MOTIVO

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jueves, 1 de septiembre de 2011

ENTRE EL DINERO Y LA VIDA

"Un crimen, un robo, un asalto, un adulterio con homicidio son sucesos sin repercusión social, despreciables y previstos en el equilibrio colectivo. El delito mayor es darles una divulgación indebida, repartirlos por todos los ámbitos, redactados por plumas expertas en sensacionalismo, bajo títulos pomposos, como si se quisiera que todos los hombres tomaran por modelos las fechorías que relatan. Más delito que el delito es la publicidad morbosa del delito.”

Raul Scalabrini Ortiz

¿Nadie se da cuenta de que los padres de Candela son cómplices de la muerte de su hija por ocultar el hecho delictivo y no sincerarse ante la justicia y los medios? No tenemos aún la certeza de nada, pero pareciera ser un caso puntual de ajuste de cuentas entre bandas delictivas. La señora madre de la niña, utilizó a todos, inclusive a la Presidenta de la Nación, sin ceder ante el peligro de muerte de su hija. Lamentable y terrible realidad que nos muestra cuáles son los valores que tienen prioridad en la sociedad de hoy. El dinero ante todo y los mal nacidos hijos de pu... que no tienen alma ni corazón. Es terrible pensar que nos podemos cruzar con esa lacra de gente en cualquier esquina. Más seguridad, sí, claro que sí, pero también empecemos a darle más importancia a la educación, porque a partir de ella, se priorizarán los verdaderos valores éticos y humanos.

Es extremadamente penoso saber que existen personas (si se les puede denominar así) que tienen la capacidad terrorífica, maligna y despreciable de matar a una niña indefensa e inocente de todo acto, por un ajuste de cuentas, revancha o venganza. Es detestable y condenable, asumir que cierta especie humana está preparada para asesinar, no lo entiendo, no entra en mi razonamiento, me cuesta realmente mucho aceptarlo, pero lamentablemente existe, es una realidad y cada vez más notoria.

Se hace muy difícil analizar este tema puntual de la muerte de Candela y no mezclar, ni confundirse con otro montón de hechos similares que son tan despreciables e indignantes, además de vislumbrar un manejo de la información por parte de los medios, en un primer momento, cruda e inevitable y notar posteriormente, con el avance de las horas, ciertos mecanismos miserables que intentan entremezclar lo político con lo social. Lo que debería ser adulto y criterioso por parte de todos (justicia, policía, medios periodísticos y gente común) es que esta repercusión del caso en cuestión, sirva como disparador responsable para replantearnos muchas cosas como sociedad.

Es muy complejo el tema y uno puede dejarse llevar por las emociones, que no necesariamente deben ser violentas, sino todo lo contrario; hay que tratar de comenzar a modificar esta difícil realidad mundial de pérdida de valores y códigos de buen proceder en beneficio de mejorar la vida que nos toca en suerte. No tenemos que perder de vista, que los que estamos llevando adelante este mundo y las circunstancias que nos rodean, somos nosotros y está en nosotros, modificarlo.

No ayuda en nada que los medios periodísticos, mezclen sus viles intereses políticos y económicos en pos de sacar partido en beneficio supuestamente propio, no seamos ingenuos de creer que esto que le pasó a Candela se debe al Gobierno, a la ineptitud de tal o cual gobernante o a la incapacidad de la policía. Esto no es patrimonio de un Gobierno, de un personaje o una institución, esta situación compleja y despiadada de inseguridad y pérdida de valor por la vida, viene “in crescendo” desde la vuelta de la democracia en 1983, cuando se escuchaba hablar de limpieza en las fuerzas policiales y militares de todos los que actuaron en la represión. Pasaron Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner hasta Cristina y aún seguimos polemizando sobre el mismo tema, con el agravante de la ya mencionada pérdida de valores cada vez más evidente.

También es cierto, que todo se mezcla y todos somos responsables, en cierta medida, de la confusión (hago hincapié en nosotros como ciudadanos y en los comunicadores mediáticos) porque todos nos involucramos desde el corazón y no desde la razón, ya que gente con muy buenas intenciones, solidaria y de bien, se presenta desde su inocencia en un acto delictivo, sin saber concretamente desde qué lugar tomar posición.

Los delincuentes existieron siempre y no los vamos a borrar de la faz de la tierra de un plumazo, tampoco podremos inculcar bondad en aquellos que tienen sus almas enfermas, pero sí debemos intentar colaborar desde nuestros lugares a mejorar la educación, la cultura y el intelecto, porque estoy convencido de que la sabiduría y la información son la base de una sociedad mejor. Reitero el concepto y pido perdón por volver sobre lo mismo, pero creo que está en nosotros cambiar esta triste realidad, en todos, porque quizás no nos damos cuenta de que mientras vemos pasar la vida por televisión como una ficción constante, también nos pasa la vida real a cada uno de nosotros, en forma veloz y fugaz.

3 comentarios:

  1. Excelente!!! Exacto y puntual!!!

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  2. Maria Del Carmen Tesoro2 de septiembre de 2011, 8:53

    Si realmente!!!! vemos donde apuntan!!!!las plumas expertas..., lamentablemente pagó una chiquita inocente!!!

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  3. ME ENCANTO TU COMENTARIO.

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DISCOGRAFÍA