Voy a reproducir palabras de Jane Elliot, educadora norteamericana, refiriéndose a los problemas raciales en Estados Unidos, que se pueden adaptar a nuestra actualidad argentina, por parte de un segmento de ciudadanos y políticos que avalan la intolerancia, la agresión y el odio. También, se pueden acomodar a la coyuntura de otros países, que también sufren esta triste realidad. “Odiamos porque nos enseñaron a odiar. Odiamos porque somos ignorantes. Somos el producto de la gente ignorante a la que han enseñado una cosa ignorante, que hay cuatro o cinco razas. No hay cuatro o cinco razas diferentes, hay solamente una en toda la tierra y todos somos miembros de esa raza: la raza humana. Por eso hemos separado a la gente en razas, de manera que algunos de nosotros podamos vernos superiores a otros. Supusieron que iba a funcionar, pero no ha sido así, ha sido malo para todos. Es hora de superarlo. No hay ningún gen del racismo, no hay ningún gen de la intolerancia, no nacemos intolerantes, hay que aprender a ser intolerantes. Cualquier cosa que se aprende, se puede desaprender, es tiempo de desaprender esa intolerancia, es tiempo de superar esta situación y es mejor que lo hagamos pronto. La ignorancia de creer que uno es mejor que otro por la cantidad de pigmento en la piel, es de una incultura determinante.” En Latinoamérica, ya hemos vivido las consecuencias criminales que han generado gobiernos, apoyados por gente que odia por el solo hecho de pensar distinto a ellos. Dejen de odiar, por favor, por el bien de todos.
MOTIVO
Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)
sábado, 11 de julio de 2020
martes, 16 de junio de 2020
CUANDO LLEGUE LA HORA DE EMPACAR Y PARTIR
El día que ya no esté físicamente, mi familia, mis amigos y afectos más cercanos, seguramente, me mantendrán presente en su memoria por el lazo emocional, de cariño, de amor, que nos unió. Imagino que los que no me conocieron personalmente, pero alguna vez oyeron sobre mí, quizás, muchos lamentarán mi ausencia y en contrapartida, otros la ignorarán. Es una obviedad lo que digo, sí, y pienso, también, que la gran mayoría de los que trabajaron conmigo, a lo largo del trayecto profesional, me cruzaron en un evento, canal de televisión, radio, editorial, reunión social, estreno teatral, grabación, o quizás me vieron en un show, asistieron a una fiesta, a un festival donde canté, me esperaron a la salida de un show o una entrevista, se sacaron una foto, conservaron un autógrafo o intercambiaron conversaciones, un gran porcentaje de ellos, me recordará por alguna anécdota, alguna risa, algún impulso, algún suceso… En mayor o menor medida, a todos los que nos hemos dedicado a la profesión artística, nos ocurrirá algo similar, lo vemos, permanentemente, cuando alguien popular deja este plano terrenal; en mi caso personal, tengo la certeza de que la gran mayoría de las personas que alguna vez escucharon temas míos, me evocarán, esencialmente, con “Clásico” y “Recién te conozco y te quiero”. Todos los cantantes tenemos canciones que nos identifican; las mías, indudablemente, además de algunas otras, son estas dos. Me enorgullecen, me representan y me perpetúan, porque estoy seguro que cuando me mencionen o alguien se acuerde de mí, lo hará con una de ellas. El mayor reconocimiento para un artista es permanecer en la gente, y hacerlo a través de la música es una satisfacción suprema, mucho más, cuando ese lazo afectuoso se mantiene por décadas. Agradezco al destino, la posibilidad de haber logrado mis sueños profesionales, de recibir el cariño del público durante tantos años y de saber que, como decía mi querido Leonardo Favio, “cuando llegue la hora de empacar y partir”, en algunos rincones de varios países, se escucharán estas baladas de amor cantadas por mí.
