MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

domingo, 11 de agosto de 2019

AFECTO, BONDAD, SOLIDARIDAD Y AMOR

El odio turba las mentes y el resentimiento, muchas veces, 
puede más que el raciocinio. 
Elijo todo lo contrario: el afecto, 
la bondad, la solidaridad y el amor.

sábado, 10 de agosto de 2019

EN NOMBRE DEL ODIO

Es inadmisible seguir aceptando la espantosa realidad que presenta el Gobierno de Macri, Vidal y Rodríguez Larreta con aumentos desproporcionados en los servicios fundamentales para una vida que, se supone, debería ser, al menos, medianamente digna. Le han mentido al electorado descaradamente, sin cumplir ni una sola de todas las promesas que hicieron en 2015, llevando adelante una histórica estafa moral al país y una irresponsable deuda externa mega millonaria que seguiremos pagando durante generaciones enteras. Todos los que hablan desde sus púlpitos de eruditos analistas, ilustrados ‘opinólogos’ y odiadores seriales, pueden introducirse sus pareceres, sugerencias y dictámenes en el fondo de sus entrañas. Hoy, muchos no tienen la suerte de poder alcanzar las cuatro comidas diarias indispensables para alimentarse, ni tres, ni dos... Y eso no pasa solo por un tema ideológico o por una forma despreciable de ignorar al otro, pasa por una decisión política miserable que no tiene reparos en marginar del sistema a niños, viejos y desamparados. Carecen de toda sensibilidad social, ignoran por completo el sufrimiento de un gran porcentaje de la población. Deberíamos vivir en un país donde todos pudiéramos desarrollarnos de la mejor manera posible, no, como ahora, donde cada uno trata de subsistir como puede. En casi cuatro años, provocaron un desastre generalizado, mintiendo, mintiendo, mintiendo, haciendo negocios financieros opulentos y procaces, fugando los cientos de miles de millones de dólares que pidieron y no sabemos dónde están, quitando ministerios, destrozando el estado, la salud, la educación, la cultura, dejando que aumente la inseguridad y la pobreza. Han llevado a cabo el peor desastre del que se tenga memoria en nombre del odio, únicamente, del odio, para rebalsar sus bolsillos de dinero, desechando los destinos de muchísima gente que transita sus días de manera indigna. ¡Y todavía pretenden que la gente los vuelva a votar! Los que lo hagan, serán cómplices de inescrupulosos, que, reitero, en nombre del odio, están pulverizando lo que queda de Argentina.

sábado, 3 de agosto de 2019

SER REALISTA...

Ser realista, muchas veces, se puede confundir con ser pesimista, derrotista y adverso. No es así… Ser realista, es observar lo que nos acontece, de manera fidedigna, concreta y cruda, asimilando lo que toleramos pacientemente y aceptamos implícitamente. La realidad que nos toca atravesar como sociedad, además de triste y pesarosa, es cruel y despreciable. Escuchar personas justificando estar mal hoy “porque antes vivíamos una fantasía”, me produce una mezcla de irritación y desasosiego. Cada uno es libre de pensar y opinar lo que quiera, inclusive, la idea de meritar comer mierda “porque lo de antes era una irrealidad que nos hicieron creer y no merecíamos”. Basado en la libre expresión que siempre destaco y la independencia intelectual que invariablemente enaltezco, reafirmo mis convicciones y honro mis ideas. No puedo tolerar que, en Argentina, los más viejos, la pasen mal o se mueran, por no tener forma de sustentarse. No admito que la salud no ampare a los niños necesitados, aunque sea en requisitos esenciales. No soporto que existan personas que no tienen para comer o se alimenten espaciado porque no les alcanza el dinero o no tienen trabajo. Rechazo la complicidad de periodistas, políticos y personajes nefastos que defienden un gobierno insensible e indiferente a las carencias, indigencias y fatalidades producidas por su mismas ineptitudes y mentiras. No aguanto más dejar pasar de largo todos los desatinos, desmanes y crueldades que llevan a cabo diariamente porque “a mí no me toca”. Nunca fui individualista y mucho menos abnegado; Hoy, no me toca, pero mañana, sí me puede alcanzar. Aunque sea por egoísmo, los que defienden esta política, deberían reaccionar. La hipocresía y el cinismo solo se ocupan de seguir generando odio y de gastar fortunas en campañas publicitarias que los muestran buenitos, pulcros e impolutos, cuando lo único que hicieron y hacen es mentir en todo, pidiendo “un esfuerzo más”, desde hace casi cuatro años, a quienes, justamente, vienen engañando. El primer “esfuerzo” que deberían haber hecho es traer los miles de millones de dólares que tienen afuera del país y empezar por ahí, dando el ejemplo de tal “esfuerzo”. No me gusta estar sometido, ni ser arrastrado, tampoco pecar de imbécil. Y, a pesar de varios que demuestran lo contrario, haciendo honor a su fanatismo y obstinación, somos muchos, por suerte, los que concordamos en las premisas en favor del bien común. Por suerte, reitero, por suerte. Pero mientras tanto, muchos quedan en el camino y nadie se hace cargo…

