MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

jueves, 16 de junio de 2011

¿QUÉ PASA CON LA GENTE?


¿Qué es lo que pasa con la gente de los medios? Hablo de todos aquellos que están inmersos en la vorágine mediática (programas de televisión, de radio, revistas, portales de Internet especializados en espectáculos y deportes, etc) que no paran de hablar de gente que apenas conocen como si fueran el centro del mundo o la piedra filosofal. Hace mucho que estamos presenciando un cambio grotesco en el tratamiento periodístico de las noticias, no solo de los que hablan de chismes, sino también de los que trabajan en noticieros, diarios, radios y canales televisivos que reproducen los acontecimientos sociales, políticos y generales. Pero lo más llamativo del caso, es el canibalismo que utilizan los protagonistas que se dedican a hablar de los demás, sin medir heridas, daños y consecuencias; sin ponerse a pensar un minuto que esa gente de la cual opinan, es también gente como lo son ellos; personas que podrían ser sus primos, hermanos, tíos, abuelos, padres, hijos, novias, amantes, mujeres, maridos… inclusive, hasta podrían llegar a ser ellos mismos en otras circunstancias, en otros momentos, en otras posiciones. Son muchas las cosas que quiero decir al respecto, pero no sé si voy a poder volcar todo lo que se me cruza por la cabeza porque sería demasiado extenso, aunque algunos pensamientos puedo compartir: ¿A quién le importa si Zaira Nara le pidió a Diego Forlán 30.000 euros por mes para firmar el precontrato matrimonial que él (dicen) le exigía firmar, antes de unirse como marido y mujer, para dejar en claro que su dinero antes de conocerla, era solo de él? ¿A quién le interesa saber si Diego Forlán le prestaba plata al padre de las chicas Nara? ¿A quién le intriga conocer la cantidad de preservativos que usaban por relación cada vez que estaban juntos? ¿A quién carajo le importa algo de lo que vienen hablando desde hace semanas sobre Juanita Viale, Martín Lousteau, Gonzalo Valenzuela, Mirtha Legrand, Marcela Tinayre, Marcos Gastaldi, Valeria Gastaldi, Nacho Viale, su novia actriz, el perro de la familia y el encargado del edificio al cual le rompieron la cabeza para robarle joyas y plata a la reina de los almuerzos de los mediodías argentinos? ¿A quién le atrae ver en todos los noticieros de TV, supuestamente realizados para informar sobre las cosas importantes que suceden en el mundo, los pormenores de la intimidad de tal o cual personaje famoso, mediático o siquiera fugazmente reconocido? ¿A quién le puede gustar pasarse horas y horas y horas frente a la pantalla chica, observando y escuchando opiniones de uno y otro y otro y otro sobre fulano, mengano, sultano y/o perengano? ¿Cómo pueden ocupar el preciado espacio televisivo, radial, gráfico y cibernético, dedicándose a comentar, inventar, embestir, ofender, humillar, ultrajar, injuriar, agraviar, degradar, denostar y unos cuantos “ar” más, sin ningún remordimiento ni análisis criterioso de los temas que se largan a rodar?

Evidentemente los valores se han trastocado, las prioridades ya nos son las que creíamos, hoy todo pasa por el escándalo, la pelea, “el deschave”, lo burdo, la injuria, la discusión, lo dramático, lo chabacano, lo bizarro, lo “border” y nada de lo que no sea o roce todo esto que menciono, importa más. Estamos tan inmersos en esta locura, que hasta los medios que uno suponía “serios” y “responsables”, se han transformado en amarillistas, extremos y sin códigos. No quiero mezclar la política en todo esto, aunque podría hacerlo, porque también está viciada de excremento mediático, de falta de ética, de posturas miserables, de actitudes mercenarias y de ausencia de valores; Esos mismos valores que hoy ya no existen ni para los periodistas ni para los protagonistas que se prestan al juego.

