una mínima jugada que haya definido un partido a favor de Argentina. Ni una. Todas las decisiones discutidas fueron tomadas dentro de lo que establece el reglamento. Podrán gustar más o menos, podrán interpretarse de distintas maneras, pero hablar de una conspiración o de una ayuda sistemática es sencillamente una fantasía. Me encanta debatir de fútbol cuando del otro lado hay argumentos, análisis y razones porque el intercambio de opiniones siempre enriquece, pero lo que me resulta tomar en serio son las descalificaciones, las agresiones y las teorías sin fundamento. Supongamos por un instante, sólo para darle entidad a un absurdo que imagine que la FIFA quisiera favorecer a Argentina. ¿Para qué? ¿Qué ganaría la FIFA con que Argentina salga nuevamente campeona del mundo en forma consecutiva y no lo haga otra selección? Nadie logra responder esa pregunta elemental porque la acusación se derrumba por su propio peso. Es una construcción nacida del resentimiento más que de la lógica. Cuando un equipo gana, siempre es más fácil hablar de conspiraciones que reconocer méritos y convertir cada triunfo argentino en una sospecha permanente es dejar de lado la realidad que indica que Argentina lleva décadas escribiendo páginas importantes en la historia del fútbol mundial. No estamos hablando de una sorpresa pasajera, estamos hablando del campeón del mundo que, nuevamente, está entre los cuatro mejores del planeta; sin desplegar, quizás, el brillo que mostró en Qatar 2022, pero demostrando una vez más, carácter, jerarquía y una mentalidad competitiva que muy pocos poseen. Argentina es la única selección de América hispana que llegó a estas semifinales rodeada de potencias europeas y lo hizo por mérito propio, no por favores imaginarios. Somos una Nación que disputó seis finales del mundo y conquistó tres títulos. Puedo entender la rivalidad y las preferencias; también comprendo que muchos quieran que Argentina pierda (es parte del juego), pero lo que no alcanzo a digerir es la necesidad permanente de desmerecer cada logro argentino inventando ayudas inexistentes, que no tienen fundamento alguno, insisto. Podrá gustar más o menos nuestro estilo; podrán simpatizar o no con nuestra Selección, pero negar la dimensión futbolística de Argentina, ya no es una opinión; es simplemente, desconocer la realidad. Y quizás sea lo que más molesta a algunos, porque aun cuando no juguemos nuestro mejor fútbol y nos exijan más que a cualquier otro, Argentina sigue estando entre los protagonistas del mundo. A quienes esperan nuestra caída, les agradecemos la atención; nosotros, seguiremos alentando a la Selección y disfrutando del privilegio de ver a Argentina competir, una vez más, en la élite del universo futbolístico. Mientras algunos buscan conspiraciones, Argentina sigue haciendo lo mismo de siempre: salir a la cancha, competir y ganar. Y eso, por suerte para nosotros y por desgracia para los dolidos y rencorosos, todavía no puede decidirlo ningún árbitro.