lunes, 29 de julio de 2019

ESTAMOS PARA DISFRUTAR

¿Para qué estamos en esta vida si no es para disfrutar? Como sea, como se pueda, como se quiera, como se sienta, como se presente… No importan las formas, tampoco los hábitos, menos, los estilos, solo interesa disfrutar, gozar, alegrarse, divertirse, recrearse. Es cierto que la desigualdad social, las mezquindades, crueldades e injusticias provocadas por un grupo minúsculo de personas viles y miserables con poder, hacen que transitemos un mundo, muchas veces, violento, abusivo y desigual, que afecta y desmoraliza hasta al más optimista. Pero esa cruda realidad debe servir para impulsarnos, aunque sea, al intento de modificar la existencia en la medida de las posibilidades de cada uno. Nada es fácil, ni sencillo; es cuestión de proponérselo. Dicen que la felicidad plena no existe, que son solo momentos, entonces, tratemos de provocar circunstancias dichosas, prósperas, solidarias, para generar muchas ocasiones donde nos congratulemos con nosotros mismos y, en consecuencia, con los demás. La vida es corta, como dice la popular frase, y, además, tenemos una sola; ¿No son motivos suficientes para tratar de complacernos con ella? Estoy convencido que sí.

domingo, 28 de julio de 2019

LA IMBECILIDAD NO LOGRÓ SU OBJETIVO

A principios de 2019 los responsables de la Cooperativa de Trabajo en Artes y Oficios Limitada "Estación San Telmo", fueron notificados que la vieja casona de la calle Chile 496 (sede de la ONG) debía ser desocupada. Sobre la entrada, se encuentra una pintura realizada por el artista Fredy Filete, que rinde homenaje a la figura del recordado director de cine, cantautor, productor cinematográfico, guionista y actor argentino, LEONARDO FAVIO.

El mural en cuestión está emplazado en la planta alta de un semipiso ubicado en una de las ochavas de las calles Chile y Bolívar. La obra artística corrió peligro ya que en reiteradas oportunidades, cuadrillas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, intentaron retirarla del lugar.

El tributo fue realizado en 2014 por el colectivo de artistas Fileteadores del Conurbano y está pintado con la técnica tradicional del filete porteño. Fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2015, tras una iniciativa impulsada por el mismo Gobierno porteño.

Los legisladores porteños Paula Penacca, Lorena Pokoik y Leandro Santoro, presentaron un proyecto de declaración de interés cultural del mural por su valor y por ser parte del patrimonio del Casco Histórico de la Ciudad. El proyecto fue tratado y aprobado en la sesión ordinaria convocada el jueves 11 de julio. Desde ahora, la obra cuenta con la protección de la ley y nadie podrá quitarla.

