MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

viernes, 4 de diciembre de 2009

EL TIEMPO ES IMPUNE


Últimamente estoy reflexionando demasiado; no sé si es tan bueno pensar y re pensar tanto las cosas. Creo que lo mejor que existe para la salud mental y espiritual, es decir y hacer lo que a uno le nace en forma espontánea, sin filtros y de manera cruda, aunque eso provoque, muchas veces, reacciones antipáticas y sentimientos encontrados. Por eso, este espacio que utilizo como descarga emocional de diferentes momentos y situaciones que vivo, me produce un enorme placer. Placer que en este caso se puede traducir en malestar, si me refiero a la realidad triste, amarga y desgarradora que vivimos desde hace un tiempo a esta parte.
Todo lo que estamos experimentando como sociedad, hace que uno se vuelva mucho más pensante y recapacite en un montón de situaciones cotidianas que antes minimizaba quizás o pasaban por alto, en el desarrollo natural del día a día. Uno de esos puntos en los cuales me detengo con más atención, es la seguridad ciudadana.
Además de saber que los medios, muchas veces, “machacan” sobre una noticia y hacen de ese hecho, algo único, central y absoluto, soy consciente de que estamos viviendo algo muy serio en referencia al tema inseguridad. Obviamente que esto no es una “sensación” y es algo totalmente real, grave y brutal. ¿Quién no ha pasado por algún incidente o conoce a alguien que le haya ocurrido un robo, un intento de robo u otras consecuencias peores?
Cuando hace veinte años atrás, comenzaba a viajar por Latinoamérica gracias a la trascendencia de mis primeras canciones, veía situaciones puntuales de temor en quienes me recibían, trasladaban y acompañaban por las distintas ciudades que visitaba (Lima, Quito, Guayaquil, Bogotá, Cali, Distrito Federal, entre otras). Sinceramente, nunca imaginé vivir esas realidades en mi país, en nuestro país, Argentina; un lugar, por aquellos años 1985, 86, 87, 88... contenido, armónico, tranquilo, podría decir; con hechos policiales y sucesos delictivos, sí, pero en un contexto medianamente “natural” si lo comparamos con lo que en estos días estamos transitando.
No quiero transformar esta narración en algo oscuro y pesimista, tampoco subirme al tren del alarmismo desmesurado o sin sentido, ni siquiera pienso en acoplarme a la ola de malestar que muchos medios parecieran disfrutar por momentos con tanta mala noticia, delitos de todo tipo y muertes sin sentido que están sucediendo a diario en muchos lugares de nuestro querido país, pero sí hacer referencia al intrincado momento social en el cual todos los habitantes de Argentina, estamos inmersos. Me preocupa porque tengo hijos, porque mañana me puede pasar algo a mí o a alguien querido y cercano y porque no quiero vivir y criar a mis niños en este contexto.
Es muy complejo ponerse a decir qué es lo que hay que hacer, cómo se debe actuar, qué medidas hay que tomar al respecto, pero algo hay que modificar para que esta locura disminuya a corto plazo y en un futuro, desaparezca definitivamente. Las preguntas que me surgen son muchas y deben ser las mismas que todos los que lean estas líneas se harán, también. ¿Se baja o no la edad de imputabilidad delictiva? ¿Sirve de algo esto o pasa por otro costado? ¿Se combate realmente el tema de la droga o es tan grande el negocio que hay muchos cómplices que miran para otro lado? ¿Hay que hacer más cárceles? ¿Se debe modificar la ley al respecto?... o ¿Hay que hacer hincapié en mejorar la educación? ¿Se tienen que tomar medidas responsables y verdaderas con respecto al trabajo de la gente que no tiene oportunidades, en vez de darles planes sociales? ¿Se deben buscar las formas para incluir a la gente que hoy es “marginal”?... No sé, es muy complejo todo, reitero, pero lo cierto es que alguien tiene que tomar las riendas del asunto definitivamente. Sabemos que ninguno de los políticos que tenemos se anima a cargar con el costo, justamente político de esas decisiones, pero los 40 millones de habitantes que somos, necesitamos que alguien deje de lado sus intereses personales, aunque sea por única vez y cambie el rumbo de nuestro destino.El tema central de la duda es saber si existe alguien que esté capacitado para semejante cambio y si éste, realmente se encuentra dentro de los visibles candidatos o tendrá que surgir mágicamente por obra y arte de la fascinación? Lamentablemente, a primer vista, no lo encuentro entre los postulados y postulantes, pero espero que, por el bien de todos nosotros, aparezca algún iluminado y se anime a intentarlo. Después de todo, son decisiones las que hay que tomar, firmes, fuertes, seguras, pero decisiones al fin, que dependen de un espíritu y alma bien intencionados, nada más. ¿Es mucho pedir? Espero que no.

1 comentario:

  1. todavía creo q Argentina puede ser un país mejor, no sé de que manera, ni cómo.

    Tengo todas las posibilidades para irme a vivir al Tirol ó a Praga donce viven mis hermanas.
    Pero me resisto, no me quiero ir, quiero creer q todavía se puede..., se puede...?

    Exelente tu reflexión,comparto absolutamente todo!

    CARIÑOS
    PAO.

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