lunes, 8 de junio de 2020
MENOS EGOÍSTAS E INDIVIDUALISTAS, MÁS SOLIDARIOS Y EQUITATIVOS
Entiendo que el mundo que nos espera después de
la Pandemia que estamos atravesando, será complejo, extraño y, seguramente, en
muchos aspectos, desconocido; además comprendo que habrá muchas cosas a las
cuales nos deberemos adaptar y tendremos que acostumbrar, según las ocupaciones
y actividades de cada uno, pero también pienso que, más allá de las profesiones
y distintas alternativas, no podemos dejarnos manejar como ovejas de corral,
aceptando y acatando órdenes por el solo hecho de que “el sistema así lo
impone” o “es lo que hay que hacer” o “no queda otra que acceder”. No hablo de
cuarentenas, aislamientos y cuidados personales, eso no está en discusión, hay
que resguardarse para tratar de no contagiarnos, ni contagiar a otros; me refiero
a ciertas resoluciones y exigencias que estoy empezando a vislumbrar en ciertos
ámbitos, uno de ellos, el que me incumbe, el artístico, donde se comienzan a consignar
métodos y normativas que se deciden, según las conveniencias e intereses, sin consultar
o, por lo menos, comentar, con quienes son los protagonistas en cuestión. El
refrán dice “A río revuelto, ganancia de pescador” y, según las noticias que
hablan sobre un acuerdo de la Asociación Civil de Managers de Música Argentinos
con el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, se perciben algunos
‘pescadores’ astutos y sagaces que toman el río como propio y avanzan por sus
aguas con botes que no le pertenecen a la pesca de gente en circunstancias
difíciles, muchos, en situaciones extremas y angustiantes, en cuanto a economía
se refiere. Hablan de protocolos estipulados, de formas para implementar la
iniciativa, de organigramas, tareas y presentaciones, orgullosos por haber
logrado el permiso para realizar actividades musicales por ‘streaming’, pero no
hacen referencia con quién o quiénes hablaron de los artistas para llevar
adelante esta decisión. Un segmento de personas que conducen no son todos, una
fracción de integrantes, no es la totalidad de componentes. Hace 35 años que
soy cantante, he grabado 12 discos, trabajo por muchos países de Latinoamérica,
también soy productor, realizo espectáculos en mi país y en otros lugares del
mundo, y a esta altura de la vida, si bien, hoy, no tengo la trascendencia
masiva en cuanto a ventas discográficas y convocatoria popular que tuve en años
anteriores, hecho que quizás para algunos es motivo central para requerir
explicaciones, tengo orgullo personal y suficiente amor propio para no dejarme manipular
por terceros. Quizás nunca haga un show por internet, quizás sí grabe un disco
nuevo, no sé, pero más allá de las circunstancias, los artistas en sí, los
músicos, los cantantes, los ingenieros, los técnicos, los operadores, todos los
que conformamos el mundo del entretenimiento, tenemos el derecho de disponer y
determinar cómo actuar, de qué manera hacerlo y dónde llevarlo a cabo, siempre
cumpliendo las reglas que haya que formalizar, por supuesto, pero con real
autonomía para trabajar, y no por dictamen de un grupo de personas que
representan a otros, que, en definitiva, son los ejes de la profesión musical.
En definitiva, si se puede ensayar, grabar y tocar en vivo, pero sin público,
con especificaciones un poco confusas, como el distanciamiento entre personas
de dos metros de distancia en lugares que no tienen el espacio suficiente para
tal fin, necesitando asistentes y técnicos, además de los músicos participantes,
conformando un grupo de personas mayor a lo que supuestamente debería haber
presente, estipulando, también de forma presunta, la limpieza correspondiente
en instrumentos, equipos, consolas, zapatos, ropa y sitio en cuestión, según el
protocolo, hecho bastante complejo de llevar a cabo con la rigurosidad que
correspondería y otro cúmulo de requerimientos de enigmático cumplimiento, que
demandaría mucho dinero para concebirlos, entonces, las preguntas son: ¿Qué se
hace? ¿Dónde se ensambla? ¿Cómo se cumple? Todo muy difuso, poco claro y bastante
incierto. Con el interrogante mayor: ¿Es productivo para quién o quiénes, esta
nueva estructura ‘pandémica’ de encarar el trabajo artístico? Por lo que
alcanzo a discernir, para muy pocos, por lo menos, para la gran mayoría de los
artistas es casi absurdo el hipotético honorario que recibirían. No tengo las respuestas
ni las soluciones. No estoy en contra de nadie, ni va dirigido a alguien puntual
esta inquietud, al contrario, trato de reflexionar y hacer considerar a favor
de los que formamos parte del ámbito artístico para encontrar alternativas que
realmente sean efectivas, válidas y provechosas para todos en general, no
solamente para un sector selecto y minoritario. Si esta situación extrema que
atravesamos no sirve para darnos cuenta que es hora de empezar a ser menos
egoístas, menos individualistas y más solidarios y equitativos, seguiremos
inmersos en la misma senda ingrata y mezquina que venimos acarreando por
décadas.
viernes, 5 de junio de 2020
EXENTOS DE NADA
Es totalmente irrisorio, casi grotesco, observar,
escuchar y leer comentarios de personas que creen tener la verdad de lo que
afirman y no darse cuenta que, justamente, lo que critican, juzgan y/o
reprueban es lo que precisamente ellos hacen y son en esencia. Hablo de
políticos, periodistas y votantes, a los cuales el odio y el rencor los puede,
los supera y los delata. La poca objetividad y la falta de ecuanimidad sobre sí
mismos, hacen que se transformen en patéticos personajes, dignos de sus almas
cicateras y espíritus minúsculos. No se dan cuenta que esta compleja situación,
va más allá de las antinomias y/o antipatías; esta crisis mundial, que, en mi
parecer, fue provocada deliberadamente, no distingue banderas, ideologías, ni posiciones.