jueves, 9 de julio de 2026

INDEPENDENCIA ARGENTINA

Hoy se habla mucho de libertad. Sin embargo, cada 9 de Julio me recuerda que la libertad sin independencia puede convertirse en una simple ilusión. La independencia no es un acto del pasado, ni una ceremonia escolar, ni una publicación cibernética; es la capacidad de defender los intereses de la propia patria sin pedir permiso, sin buscar aprobación y sin celebrar como virtudes la obediencia o la subordinación. Por eso, en este Día de la Independencia, no puedo evitar preguntarme cuánto queda de aquel espíritu que animó en 1816 a quienes soñaron una Argentina soberana. Veo una época en la que demasiados confunden dignidad con sometimiento, patriotismo con marketing y soberanía con una palabra vieja que algunos consideran incómoda. Los discursos grandilocuentes e hipócritas sobre la libertad, cuando vienen acompañados de una admiración rastrera por los poderes que históricamente han condicionado a nuestro país, me producen un gran rechazo. No me entusiasma una Argentina que se acostumbre a mirar hacia afuera para que le digan qué hacer, qué pensar o qué camino seguir. La verdadera independencia exige coraje, mucho más coraje que el necesario para repetir consignas de moda o frases remanidas sacadas de algún libro. Por eso, más que celebrar una fecha, me gusta pensar qué significa hoy ser independientes y para ser sincero, me cuesta sentir que lo somos cuando veo tanta sumisión, tanto alineamiento automático y tanta grotesca fascinación por quienes, desde afuera, condicionan nuestro rumbo. La independencia no consiste en cambiar de amo, ni en obedecer con sometimiento, radica en defender la soberanía de las decisiones, la dignidad de un pueblo y el derecho a pensar con cabeza propia. Amo a la Argentina y siento que estamos atravesando una etapa penosa donde se confunde modernidad con entrega, apertura con dependencia y libertad con resignación. A 210 años de aquella declaración histórica, ojalá podamos con el voto, recuperar el sentido más profundo de la palabra independencia, que, entre otras cosas, es asumir con valentía nuestro futuro, sin renunciar a los intereses de nuestra patria. Feliz Día de la Independencia.

domingo, 5 de julio de 2026

CIPAYISMO

El cipayismo no comienza cuando se admira a otro país; comienza cuando se desprecia el propio. No hay nada reprochable en reconocer virtudes ajenas, pero sí hay algo profundamente triste cuando una dirigencia pierde el sentido de pertenencia y actúa como si la Nación que gobierna fuera apenas una sucursal de intereses extranjeros. Los pueblos dignos pueden equivocarse, atravesar crisis o sufrir derrotas, pero conservan algo irrenunciable: el respeto por sus símbolos, su historia y su soberanía. Cuando ese respeto se diluye, aparece una forma de servidumbre que no necesita cadenas ni ejércitos. Es una sumisión cultural y política que lleva a algunos a creer que todo lo propio vale menos y que todo lo extranjero merece reverencia. El cipayo no es quien dialoga con el mundo, es quien se arrodilla ante él; no es quien coopera con otras naciones; es quien renuncia a defender la suya. Y lo más preocupante no es la existencia de dirigentes con esa mentalidad, sino la indiferencia de una sociedad que termina acostumbrándose a gestos que, en otro tiempo, habrían despertado un rechazo inmediato. Una patria no se pierde solamente por invasiones o derrotas militares, también puede herirse o deteriorarse cuando se instala la idea de que el orgullo nacional es un defecto, que la soberanía es una molestia y que la identidad propia debe ceder ante la admiración servil por poderes externos. Allí es donde el cipayismo deja de ser una actitud individual para convertirse en un tema complejo y colectivo. Amar a la patria no implica odiar a otros pueblos; significa, simplemente, no aceptar que la dignidad nacional sea negociada, relativizada o humillada; porque un país que deja de respetarse a sí mismo termina enseñándoles a los demás que tampoco deben respetarlo. La patria no es una ideología, ni un gobierno de turno. La patria es la memoria de quienes nos precedieron, el esfuerzo de quienes hoy transitamos el presente y la esperanza de quienes vendrán más adelante. Por eso duele tanto verla humillada y duele aún más, la indiferencia de quienes ya no perciben la ofensa. En fin... tristísima realidad que nos toca atravesar y que, en algún momento cercano, ojalá se revierta.