Y los que tratamos, en la medida de las posibilidades, quedar al margen de toda esta basura revuelta, quedamos justamente, marginados en cierto punto, porque seguimos creyendo, me corrijo y hablo por mí, sigo creyendo que más allá de gustos y pareceres, lo que hay que seguir sosteniendo es el trabajo, lo que uno hace, lo que se realiza con sacrificio, con buena intención, guste o no guste lo hecho, no importa, queda en un plano secundario; lo que quiero remarcar es que los que pensamos que está mal esto que presenciamos como espectadores, oyentes, lectores y consumidores, tenemos que bregar para modificarlo. Releo lo que escribo y me pregunto internamente: “¿Suena muy pelotudo lo que digo?” No sé, no me interesa… que suene a lo que suene, es lo que pienso y estoy seguro que hay muchos que coincidirán conmigo, a pesar de que otros muchos cedan ante la ambiciosa realidad económica y se dejen llevar con el justificativo siempre salvador para estos casos de “tengo que darle de comer a mis hijos”. Yo también tengo que darle de comer a mis hijos, pero no vendiendo mi honor, mi moral, mi autenticidad y mis principios, porque en definitiva, a la hora de la verdad, por más plata que uno gane para “alimentar a los chicos”, si ese dinero es amoral, por lo menos a mí, me costaría mirarlos a los ojos a ellos, a quienes les debemos ofrecer un país, un mundo bastante mejor que el que venimos teniendo. Educación, respeto y honestidad son palabras que solemos escuchar frecuentemente en boca de políticos y referentes sociales, a la hora de mencionar logros y objetivos para alcanzar, pero si seguimos dejando todo librado al destino incierto de la ignorancia, desidia y falta de valores, difícil, muy difícil se nos va a hacer, obtener buenos resultados.

Y ahora, me voy a descansar, que mañana tengo que seguir promocionando mi nuevo disco; de paso, si gustan, pueden adquirirlo en su disquería amiga. Ya saben: FAVIO Y YO, con las canciones de mi entrañable Leonardo Favio, para revivir momentos que han marcado a varias generaciones en toda América Latina.

7 comentarios:

  1. Brillante Orlando!!!! Reflejas el pensamiento de muchos millones de argentinos que vivimos esta realidad mediatica sin poder hacer nada. Los responsables de los medios son los culpables de permitir que esto pase y serán ellos los que cargaran con la culpa de generar basura como vos decís. Te felicito por tu valentía y forma de ser. Nancy

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  2. estoy de acuerdo con vos

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  3. Tanete, Cuantas veces hemos conversado sobre esto... Creo que, lamentablemente, los "medios" reflejan los que somos y no escapan a la realidad general que impera en todos los ambitos. Hoy salio un articulo que dice que la UNESCO informo que los alumnos argentinos, de entre 7 y 9 años, tiene una caligrafia indescifrable, similar a la de alumnos de Dominicana, Panamá, El Salvador y Guatemala. Es decir, que desde las bases, NIVELAMOS PARA ABAJO. En nuestras "conversas" Rober siempre plantea el dilema de "la gente consume mierda porque es lo que le dan o le dan mierda a la gente porque es lo que consume?". No tengo la respuesta, pero sigo eligiendo consumir otras cosas y darles a mis hijos armas para que consuman lo mejor posible. Sigamos en la lucha, no abandonemos. Muy feliz por tu nuevo lanzamiento, toda la merde que te mereces y "veamonon", que hace mucho que no lo hacemos. Baccio.

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  4. Como siempre,realmente brillante Orlando,(y lamentablemente tan real)...realmente hace que uno se plantee si es un ser extraterrestre o va contra la marea!... Coincido con la acotación de Ocky....soy docente y realmente me asusta ver la realidad de mis alumnos!
    Espero poder verte prontito!
    Besos

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  5. SIIIIIIII,COINCIDO CON VOS.

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  6. Mónica Scorpanitti21 de junio de 2011, 9:25

    Lúcido, brillante, concreto, realista... Sos un ser muy inteligente y totalmente criteriosos en tu forma de pensar. Tenés ese gran Don de expresar lo que los ciudadanos comunes pensamos y no sabemos decir tan bien como vos lo hacés. Es una cruel realidad y todos los que hemos tenido otra educación coincidimos en tus conceptos. Lamentablemente no veo que esto vaya a cambiar a corto plazo. Te felicito Orlando por tu forma de ser y decir las cosas. Un beso. Mónica.

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  7. Comparto en 100% todo lo que decís. Te felicito.
    Ricardo

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