Es casi estéril pensar que van a cambiar sus pensamientos y acciones
desdichadas y mezquinas, pero, al menos, deberían intentarlo por una vez,
porque nadie está exento de nada, menos de una Pandemia.
miércoles, 27 de mayo de 2020
SUJETOS AMORALES
Desde hace varios años, un sector amplio del periodismo ha ido denigrando la profesión por ir cediendo espacio a sujetos que se dicen periodistas, pero, en realidad, dejan muchas dudas al respecto sobre la veracidad de lo que suponen ser; es más, en varios casos, hasta provocan el interrogante sobre si son aprendices o realmente cursaron periodismo. Individuos que se dieron cuenta el lugar preponderante, de influencia, que tienen los medios en la ciudadanía y se fueron entremezclando para ocupar lugares desde donde poder transmitir sus “informaciones”; las comillas son irónicas, porque, en muchos casos, las noticias que difunden, algunas son falsas, otras, mal intencionadas y otras más, contienen un beneficio económico oculto, que las transforma en despreciables, tanto como aquellos quienes las dan a conocer. Muchos monigotes se prestan al juego, y también, algunos que, en determinado momento de sus trayectorias, parecían ser periodistas serios y responsables de su trabajo, hoy, ya no lo son y forman parte de un grupo patético de articulistas que lo único que hacen es manipular lo que transmiten en favor de su propio provecho y en desmedro de la gente, originando divisiones, rencores y enfrentamientos. Cuando es tan evidente y desvergonzado el accionar de ciertos sujetos amorales, quedan demasiado expuestos y ridículos ante su obsesión por partir y fraccionar a la sociedad. Es desgastante verlos y escucharlos desparramar su toxicidad cada vez que pueden, y detrás suyo, un porcentaje de personas y personajes que se movilizan y expresan a través de lo que reciben de ellos. Su influencia es efectiva porque, indudablemente, ese segmento de destinatarios, necesita nutrirse de su suciedad mediática para, a su vez, desparramarla por donde sea, saciando, vaya a saber uno debido a qué, la malevolencia que llevan en su interior.
No sé si alguna vez, el sistema mismo los irá depurando, pero sí espero, aunque sea, que muchos receptores de tanto lodo informativo, se den cuenta que la mejor forma de convivir, no es confrontando, sino acordando, y que siempre es preferible alguien que se solidariza con otro, inclusive, aunque lo haga por conveniencia, a uno que, sin importarle nada de nadie, presta la cara en los medios para jugar sus propias cartas, en favor de sí mismo y de un grupo de personas amorales, a los cuales solo les preocupa sus intereses políticos y comerciales.
No sé si alguna vez, el sistema mismo los irá depurando, pero sí espero, aunque sea, que muchos receptores de tanto lodo informativo, se den cuenta que la mejor forma de convivir, no es confrontando, sino acordando, y que siempre es preferible alguien que se solidariza con otro, inclusive, aunque lo haga por conveniencia, a uno que, sin importarle nada de nadie, presta la cara en los medios para jugar sus propias cartas, en favor de sí mismo y de un grupo de personas amorales, a los cuales solo les preocupa sus intereses políticos y comerciales.
lunes, 18 de mayo de 2020
FESTIVAL OTI DE LA CANCIÓN
Lo que se sube a internet pasa a ser de todos, ya que no sabemos a quién le llega y cuál es el destino que alcanza. Cada foto, video, reflexión, idea, recuerdo, canción, elemento que uno comparte en el ciberespacio, deja de pertenecernos. Las fotos de esta experiencia como jurado e invitado en el Festival OTI de la Canción, realizado en Nicaragua, hoy quedan almacenadas en este rincón, pero mañana, quién sabe dónde emigrarán, en qué archivo, computadora o carpeta del cosmos se guardarán… Momentos propios de la vida, imborrables e indelebles, que, a partir de su publicación, toman vuelo a través del universo tecnológico para pertenecer, también, a quienes dispongan atesorarlas.
martes, 21 de abril de 2020
QUERIDO "NEGRO" FONTOVA
Muy triste noticia es el fallecimiento de Horacio Fontova. Cada uno que lo conoció tendrá sus anécdotas con él, sus historias, sus vivencias… El público fiel que siempre lo admiró, disfrutó su histrionismo artístico y también el compromiso social que lo caracterizaba. De las muchas veces que compartí momentos a su lado, queda guardado en mi cariño este sketch en “Peor es Nada” junto a él y Jorge Guinzburg, que las casualidades de la vida, hicieron que solo un par de semanas atrás, emitieran en Canal Volver. Mi recuerdo y cariño para nuestro querido “Negro” Fontova.