miércoles, 1 de julio de 2026

OJOS ABIERTOS Y CORAZÓN ATENTO

Celebro cada triunfo de nuestra Selección y disfruto como tantos argentinos ver a Messi seguir haciendo historia. El fútbol nos regala una alegría necesaria en tiempos difíciles. Pero también creo que no deberíamos permitir que la emoción de un Mundial nos haga perder de vista la realidad cotidiana. Hay millones de personas que siguen luchando para llegar a fin de mes, comerciantes que venden menos, trabajadores que no encuentran respuestas y una dirigencia política que muchas veces parece más preocupada por sus propios intereses que por los problemas de la gente. Y lo que más me preocupa es cierta resignación que parece haberse instalado en nuestra sociedad. Como si nos fuéramos acostumbrando a situaciones que deberían hacernos reflexionar, debatir y participar más activamente en la construcción de un mejor país. Disfrutemos del fútbol, de la música, del teatro, de todas las cosas lindas que tiene la vida y de esos momentos que nos unen como pueblo, pero sin dejar de pensar, sin dejar de observar y sin dejar de exigir la honestidad, la responsabilidad y el compromiso que Argentina merece. Una alegría no debería tapar una preocupación. Ambas pueden convivir, pero siempre acompañadas por la conciencia social, porque celebrar también es compatible con mantener los ojos abiertos y el corazón atento a la realidad.

jueves, 11 de junio de 2026

MUNDIAL DE FÚTBOL / MÉXICO - 1986 / 2026

Hoy se cumplen 40 años del inicio de aquel mundial en México, donde Argentina conquistó su segunda copa del mundo bajo la capitanía y maestría del inigualable Diego Armando Maradona. Le harán un homenaje en el Estadio Azteca, pero el mayor honor que él tiene, es estar en el corazón de millones de argentinos, que lo llevan en el alma por todo lo que nos hizo vivir. Mientras tanto, los que ostentan el poder económico y político argentino nos siguen tomando por boludos, tratando de imponer un relato asquerosamente mentiroso a través de excusas inverosímiles, absurdas e indignantes, que ejecutan por medio de ciertos personajes corruptos y amorales. Hoy comienza en México, el Campeonato Mundial de Fútbol 2026 y esperemos que, en Argentina, la pelota no tape el escándalo que estamos presenciando como ciudadanos, a través del irritante y cómplice manejo mediático de unos cuantos, que encubren la corrupción de una manga de delincuentes, que hacen lo que les viene en gana para seguir con sus patrañas delictivas. ¡Los mejores deseos para nuestra selección y ojalá puedan repetir la hazaña de volver a nuestro país con una nueva copa, que sería la cuarta en nuestra historia!

domingo, 7 de junio de 2026

RESISTENCIA

No pretendo hacerme el pensador, ni el filósofo de nada. Soy apenas un artista, un laburante de la música que, como tantos otros, está cansado de ver cómo nos acostumbramos a vivir entre la indiferencia, la mediocridad, el cinismo y la falta de humanidad. Duele e irrita ver cómo se naturaliza la mentira, la agresión y el odio. Y como se premia al que no respeta valores, al que no tiene ética, al que es deshonesto, ni sostiene su palabra. Cómo tantos sueños, talentos y esfuerzos quedan arrumbados mientras avanza una sociedad cada vez más fría, más egoísta y más vacía de sensibilidad. A veces me pregunto, sinceramente, cómo seguir adelante sin que el alma se desgaste. Cómo sostener la pasión, la fe y las ganas en medio de tanta decepción. Pero también siento que callarnos ya no sirve. No para entrar en peleas inútiles ni para señalar culpables desde un pedestal. Simplemente para reaccionar. No sé si sirve de algo compartir este tipo de publicación, no lo sé... Sí creo que deberíamos reaccionar ante este cambio rotundo de prioridades erradas; volver a mirarnos a los ojos, recuperar algo de empatía, de verdad, de respeto por el otro y por nosotros mismos. Porque si terminamos aceptando todo como si nada pasara, entonces lo que se pierde no es solamente la dignidad de un país… también se pierde el espíritu y el alma de la gente, que somos nosotros mismos. Y yo, todavía, me resisto a perder eso.