Los cooperativistas, solicitaron a la Municipalidad, que les ceda un espacio para poder seguir brindando los diferentes talleres y capacitaciones para la inclusión social de personas en situación de calle, riesgo social y laboral. Al cierre de esta edición, aún no se llegó a ningún acuerdo al respecto.
Fuente: Alerta Militante - Julio 2019 


viernes, 26 de julio de 2019

LA HERRAMIENTA ES EL VOTO... EL VOTO ES LA ESPERANZA

Siento que el mundo actual nos avasalla con sus nuevas formas y reglas, y no podemos apartarnos de las “imposiciones” del sistema actual. Las pautas por las cuales debemos guiarnos hoy, son casi exigencias obligatorias para vivir de una manera, supuestamente, “normal”. Casi no hay códigos, escasean los valores y cada vez más, se pierde el respeto; las normas estipuladas son cada día más frías e intolerantes, y los efectos de las mismas, cada vez más crudos y descarnados. ¿Cómo hacer para salirse del esquema que nos inculcan casi obligatoriamente, sin quedar marginados del mundo, presuntamente, común y corriente? Cada vez más, me cuesta adaptar mis ideas y acciones a lo que hoy nos arrastra hacia la aceptación sumisa, en lo político, en lo social y en lo humano. Repudio el sometimiento y la falta de compromiso cada vez más notorios. No sé si es una disputa definitivamente perdida, pero creo que es un aviso al que le deberíamos prestar atención para no terminar cediendo como prisioneros cautivos de una estructura colectiva deprimente, vejatoria y deshonrosa, manejada por unos pocos inescrupulosos que lo único que persiguen es poder y dinero de manera angurrienta y desproporcionada. No quiero que mis hijos crezcan y se desarrollen inmersos en esta mierda de sistema que hemos ido aceptando pertenecer, naturalizando perversiones, vicios y corruptelas. No hablo de rebeliones, ni de utopías, me refiero a reacciones que nos hagan evolucionar, progresar, desarrollarnos en favor de la gran mayoría y no siendo rehenes de un grupo minúsculo de mentirosos delincuentes que acumulan miles de millones a costa del hambre, la angustia y el dolor del pueblo. Tenemos una herramienta que, aunque nos la muestren devaluada e incongruente, es poderosa: El voto. Es difícil procesarlo y más aún, transformarlo, pero quizás, haciendo catarsis de esta forma, compartiendo mis pensamientos, sea una manera de empezar a contagiar internamente a cada uno que lo lea. La esperanza es lo último que se pierde.

jueves, 18 de julio de 2019

VOTAR EN FAVOR PROPIO

Mi fe no disminuye. Mi esperanza no decrece. Mi ánimo no se ausenta. Pero ciertas mentes turbadas y algunas almas aturdidas, cooptadas por el rencor y la antipatía, hacen que el optimismo, la ilusión y la confianza en un futuro mejor, por momentos, se disipen. Siempre pensé que tenemos la misión de hacer algo para que el otro progrese, aunque no comulgue con nuestras ideas ni sentimientos, porque es una forma de generar una vida más ecuánime para todos. Pero también, advierto que muchos prefieren seguir fomentando el odio, inmersos en la mierda, para sacar sus beneficios propios, sin importarles nada de nadie. Si no reaccionamos ante estos cínicos embaucadores y despreciables hipócritas, vamos a terminar peor de lo que imaginamos. Ojalá la mayoría del pueblo argentino se dé cuenta y reaccione votando en favor propio y no en contra del otro.

jueves, 20 de junio de 2019

ANTI... ANTI... ANTI...

Desde niño, mi viejo y Leonardo Favio, (los dos en la foto junto a Perón), me explicaron e inculcaron el peronismo, por ende, hoy, ya adulto, soy peronista. Me identifico con sus bases originales de alcanzar un país socialmente justo, económicamente libre y políticamente soberano, todo lo opuesto a lo que ha planteado el gobierno de Macri en los tres años y medio que lleva administrando. Lo que estamos viviendo actualmente en Argentina, es definitivamente espantoso. Me aparto de lo ideológico, me concentro en lo puramente humano para solo señalar la falta de sensibilidad existente, dejando de lado a millones de personas que necesitan contención y ayuda, entre ellos, niños, viejos y marginados. Siento que lo único que les importa son los mercados económicos, y no se dan cuenta que, si no protegen a los ciudadanos, sus famosos “mercados”, no sirven para nada, por más negocios que sigan haciendo para abarrotar sus bolsillos de dinero. También palpo que, más allá de todo lo que podamos pensar, analizar y opinar, a favor o en contra, la realidad argentina está destinada y digitada a la antinomia permanente y ese estado extremo, no aporta nada a la supuesta transformación que todos vivimos añorando. Es difícil nuestra idiosincrasia argenta, bastante compleja, por cierto, y, en la medida que no modifiquemos ciertas actitudes y pensamientos, la sociedad no va a mejorar. Está en nosotros la decisión, a pesar de la gran cantidad de necios que cargan un odio vehemente, casi inexplicable. Son capaces de cualquier cosa por el solo hecho de ser “anti”. Son anti todo, anti, anti, anti… Además de insensatos, infelices e infames, también, son antisociables, antipáticos y anticuados, haciendo honor a su especie “anti”. Políticos hipócritas, periodistas mercenarios y votantes fundamentalistas: Déjense de joder con las antinomias y piensen de verdad en las personas, en todos nosotros, en ustedes mismos, porque si siguen con sus egos sobrevaluados, ambiciones desmedidas y pelotudeces extremas, vamos a terminar (anti y los no anti) en las antípodas del país próspero, pujante y floreciente que nos vienen prometiendo y TODOS deseamos.