HORACIO FONTOVA - Q.E.P.D. - 1946-2020 -
viernes, 27 de marzo de 2020
YO TRATO...
Y un día llega el final, te vas, postean fotos, publican mensajes, evocan recuerdos, alguna que otra canción como homenaje, y al otro día, la vida continúa… Ya está… Ya pasó… Por eso, hay que disfrutar cada momento, cada experiencia, cada amor, cada amistad, cada música, cada viaje, cada alimento, cada bebida, cada encuentro, cada reencuentro, como si fuera el último, con toda la intensidad posible. A veces, la vorágine misma del día a día, las obligaciones, las responsabilidades, los dilemas, nos desvían la intención, pero, al menos, procurémoslo… Yo trato…
viernes, 6 de marzo de 2020
ARTISTA "VINTAGE"
La palabra “vintage” no es un término
reconocido por la Real Academia Española; Si bien emana del vocablo francés
antiguo “vendage”, que, a su vez, es fruto de la denominación latina
“vindemina”, es una palabra inglesa que podría traducirse como “vendimia”. El
significado que actualmente le damos en español tiene lógica porque el concepto
general nace de las bodegas que usaban el término para nombrar a los vinos que
producían con sus mejores cosechas y eran añejados. La idea de “vintage”,
después se extendió a otros productos relacionados con la moda y el diseño.
Hoy, se habla de “vintage”, cuando se hace referencia a un estilo ‘retro’ o
‘clásico’, con creaciones que intentan regenerar o imitar productos antiguos
que siguen siendo apreciados. Todo lo “vintage” favorece el reciclaje, ya que
algo que, supuestamente, pertenece al pasado, vuelve al presente con fuerza y
revalorización. Desde hace un tiempo a esta parte, me ubican dentro del grupo
de artistas “vintage”, y no me disgusta que así sea, porque, obviamente, soy un
cantante surgido hace 35 años y mis canciones han trascendido popularmente y
con mayor fuerza, dentro de las gloriosas décadas de los ‘80 y ‘90. Me gusta
formar parte de ese conjunto “vintage”, porque tiene varios significados
notables: primero, estar presente, vigente e imperante; segundo, perdurar,
junto a las canciones propias, en muchos países de Latinomérica, de manera
activa y dinámica, y tercero, interactuar con las nuevas generaciones, a través
del afecto, el respeto y la consideración. Si bien, algunos indicios notorios
de mi estética (fundamentalmente, la cabellera) se han modificado
manifiestamente, tratamos de conservar las apariencias físicas, en la medida de
las posibilidades, de una forma, presuntamente, noble y decorosa. ¡Ja! En
definitiva, ser un artista “vintage”, me estimula, provoca e impulsa a seguir
ponderando mis temas de amor para que, justamente, continúen imperantes, a
pesar de los hábitos, los estilos y las costumbres. No deja de ser un
reconocimiento que ‘Spotify’ ubique a la cabeza del catálogo de reproducción
mundial, dos de mis canciones en la ‘Playlist’ “Recuerdos 80’s Latinos",
ya que, no solo me posiciona en un lugar de preponderancia, sino que, también,
demuestra que ser un “Artista Vintage”, termina dando toda la vuelta para
volver a ser contemporáneo, actual y seguir estando de moda.
lunes, 24 de febrero de 2020
MÁS TEMPRANO O MÁS TARDE...
Cuando intentamos lograr un objetivo, una de las características que nos define, es el temple y también la actitud que empleamos mientras lo alcanzamos hasta concretarlo. A lo largo del camino, he visto de todo y me he cruzado con muchos, que con el correr del tiempo, quedan en evidencia, revelando sus mezquindades y sordideces, por más metas conquistadas o dinero obtenido en sus haberes. Por suerte, nunca perdí mi eje, y mucho menos, mi esencia. Podría tener mucho más de lo que atesoro, pero no me quejo porque son decisiones de vida; en definitiva, la existencia es una constante sucesión de decisiones y siempre prioricé el sentimiento ante lo material.
Crucé la meta, y aunque, simbólicamente, hay varios que llegaron delante mío, me quedo con el triunfo interno y personal. El que se la cree, pierde, y el que no, el que en realidad sustenta su naturaleza, más temprano o más tarde, siempre gana. Eso hice, eso hago y eso haré, anteponer siempre mi corazón.
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