MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

martes, 30 de mayo de 2017

NO TODO ES LO QUE CREEN SABER

Desconozco la capacidad y el desarrollo profesional de ciertos productores de la TV actual, pero me sorprende la estrechez creativa, la falta de imaginación y la ignorancia intelectual que los domina. Además de poner de manifiesto, que lo último que les interesa es el trabajo personal, la música y lo poco o mucho que uno hizo en algo más de 30 años, no se dan cuenta que NO todo es lo que creen saber qué es “lo que garpa”. Si el costo de difundir mi disco “30 AMORES”, es hablar de las mujeres con quiénes salí a lo largo de mi vida, me importa tres carajos ir a la tele. Ya me presté al juego hace unos años y me divertí mucho dentro de un contexto entretenido y simpático, y si alguna otra vez surgiera en una charla de manera amable y espontánea, vaya y pase. Ahora, volver con lo mismo como eje de nota, me resultaría un poco patético. Hablo de mis romances si quiero, cuándo quiero, dónde quiero y con quién quiero. Y además, no es de caballero andar diciendo en las sábanas de quién uno anduvo sin el consentimiento de las mujeres que me han distinguido con su cariño. Sigan por su camino, giles, limitados, obsecuentes, penosos, que yo seguiré por el mío!

jueves, 25 de mayo de 2017

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "SIN DARME CUENTA" DE FRANCISCO SCARPONI

Francisco Scarponi es un poeta, escritor y múltiple promotor de la creatividad artística muy querido por mí. Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1986. Es autor de "Manifiestos de un bipolar" (2012), "Apologías" (2014) y "Beatnik, una historia verídica" (2016), su primera obra como dramaturgo, estrenada en el teatro Maipo, dirigida por Osvaldo Laport y protagonizada por Fabio Di Tomaso, Sebastián Francini, Rodrigo Esmella, Magui Bravi, Nahuel Mutti y Gerardo Alessio. Sus textos fueron traducidos al inglés, al italiano y publicados en Argentina, España e Italia.
SIN VOZ
Cae lágrima
Y se escucha
A lo lejos.
Cae un cuerpo
Pero nadie
Lo escucha.
Caigo.
Lleno de cenizas
Con dedos quemados
Con la boca en sangre
Y nadie me ve.
Y nadie quiere verme.
Y nadie quiere escucharme.
En sombra
El televisor habla en inglés
Imagen de guerra
Negro y blanco.
Desde el piso.
Otra perspectiva
Me ponen trabas
Para no levantar.
Acabado.
Sepultado.
Otros pisan donde yo.
Otros gritan y tapan mi voz.
Desde la tierra.
Veo crecer raíces
Vuelvo a ser polvo
Vuelvo a ser algo de aire
Y ahora algo de vos.
*Primer puesto en el Concurso de Poesía Roberto Juarroz
¿LA PERDÍ?
Cruzando el vacío
Desde el solo
Desde el sin tiempo
Comido por los buitres.
El espejo vuelve a engañarme
La barba a picar.
Y sin el alma,
La comida no sabe igual.
¿Quién me robó el alma
Mientras dormía?
¿Quién comió de mi cuerpo,
Cuando no entendía quién era?
Las noticias pasan a ser palabras
Las personas a ser papel
¿Cómo ver a los demás,
Cuando las estrellas no dejan de brillar?
CAJITA DE MÚSICA
Un violín y un contrabajo
Hacen caer lágrimas sobre su cara.
Angustiado porque sabe que nada será;
Y que trabajó largos años para serlo.
Bajo un puente,
En este invierno sin esperanzas,
Un padre da cobijo a sus hijos,
Llora de frío
Y llora por no poder soñar.
Al entrar la noche,
Una madre cocina su última cena.
No hay trabajo, no hay fe,
El amor de nada sirve.
Yo escribo mis profanas líneas,
Al ver en los ojos de la gente
Las ganas de ser nada y
De nunca haber sido nada.
El mundo dejará de ser capitalista
Cuando ya no haya mundo
Y mi poema, será poema
Solo cuando sea leído.
*Poesía ganadora del Concurso "Castello Di Diurno" (Trieste, Italia)
ÚLTIMAS PALABRAS
Escribir es ser parte del aire,
es mi grito hecho sangre.
Escribo y mi soledad me abandona;
el cielo, los pájaros e insectos
aguardan por mí cada vez
que mi puño traza garabatos con agilidad.
Escribo y soy tu pena,
tu sudor, tus lágrimas.
Escribo y vivo; tan feliz,
que el mundo me lo sirven en bandeja.
escribo porque acá estoy,
siendo poema, siendo arte,
siendo vos, en palabras.
Descansa de andar entre silencios y musa, se muda en un poeta para nacer. Voz y pasión.
Nada le falta a este libro, sostiene con destreza el equilibrio entre alegrías y tristezas que ladrillo a ladrillo nos siembran el devenir.
Francisco Scarponi es un esteta, desglosando las letras desde su emoción más honda, tejiendo en nuestros párpados lo posible.
Las palabras no tienen dueño en su lápiz, desanudan el lenguaje de las emociones desde los infinitos mundos de su alma.
La diversidad de su talento nos mantiene despiertos sin duda, pues recorre sin esfuerzo los senderos más recónditos de la belleza, de los matices humanos, de las más ínfimas sutilezas del sentir.
Es la palabra pasión en su pluma sin lugar a dudas: abrumadora, fértil, volátil, sagaz, feroz, frágil y desnuda; deseo que el lector la descubra en toda su profundidad y delicadeza.
Es un honor tener este libro en mis manos. Espero que recorra muchos caminos, que encuentre otros ojos ávidos de quienes saben que se es poeta cuando se tiene este fuego de Francisco, capaz de escribir bruñida en el alma: la vida es poesía.
Viviana Ocampo
 