lunes, 1 de junio de 2026

LA GENTE Y EL CARIÑO A TRAVÉS DEL TIEMPO

Una de las cosas que más resalto y celebro de internet, es la comunicación tan directa y fluida que hoy posibilitan las redes sociales entre los artistas y las personas que han acompañado las trayectorias a través de los años. Tengo la suerte de recibir asiduamente muchos mensajes, anécdotas, historias y saludos de muchas partes de Latinoamérica, que me hacen revivir situaciones, actuaciones, momentos y circunstancias que, muchas veces, quedan relegadas o arrinconadas en la memoria. Antes, solo se intercambiaban cartas y uno las iba respondiendo en la medida de las posibilidades. En una etapa de gran exposición y trascendencia de mi vida artística, en la oficina de representación que comandaba mis shows y contrataciones, se había contratado una secretaria especialmente dedicada a responder toda la mensajería que llegaba de distintas partes del mundo, de las integrantes de los numerosos clubes de fans que me distinguían con todo su cariño y amor. Yo leía las respuestas y las firmaba una por una como reconocimiento a ese afecto que me hacían llegar. Hoy, continúo recibiendo ese mismo afecto de una manera más inmediata y espontánea y, de a poco, voy contestando y agradeciendo las diferentes muestras de amistad, aprecio y querencia. Además de las palabras, muchas veces, recibo fotos que no estaban en mi conocimiento, elementos que tampoco tenía presentes y ediciones de discos que me hacen revalorizar lo vivido. Desde Ecuador, me envían esta edición de mi disco “Clásico”, fabricado por Ifesa, impreso en Cromos y distribuido por Emporio Musical desde la ciudad de Guayaquil. Sigo retribuyendo el contacto con el público y agradeciendo francamente que algunas de mis canciones permanezcan latentes en el cariño de la gente y que los medios radiales de muchos países, las sigan manteniendo vigentes con sus oyentes. 

lunes, 25 de mayo de 2026

NUESTRO PAÍS EN EL CORAZÓN

El 25 de Mayo no es solamente una fecha histórica. Es el grito de un pueblo que quiso ser dueño de su destino, de su identidad y de su dignidad. Ser argentino y sentirse intensamente argentino es un sentimiento que se lleva en el alma, en la memoria y en el compromiso con nuestra tierra, pero de verdad, no solamente para salir a festejar cuando salimos campeones del mundo en fútbol. Hoy, más que nunca, hace falta defender la patria de aquellos que la entregan por intereses personales, de los cipayos que desprecian lo nuestro y de los vende patria que creen que amar a la Argentina es cosa del pasado. La patria no se negocia. La patria se honra, se respeta y se defiende. Yo siento a nuestra bandera, sinceramente, como un símbolo de pertenencia. Sigo creyendo en nuestra cultura, en el pueblo trabajador y en el orgullo inmenso de decir donde voy: “SOY ARGENTINO”. ¡Feliz 25 de Mayo para todos los que sienten nuestro país, realmente, en el corazón!

viernes, 22 de mayo de 2026

MÚSICA, VALORES Y REALIDADES

La música cambió muchísimo... y no hablo sólo de estilos o tecnologías; hablo del valor que se le da al artista, al trabajo, al esfuerzo que hay detrás de cada espectáculo. Armar un show, implica ensayos, músicos, sonido, iluminación, escenografía, producción, teatro… mucho trabajo y una gran inversión. Todos se llevan lo suyo como corresponde, pero el cantante, en muchas oportunidades, termina trabajando casi para empatar el costo, y eso provoca tristeza y decepción porque uno ama profundamente lo que hace, pero, también, necesita vivir de su profesión con dignidad. No son muchos los espacios que hay para mostrar lo propio, más allá de estadios y grandes teatros, y muchas veces esos pocos lugares se aprovechan de la necesidad de los artistas. Vivimos una época donde es mejor aparentar que todo está perfecto y maravilloso. Muchos muestran éxitos, lujos, giras o una felicidad exagerada, cuando en realidad detrás de esa imagen, muchas veces, hay vacío, angustia o una enorme necesidad de aprobación. Se volvió más importante parecer que ser y esa falsedad, tarde o temprano, se nota. Quizás, escribir abiertamente lo que uno siente, no sea lo más conveniente en un mundo tan hipócrita. Tal vez sería más fácil no decir nada, o subir solamente fotos felices, algunas frases y demostrar que todo es esplendoroso. Pero la realidad no es así. Yo asumo mi honestidad, a veces hasta demasiado brutal, porque nunca me gustó aparentar lo que no soy. Prefiero ser auténtico antes que convertirme en un personaje patético para agradarle a todo el mundo, como hacen muchos. No escribo esto desde el derrotismo, todo lo contrario. Sigo creyendo en la música, en el público y sigo poniendo lo mejor de mí para seguir adelante. Pero también creo que está bien decir lo que uno siente. Mostrar solamente una sonrisa permanente, sería una forma de engaño, también. Los que vivimos del arte sabemos que no elegimos este camino por comodidad, lo hacemos por vocación, por pasión y por amor. Aunque a veces uno se caiga un poco anímicamente, también encuentra fuerzas para volver a levantarse. Imagino que muchos se sentirán identificados, incluso aquellos que no se animan a decirlo públicamente