viernes, 14 de junio de 2019

DISCOGRAFÍA DIGITALIZADA


Siempre es gratificante saber que en varios países mantienen vigentes mis canciones en distintos medios radiales que comparten baladas en español, también es muy placentero enterarme que esos temas forman parte del buen recuerdo de la vida de mucha gente en Latinoamérica, y más satisfactorio aún, es, después de casi 35 años de camino transitado en el sendero musical, recibir, a diario, enormes demostraciones de afecto, cariño y amor a través de mensajes, por medio de las redes sociales. Es un orgullo y un privilegio, sentir la evocación sostenida en el tiempo, tan considerada y respetuosa, por parte del público de diferentes lugares del mundo. Una buena manera de retribuir toda esa querencia, es compartir mis canciones en el ciberespacio para que las personas que vivieron distintas épocas a través de la música, puedan evocar momentos que han marcado sus vidas, y las nuevas generaciones, tengan, también, la posibilidad de descubrir letras, melodías y armonías, que quizás no conocen.

miércoles, 5 de junio de 2019

PLATAFORMAS DIGITALES... ¿AL SERVICIO DE LA MÚSICA?

Como todo artista que pretende mantener su ‘performance’ vigente, aunque sea ‘retro’, ‘vintage’ o “del recuerdo” (como suele denominarse a la música que marcó época en décadas anteriores), trato de estar interiorizado de las propuestas y tendencias del mercado actual, y esa inquietud natural que siempre me caracterizó, hace que incorpore mis canciones al mundo cibernético, no solo porque es lo que demanda el mercado, sino porque es la manera de eternizar mi obra musical en el universo tecnológico contemporáneo, y posibilitar que los que me conocen, tengan acceso a algunos temas que han marcado su vida, y las nuevas generaciones, puedan descubrir mis canciones, espontáneamente.
Transcribo una nota de Fabían Aranda para el sitio World Groove, que me parece muy instructiva y clara para entender el mecanismo comercial que ha generado internet en el negocio de la música. 
Desde su más tierna irrupción en este perro mundo, Internet ha ido cambiando, algunas veces poco a poco y otras de manera acelerada y radical, las reglas de muchos ámbitos del quehacer humano: desde la cotidianidad y costumbres de una buena parte de la población mundial hasta las formas de gobernar, vigilar y castigar, dicen por ahí. Pero, sin duda, una de las realidades que más ha trastocado, para bien o para mal, la expansión de LA red, es el modo en que operan ciertos negocios, la industria de la música entre ellos.
Que nuestras formas de escuchar y consumir música han cambiado mucho gracias a Internet es algo de lo que no cabe la menor duda. De hecho, el cambio ha sido tan sustancial que muchas veces llegamos a confundir lo uno con lo otro, es decir, parece que no hay diferencia entre escuchar y consumir música. Al margen de lo que está diferencia implica, y que da para una reflexión bastante profunda, quiero compartir hoy con usted, querido lector, seis desarrollos que están impactando la manera en que los músicos se ganan la vida; seis tipos de plataforma en los que muchos encuentran una herramienta para proyectar de mejor manera su trabajo artístico en el mercado global y en los que tantos otros acaban, de plano, perdiendo el norte. Por hoy, abordemos dos: el streaming y el crowdfunding.
Escuchar sin poseer: Streaming

El primer tipo de plataforma es quizá el más radical de todos, pues quiebra por completo la tradicional idea del consumo musical: aquella en la que por una cantidad X de marmaja, el escucha adquiere canciones. Hasta hace bien poco, dicha adquisición se entendía de manera física. No sólo hablamos acá de los discos y todos los formatos habidos y por haber que tendemos a almacenar en nuestros estantes, sino también a los sistemas de descarga, pues el archivo digital no deja de estar albergado en un soporte físico… ¿o acaso no se desatan tragedias personales cuando el café cae sobre el disco duro o un apagón acaba por quemarlo?