miércoles, 24 de mayo de 2017

POR UN MUNDO CON MÁS MÚSICA Y MENOS MISERIAS... MATERIALES Y ESPIRITUALES!


Este disco no se encuentra nominado, ni siquiera mencionado, en los Premios Gardel 2017, pero es una festiva y mordaz manera de manifestar que los galardones y distinciones, por más trascendentes, loables y respetables que sean, son una mera y buena excusa para alimentar el ego de ciertos intérpretes e intentar fomentar la industria, que tan alicaída se encuentra gracias a los descuidos, incurias y negligencias que se han ido sucediendo desde hace un largo tiempo a esta parte. Los responsables de que la música argentina haya ido perdiendo el lugar predominante que supo atesorar en otras épocas, son los mismos que han transformado la inspiración, el entusiasmo y la sensibilidad artística en un frío negocio comercial que solo se centra en recaudar dinero, apartándose de su esencia natural y desmereciendo la noble labor que establece la cultura. Vaya esta publicación con algo de reflexión, un poco de análisis y mucho de humor.

lunes, 13 de marzo de 2017

ESTAMOS JODIDOS

Evidentemente, estamos jodidos. Hablando mal y pronto, como diría mi abuela, estamos jodidos.
Nuestra idiosincrasia argentina es compleja, enredada, difícil, trastornada y sumamente inestable. Las ideologías se han ido diluyendo con el tiempo y los reiterados hechos deshonestos a lo largo de la historia, contribuyeron mucho a la disgregación de ideas e ideales. Un gran porcentaje de ciudadanos argentinos está decepcionado, una vez más, de la política y los políticos, ya que la perturbada y lamentable realidad cotidiana, nos posiciona nuevamente en un estado general de frustración y desengaño.
Me entristece mucho el deterioro social que nos acecha y más me angustia la desidia reinante de quienes supuestamente son los que deberían bregar por el bienestar común, desde sus lugares de poder y decisión. En definitiva, para eso se postulan, o por lo menos, correspondería que así fuese.
No voy a inmiscuirme en la afamada “grieta” que han creado ciertos inescrupulosos miserables, y ventajistas, porque sería una estupidez de mi parte, ya que tengo la convicción de que esa “división ideológica” fue engendrada ex profeso por mentes pérfidas, perversas y depreciables en beneficio de unos pocos y en desmedro de millones. La inteligencia se puede utilizar en pos del bien y también del mal; en este escenario al que hago referencia sobre la fragmentación y discordia de credos y doctrinas, intuyo que ha sido manipulado maquiavélicamente para instalar una fisura colectiva que va a ser difícil de restaurar. Por eso expreso que no voy a hacer referencia a la segmentación provocada, de manera deliberada, sino todo lo antagónico.
Cuando menciono a nuestra idiosincrasia de la forma que lo hago, es desde el análisis, desde el sentido común, desde lo consumado y desde los hechos concretos que nuestro país ha vivido desde que existimos como Nación. Todo lo que sucede en el país es por las acciones y decisiones de quienes lo habitamos, e indudablemente, nuestros aciertos y alegrías, pesares y desdichas, son producto de las resoluciones de la ciudadanía. Nada de lo que ocurre está ajeno a nuestra forma de ser, todo se rige por el espíritu y la esencia argentina.
Los argentinos tenemos una combinación de características que nos hace ir de un extremo a otro sin tregua ni intermedios, somos pasionales, desunidos, desafiantes, combativos, vehementes, impulsivos, ventajeros, engreídos, necios y también contradictorios, porque a su vez, somos todo lo opuesto; una rara mezcla entre lo incoherente, disparatado y sorprendente. Todo lo que tenemos de sensatos y racionales, fracasa ante la imprudencia ilógica que nos domina, entre otra gran cantidad de cosas.