miércoles, 6 de mayo de 2026

VALE LA PENA

Hay momentos en la vida en los que uno camina en una delgada línea entre la decepción y la esperanza. No es resignación, pero tampoco es ingenuidad. Es una especie de lucidez emocional; ver las cosas como son, sin maquillaje, eligiendo no endurecer el corazón. La decepción aparece cuando la realidad no está a la altura de lo que uno cree, espera o entrega. Duele, porque uno no se decepciona de lo desconocido, sino de aquello en lo que confió. Sin embargo, esa misma decepción también enseña: nos vuelve más conscientes, más selectivos, más atentos. La esperanza, en cambio, no es negar lo que pasa. Es sostener, aún con las pruebas en contra, la convicción de que no todo está perdido. Es una forma de coraje silencioso: seguir creyendo, incluso cuando sería más fácil dejar de hacerlo. Ser optimista en este contexto no es vivir en una fantasía. Es una decisión. Es pararse frente a la realidad, a veces dura, a veces injusta, y aún así elegir no contaminarse con lo peor de ella. Porque la realidad puede mostrarnos egoísmo, indiferencia o hipocresía… pero también, aunque a veces cueste más verla, sigue habiendo gente con valores, con sensibilidad, con verdad en sus actos. Y ahí es donde uno tiene que apoyarse: en lo que es, en lo que ha construido, en lo que siente de verdad. Al final, todo se reduce a una confianza íntima: saber que uno no está equivocado por sentir como siente, por creer en lo que cree. Y entender que, aunque el mundo a veces parezca inclinarse hacia otro lado, siempre hay almas que resisten desde la nobleza. Y mientras esas almas existan (y existen), vale la pena seguir siendo quien uno es.

domingo, 3 de mayo de 2026

DETRÁS DE LAS DECISIONES HAY PERSONAS

A veces no es enojo lo que uno siente, sino vergüenza. Vergüenza de ver cómo la política, que debería ser una herramienta para mejorar la vida de la gente, se transforma en un espectáculo de confrontación, soberbia y distancia con la realidad. No importa de qué lado se esté: cuando se pierde el respeto, cuando se banalizan los problemas profundos de la sociedad y cuando el poder parece más interesado en imponerse que en escuchar, algo se rompe. Y lo que se rompe no es solo la confianza en un gobierno, sino en la política misma. Argentina no necesita gritos, ni insultos, ni divisiones constantes. Necesita sensibilidad, diálogo y grandeza. Necesita dirigentes que entiendan que detrás de cada decisión hay personas, historias, esfuerzos y sueños. Pero también hay algo que no se puede ignorar: la esperanza no es infinita. La paciencia de la gente tiene un límite. Y cuando ese límite empieza a alcanzarse, el clima social se vuelve cada vez más frágil. La perversión, el cinismo, la corrupción y el odio no conducen a nada bueno. Ojalá no lleguemos a un punto de quiebre. Nadie quiere un desenlace doloroso. Pero es imposible no sentir que se está empujando a la sociedad hacia un lugar peligroso. Por eso, más que nunca, hace falta responsabilidad, conciencia y humanidad desde quienes tienen el poder. Porque cuando la paciencia se agota, lo que sigue no suele ser bueno para nadie. Ojalá no sigan tirando de la cuerda y recapaciten... aunque por las acciones y los perfiles, pareciera algo bastante difícil de lograr.