Las plataformas de streaming han cambiado esta idea de manera radical. Pero seguro se estará preguntando qué rayos es una ‘plataforma de streaming’. Básicamente, una plataforma de streaming es una aplicación que le permite reproducir música sin que esta esté almacenada en su disco duro. De manera remota, su equipo de cómputo accede a los servidores del proveedor para transportar y traducir cierta cantidad de código. Dicho en otros términos, usted no compra las canciones, sino que las alquila.

Lo anterior quizá pueda sonarle raro si usted es un usuario, por ejemplo, de la versión gratuita de Spotify, pues no desembolsa un solo centavo para poder escuchar las canciones. ¿Cómo, entonces, puede decirse que Spotify es un negocio? De dos simples formas: si usted cuenta con la versión Premium, sí que ha pagado (y Spotify nos presumió en marzo de este año que ya son 50 millones de usuarios que pagan); pero si no lo hace, forma parte entonces de los otros 60 millones de usuarios que, cada tanto, escuchan mensajes de los anunciantes de Spotify. Mensajes que, por supuesto, tienen un costo.

Voy a dejar pasar, arbitrariamente, la discusión al respecto de qué plataforma es mejor en calidad, ética y rentabilidad para los artistas y consumidores, pues esa es harina de otro costal. Lo cierto es que estas plataformas (Spotify, Tidal, Deezer, Apple Music) han cambiado nuestro modo de concebir el consumo musical en dos sentidos fundamentales:
El primero de ellos es que, de qué callada manera, la música está siendo devuelta a su calidad de servicio y no de bien. Y es que hace muchos, pero muchos años, cuando no existía la posibilidad de grabar las canciones, los músicos se alquilaban por un rato para tocar. Luego todo cambió gracias a las invenciones de la imprenta y el fonógrafo, pues la música pudo encapsularse en un algo físico que se poseía.
El segundo de ellos es más bien pernicioso, aunque paulatinamente este efecto se ha venido abatiendo. Se trata de la tendencia a cero del valor de la música. Para explicar esto hace falta solo una pequeña operación aritmética: suscribirse a Apple Music cuesta diez dólares al mes y al pagar esta suma, el usuario tiene la posibilidad de acceder a un catálogo de 40 millones de canciones, en números cerrados. O sea que, potencialmente, usted paga 0.00000025 dólares por canción. ¿Suena bien? Parcialmente, pues el efecto negativo es que la creación musical atraviesa por un proceso de infravaloración muy difícil de combatir y que acaba rebotando en otros ámbitos de la industria.
Para los románticos de la música, habría que sumar un tercer cambio que, aunque no es tan radical como los anteriores, sí que trastoca ciertos hábitos de consumo y escucha: la desaparición de los formatos físicos. A las nuevas generaciones esto les puede parecer un tanto ridículo, sin embargo, hace no tantos años, comprar un disco era todo un ritual: para empezar, había que decidir qué disco comprar y ya eso significaba cazar singles en la radio, leer dos o tres reseñas y aventurar una cantidad para ver si el resto del álbum era tan bueno como el single.
Una vez tomada la decisión, tocaba ir a la tienda –¡Oh, melancolía! Silvio Rodríguez dixit-, buscar el ansiado tesoro y regresar a casa con el paquete en las manos. Abrirlo, verificar que no estuviera rayado, depositarlo en el reproductor y, por fin, pulsar play y deleitarse tema a tema, mientras los ojos paseaban por los bellos diseños de los booklets. Todo un ritual que muchos seguimos practicando pero que, sin lugar a dudas, tiende a perderse cada vez más.