Nuestra sociedad está cooptada por los extremos y nada ni nadie a la vista, pareciera calmar este presente incierto, ya que no encuentro puntos de entendimiento visibles entre los distintos pensamientos. Los que están a favor de un esquema o idea, no se mueven de allí y viceversa, realidad que torna casi imposible la razón y el discernimiento. Observando un poco más allá de los límites de nuestras fronteras, el mundo está bajo el mismo precepto y eso hace aún más difícil todo, ya que ni siquiera podemos utilizar ejemplos válidos de otros países para intentar demostrar nuestra supuesta puntual equivocación, teórica y filosófica.
Cuando titulé este comentario “Estamos jodidos”, es porque no percibo solución a la triste actualidad que nos circunda, por lo menos a corto plazo, y eso sí es estar jodido, ya que al no tener siquiera una esperanza de poder corregir este estigma, hace que uno se desmoralice, se desilusione y no hay peor cosa que el pesimismo y abatimiento para superar conflictos y salir adelante. Personalmente, soy optimista por naturaleza y en la medida de mis posibilidades, trato de ser siempre positivo, procurando generar buena energía a mí alrededor, pero cada vez se hace más difícil encontrar la armonía tan deseada. ¿Será cuestión de entregarse al destino y confiar en la aparición de algún ‘elegido’ que irradie mensajes y hechos pacíficos contemporizadores? Lo dudo.
La ambición del hombre es cada vez mayor y más desmedida, todo es especulación, todo es aprovechamiento, todo es lucro. Nadie repara en nada, más allá de lo material y económico; pareciera que el único significado importante de nuestra existencia es lo que se gana, lo que se obtiene, lo que se muestra, lo que se exhibe. Estamos deteriorados como sociedad, ausentes de las cosas que valen la pena y eso es muy triste y lastimoso. No quiero resignarme ni entregarme a ese pensamiento egoísta y codicioso, todo lo contrario.
Por más que haya gente necia, hermética, obsesionada, fundamentalista e intolerante, que no distingue color, proyecto, propósito, ni intención, creo firmemente que está en nosotros, los ciudadanos comunes bien intencionados, los que habitamos esta hermosa tierra argentina desde el empeño y la voluntad, los que trabajamos con honestidad, los que nos regimos de valores amistosos, solidarios, fraternales, los que nos esforzamos por cumplir nuestro rol desde la dignidad y moderación, los que deseamos que a la mayor cantidad de gente le vaya bien o mejor, los que tratamos de no vulnerar al prójimo ni desearles el mal, los que tenemos ‘buena leche’, en definitiva, los que no perjudicamos la vida de nadie, está en todos nosotros, reitero, hacer las cosas de diferente forma, aceptando realmente al que no piensa como uno, tolerando verdaderamente al que discrepa, admitiendo errores y/o equivocaciones propias y ajenas… Ya sé, no es fácil, nada fácil, pero sin pecar de crédulo e ingenuo, estoy seguro que existen personas dispuestas a la transformación, al progreso general, aunque contemplando las circunstancias que hoy nos envuelven, resulte extraño o parezca casi inalcanzable.
Si termináramos con las antinomias estériles e improductivas, nos daríamos cuenta cuánto mejor negocio es la concordia y el consenso. Confío en que de un vez por todas, tengamos la lucidez necesaria para revertir esta inútil posición social, que lo único que logra es incrementar las fortunas de los que más poseen y acentuar las carencias de los que menos tienen.
Estamos jodidos, SÍ, pero NO estamos perdidos.      

domingo, 29 de enero de 2017

DISCOGRAFÍA