sábado, 2 de mayo de 2026

DÍA DEL TRABAJADOR

Ayer fue "El Día del Trabajador" y no fue un día más. No alcanzó con repetir frases hechas ni con desear “feliz día” como si la realidad no doliera. El trabajo dignifica, sí. Pero también es cierto que cuando falta, cuando se pierde, cuando se precariza, lo que se hiere no es sólo el bolsillo: es la esperanza, la estabilidad, el proyecto de vida. Estamos viviendo tiempos difíciles en la Argentina. Cada vez hay más gente que se queda afuera del sistema, más familias que hacen cuentas imposibles, más incertidumbre que certezas. Y frente a eso, no se puede mirar para otro lado ni disfrazar de épica lo que en la vida cotidiana es angustia. Hay decisiones que duelen. Duelen en el trabajador que pierde su empleo, en el jubilado que no llega a fin de mes, en el médico que no tiene recursos, en el docente que sostiene como puede, en el estudiante que ve su futuro más lejos, en el enfermo que necesita respuestas y no las encuentra. No es pesimismo: es realidad, y reconocerla también es una forma de respeto. Pero incluso en este contexto, hay algo que no se pierde: la dignidad de la gente que sigue levantándose cada día, que busca, que pelea, que no se resigna. Esa fuerza silenciosa es la que sostiene al país desde siempre. Hoy, más que nunca, el verdadero homenaje no es una frase bonita, sino el compromiso de no naturalizar el dolor del otro. De tener sensibilidad. De no perder la humanidad. Porque el trabajo no es solo una estadística ni un número en un discurso: es la vida misma. Cumplí en desear un feliz día a quienes trabajan, a quienes buscan trabajo, y a quienes no bajan los brazos, pero con un sentimiento distinto al de otros años. Ojalá, los que vengan, sean distintos, mejores, y podamos desear sin medias tintas: ¡Feliz Día, laburantes!

viernes, 24 de abril de 2026

SEGUIR CAMINANDO

No es fácil ser optimista cuando el contexto golpea fuerte. No es fácil sostener la fe cuando lo que se ve, invita más a la preocupación que a la esperanza. Pero quizá el optimismo no sea negar lo que pasa, sino elegir no endurecer el alma frente a lo que pasa. Porque hay algo que ninguna crisis puede llevarse: los valores con los que uno decide vivir. La honestidad, la sensibilidad, la solidaridad, el amor por lo que uno hace y por la gente que lo acompaña. Eso no depende de ningún gobierno, ni de ningún momento económico. Eso es una decisión íntima, profunda, que se renueva todos los días. Hoy, Argentina duele. No hay que negarlo o hacer como que no pasa nada, como veo a muchos que intentan desviar la mirada. Quizás sería mucho más sencillo publicar otro tipo de contenido, pero siento la necesidad de compartir lo que pienso y siento. Cuesta ver un horizonte claro, pero, también es cierto que la historia nunca es una línea recta, y los pueblos tienen una enorme capacidad de levantarse, de reinventarse, de volver a creer. Y ahí es donde empieza lo importante: en lo que cada uno hace con lo que le toca. En cómo uno sigue, en cómo uno cuida a los suyos, en cómo uno elige no perder la emotividad, la dignidad, la ternura, aún en tiempos complejos y difíciles como éste. Porque al final, nuestros hijos no solo heredan un país. También heredan nuestra manera de pararnos frente a la vida. Y si algo vale la pena dejarles, más allá de cualquier circunstancia, es eso: la convicción de que, incluso en la oscuridad, siempre hay una forma de seguir caminando con luz propia.