Convertirse en socio del artista: Crowdfunding

Los que precedemos a la generación del myspace, las redes P2P y el streaming, solemos recordar con cierta nostalgia a una figura clave de la industria discográfica tradicional: el rastreador de talentos, el insigne miembro de los departamentos de A&R (artistas y repertorio) de aquellas monstruosas corporaciones, cuya función era decidir quién grababa y quién no. Recordamos a esas figuras con nostalgia, pues muchos soñamos con ser uno de ellos: los de espíritu aventurero viajando por el mundo, recorriendo bares y garajes en busca de un diamante en bruto; los sedentarios, anclados en sus oficinas y recibiendo todos los días demos y más demos.

Una vez más, Internet hizo y está haciendo de las suyas. En este caso, las plataformas de crowdfunding no se relacionan directamente con el consumo y distribución de la música, sino con un tema que, apenas mencionarlo, pone a temblar a más de un artista: el financiamiento.

Crowdfunding, financiamiento en masa, micro-mecenazgo, asociación de capitales libres en pequeña escala. Podemos llamarle de mil formas, pues sus posibilidades son medianamente inaprehensibles. ¿Qué es el crowdfunding? Imaginemos que usted tiene un proyecto. Una banda que mezcla klezmer con rockabilly y música de circo. Por más calidad que tenga, por mucho que pudiera gustar, ningún A&R se atrevería a validar semejante disparate. La razón es simple: demasiado riesgo en una inversión que pudierafuncionar, pero pudiera no hacerlo. La coperacha armada entre cuates y familiares probablemente le serviría para armar un demo cuando menos decente. Pero de ahí a grabar un álbum hay un abismo de diferencia. Y sin embargo, usted sabe que su propuesta tiene futuro. ¿Cómo financiarlo?

El crowdfunding parte de una idea básica: ahí afuera, fuera de las grandes estructuras comerciales y los subsidios gubernamentales queremos decir, hay gente con proyectos y sin dinero para ponerlos en marcha, pero también hay un público cansado de la oferta “cultural” clónica y plástica, del mainstream, y que está dispuesto a consumir ideas frescas. La solución: ponerlos en contacto.
La triada de este sistema está compuesta por los creadores, los intermediarios y los financiadores. Por creadores se entiende todo aquel demente que tiene una idea y está necio por darla a conocer al mundo. Los intermediarios son otra tanda de desequilibrados que insisten en que el contexto cultural no es acotado, pero que hay pocos impulsos para su expansión: entonces generan una plataforma virtual para pedir dinero. Los financiadores, finalmente, son los más deschavetados: gente dispuesta a dar su dinero para concretar alucinaciones ajenas.
Este sistema de financiamiento masivo implica al menos tres procesos completamente nuevos:
En primer lugar, un empoderamiento real e inédito del consumidor. Por primera vez en mucho tiempo, el público está en posibilidad de decidir no sólo lo que consume sino lo que se produce, al tiempo que interactúa con una oferta diversa y que está en posibilidades de construir.
En segunda instancia, el crowdfunding genera una independencia mayor para los artistas y creadores. Son ellos los que definen forma y fondo, tiempo y presupuestos. Pero sobre todo, pueden valuar su trabajo. En el fondo, esto representa, de alguna manera, la evasión de una larga historia de contratos amañados, la pérdida de privilegios sobre su propia creación y la incapacidad de decidir cómo y dónde exponer su música.
Tercera ventaja: el laberinto de instancias creadas entre el músico y el escucha se simplifica. La enorme lista de intermediarios (departamentos de A&R, de marketing, managers, minoristas, jefes de prensa) se reduce notablemente. Y si bien esto genera que el músico tenga que buscar una mayor eficiencia en la colocación de su obra, también provoca una relación de corresponsabilidad entre quien crea y quien escucha.
¿Nombres? En este caso tenemos a un gigante: Kickstarter. También están Indiegogo, Lánzanos, Fondeadora, Verkami, Kiss Kiss Bank Bank, Siamm… y así podríamos seguir. Lo interesante de este tipo de plataformas es que su modelo de financiamiento es ganar-ganar-ganar, pues los tres agentes resultan beneficiados: el creador al poder dar cuerpo a su proyecto; el intermediario al cobrar una comisión fija del monto a recaudar y el financiador al recibir recompensas exclusivas por parte del creador.