domingo, 12 de abril de 2026

EL MAR

El mar me transmite equilibrio espiritual, paz interior y serenidad emocional. Es un refugio mágico que proviene desde la inmensidad de las olas y el sonido del viento. Me transporta a la simpleza, a la armonía, a la calma. Cualquier ciudad que tenga mar es mi lugar. Me hace reflexionar, reafirmar mis convicciones, creer en la bondad, valorar la humanidad, consolidar la solidaridad y ratificar la idea de que el mundo se merece un trato mejor. En el ir y venir del oleaje, comprendo que todo pasa, menos lo que uno siembra con el alma. Frente al mar, todo encuentra su lugar… incluso uno mismo; tal vez por eso, vuelvo siempre a él para no olvidar quién soy, ni en qué creo, y entonces confirmo que la verdadera profundidad no está en su infinito, sino en lo que ese mar gigantesco despierta dentro de uno. Y ahí, en silencio, me reencuentro con lo primordial: ser honesto, hacer el bien y no olvidar mi esencia, que es lo que me hace vivir con verdad, sosteniendo los valores que mis viejos me inculcaron, creyendo en las personas buenas, porque al final, lo único que realmente trasciende es lo que hacemos por los demás. Desde hace un largo tiempo, entiendo que la vida vale por lo que uno siente… pero mucho más por lo que uno es capaz de dar. Ojalá lo pudieran entender los que tienen el poder y se dedican a destruir y odiar, en vez de construir y querer.

sábado, 11 de abril de 2026

ENTRE EL RUIDO Y EL SENTIDO

Vivimos un tiempo donde el ruido le ganó terreno al sentido. En la política, en lo social y también, en lo cultural, en lo artístico, en lo musical. Se premia lo inmediato, lo provocador, lo grotesco; no porque diga algo verdadero, sino porque ‘llama la atención’. Y eso no es casual. Cuando se vacía el contenido, es más fácil manipular, distraer y anestesiar. Así siento a la sociedad actual. Desde lo personal, me refiero a lo artístico y musical, porque me afecta directamente con tristeza y dolor. El arte debería ser refugio, belleza, pensamiento y emoción compartida, aunque hoy, muchas veces, queda reducido a mercancía rápida, a slogan pobre y a letra sin alma. No es que falte talento, al contrario, existe y mucho, pero falta cuidado, profundidad y respeto. Y eso genera una sensación de intemperie para quienes creemos, por ejemplo, que la música, todavía puede abrazar las almas, incomodar con elegancia o decir verdades sin gritar. Yo soy un baladista que canta temas simples, discretos, sinceros, sin ninguna otra pretensión más que hablar del amor que nos atraviesa a todos, en menor o mayor medida, abordando la música desde la modestia y la sencillez. La sensibilidad que me acompaña desde siempre, hace que me sienta apenado por esta realidad y vislumbro que la mediocridad puede producir más ruido, pero no es mayoría (aunque nos vendan lo contrario); que el mal gusto se exhibe masivamente, pero no representa a todos (aunque nos quieran hacer creer que sí) y que lo verdaderamente auténtico no desaparece (aunque se vuelva más silencioso y más necesario). Sé que compartir una reflexión propia no va a cambiar el mundo, pero le puede dar otro aire a quien la lee y eso, para mí, ya es muchísimo. 

lunes, 23 de marzo de 2026

PENSANDO. SINTIENDO. BUSCANDO.

Hay lugares que no son solo un punto en el mapa… son una parte de uno mismo. Hoy estoy acá, en un aeropuerto, ese lugar donde uno nunca está del todo: ni se queda, ni se va. Y quizás por eso mismo, pienso en eso más que nunca. Amo profundamente a mi país. Amo su gente, su historia, todo lo que me dio y lo que soy gracias a él. Pero también, como muchos, me encuentro atravesado por dudas que nunca pensé tener a esta altura del partido. Tengo hijos jóvenes, con toda la vida por delante, y mi mayor deseo es que crezcan con esperanza, no con miedo. Y ahí es donde todo se vuelve más difícil… porque decidir no es solo por uno. Hace muchos años me fui, solo, a buscar un camino. Lo desandé, lo capitalicé y volví. Hoy la vida es otra. Hay raíces, hay historia, hay amor construido. No es fácil imaginar la posibilidad de irse nuevamente. Tampoco es fácil pensar en quedarse cuando el presente angustia y el futuro inquieta. No tengo respuestas definitivas. Solo sé que no quiero tomar decisiones desde el enojo ni desde la incertidumbre. Quiero elegir desde el amor… aunque duela. Porque irse no siempre es abandonar. Y quedarse, a veces, también es una forma de resistir. Estoy en ese punto. Pensando. Sintiendo. Buscando.

martes, 3 de marzo de 2026

NO TODO ESTÁ PERDIDO

Me duele la división, me preocupa y no me gusta el tono agresivo que se ha naturalizado y me entristece ver cómo el odio parece convertirse en herramienta política y social, que se transmite a un segmento de ciudadanos que imitan ese proceder desequilibrado y despótico. No creo en el insulto como forma de construcción. No creo en la descalificación permanente hacia quienes piensan distinto. Creo en el respeto, el diálogo y la responsabilidad que implica gobernar y también, opinar. Como artista, llevo 42 años construyendo un vínculo afectivo con mucha gente que ha compartido mis canciones dentro y fuera de Argentina, me siento privilegiado por eso, más allá de gustos y pareceres; ese vínculo se sostuvo siempre en la honestidad, en el trabajo y en el amor por lo que hago. No sería coherente de mi parte callar lo que siento y me atraviesa cuando veo que el clima social se vuelve cada vez más áspero y confrontativo. No hablo desde el enojo, sino desde la preocupación, no me expreso desde la agresión, sino desde la convicción. Me gustaría vivir en una Argentina donde podamos pensar distinto sin destruirnos, donde las nuevas generaciones entiendan que la firmeza no necesita violencia y que la pasión no necesita odio. La diferencia de ideas no convierte a nadie en enemigo. Una Democracia madura no puede construirse desde la exclusión, desde el desprecio, ni desde la humillación hacia la mitad del país que piensa distinto. Cuando la agresión se vuelve costumbre desde los lugares de poder, el daño no solo es político, es también, cultural y generacional. La historia ha demostrado que los momentos difíciles no son eternos y confío en que como sociedad encontremos un camino más justo, más humano y más equilibrado. Esa esperanza no es ingenuidad, es una decisión consciente de no resignarme a la oscuridad. Tengo hijos. Y más allá de cualquier coyuntura política, quiero transmitirles la importancia de la convicción y los principios; que me vean sostener los valores con dignidad, sin putear, sin agredir, pero sin arrodillarse ante lo que considero injusto. Que me duela el país que vivimos no me vuelve débil, me vuelve comprometido desde mi humildísimo lugar artístico y en lo personal, como ciudadano, me acerca a la conciencia social, a la sensibilidad y a pensar que no todo está perdido cuando el pueblo reflexiona y actúa en consecuencia.

domingo, 22 de febrero de 2026

BALADAS DE VINILO

Este álbum reúne 15 baladas significativas de mi sendero musical; canciones que no tuvieron la trascendencia masiva de otros temas más populares de mi repertorio, pero que también marcaron el camino artístico por más de cuatro décadas de trayectoria. En tiempos actuales, donde la provocación, la embestida y la desvalorización son lamentablemente frecuentes, este disco es una invitación a volver a la emoción sincera, al amor, a la música que acaricia el alma y el corazón. Es un retorno a la esencia melódica y un armonioso recorrido por el universo romántico que siempre me acompañó y continúa presente. “Baladas de Vinilo” ya se encuentra disponible en Spotify y todas las demás plataformas digitales.