MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

miércoles, 8 de febrero de 2012

"EL FLACO" SPINETTA POR SIEMPRE

Falleció uno de los más grandes talentos musicales de nuestro país, Luis Alberto Spinetta y más allá de todo lo que se publicará en los medios gráficos, se transmitirá en televisión, se escuchará en radio y se reproducirá cibernéticamente en miles de webs, redes sociales, blogs, portales, etc, la tristeza es enorme y profunda. Por muchos motivos, por la desaparición física en sí, que siempre es conmocionante, sabiendo que nunca más lo volveremos a ver, por la pérdida artística, que será irreemplazable, inigualable, por su personal poesía, su particular estilo, su única manera de interpretar, su inigualable talento compositivo, su vuelo mágico y profundo, su respetuoso estilo, su innegable carisma, su intocable esencia, su intachable imagen pública, su gran sensibilidad y porque con su partida física, queda definitivamente atrás una época que marcó nuestra cultura musical, donde él fue precursor, protagonista, impulsor, inspirador, ejemplo…

Pareciera que la muerte, va perdiendo impacto, la noticia de la muerte, cada vez es más cotidiana, más cercana, la tremenda globalización mediática y el revuelto mundo en el que vivimos, tienen a la muerte como foco principal de nuestra cotidianeidad y eso hace que la muerte esté mucho más presente, más latente, más inmediata, pero esta muerte, la de Spinetta, impacta, por lo menos para mí, de una manera honda, intensa, insondable porque “El Flaco” forma parte de nuestra niñez, de nuestra adolescencia, de nuestro crecimiento y también de nuestra adultez.

Luis Alberto Spinetta es un pilar insoslayable del rock argentino, un creador único que inició el camino de un estilo musical que para su época no tenía antecesores ni antecedentes. Él, con su primera banda “Almendra”, junto a “Manal” y “Los Gatos” fueron los que marcaron el camino y después, con el correr del tiempo, sirvieron como guías de todos los que llegaron década tras década.

Su poesía inspirada, su frases únicas, su musicalidad a flor de piel y su personalidad lo transformaron en uno de los más grandes artistas de Argentina que a partir de hoy vivirá eternamente en cada uno de nosotros, de nosotros y de muchos otros, porque en muchas partes del mundo admiran y respetan su arte.

Haciendo un ágil recorrido por su vasta trayectoria, además del ya mencionado “Almendra”, fue mentor de grupos como “Pescado Rabioso”, “Invisible”, “Spinetta Jade” y “Los Socios del Desierto”, donde mi querido Daniel “Tuerto” Wirzt, hermano de mi hermano Manuel, compartió ese sólido trío junto a Marcelo Torres.

Sus distintas etapas musicales mantuvieron coherencia, atracción, belleza y una vinculación estrecha con su personal manera de ser. Un poeta en todo el sentido de la palabra, ya que su brillante cerebro y talento natural lo transformaron en un artista íntegro, recto, justo, incorruptible, insustituible y sagrado. Todo lo bueno que se pueda decir de él como artista, no alcanza, porque hoy, con su desaparición, su imagen toma la real dimensión de lo que significó, significa y significará Spinetta para todos.

Particularmente, soy un entusiasta admirador de su obra, tengo todos sus discos, todos, y desde muy pequeñito, cuando empecé a descubrir la música, siempre lo tuve entre mis músicos preferidos, quizás, a contramano de una gran mayoría que para ese momento de mis jóvenes años, buscaban masivamente otro tipo de gustos y ritmos.

Gracias a mi entrañable Manuel Wirzt y su hermano Daniel, “El Tuerto”, tuve la gran satisfacción de conocerlo personalmente y presenciar varios de sus shows en vivo, en lugares privilegiados, como al costado del escenario, por ejemplo, y esos momentos se han transformado en inolvidables para mí.

En estas seis horas que pasaron desde que se anunció su deceso, escuché muchísimos referentes de nuestra música hablar sobre él y todos ellos, referentes también del gran ámbito musical argentino, se desvivieron en elogios, admiración y respeto, los mismos que vuelco aquí, con tristeza y nostalgia.

“El Flaco” Spinetta será siempre inspiración, regocijo y celebración para los que tuvimos la dicha de ser contemporáneos suyos y seguramente también lo será para las generaciones que vendrán.


EL HÉROE DEL SENTIMIENTO

El rock argentino perdió hoy, con la muerte de Luis Alberto Spinetta, al máximo artista de un género al que dotó de magia, innovación y sensibilidad en más de cuatro décadas de consecuente trayectoria.

El músico falleció esta tarde en su casa, rodeado por sus hijos Dante, Catarina, Valentino y Vera, luego de haber pasado 25 días internado en el Instituo Cemic por diverticulos.

Autor, guitarrista y cantante, pero también poeta y pintor, el "Flaco" supo colmar de una elevada concepción estética a cada uno de los pasos que dio desde su nacimiento, el 23 de enero de 1950 en el barrio porteño de Belgrano.

Mentor de grupos esenciales desde los que fue regalando su impronta como Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade y Los Socios del Desierto y de un camino en solitario también signado por la belleza, falleció hoy en Buenos Aires a causa de un cáncer de pulmón que se le diagnosticó en julio de 2011.

Al filo de la Nochebuena de ese año y ante la carroña mediática acerca de su estado, utilizó la cuenta de twitter de su hijo Dante para expresar: "desde el mes de julio sé que tengo cáncer de pulmón. Estoy muy cuidado por una familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país. Ante el aluvión de información inexacta, quiero aclarar públicamente las condiciones de mi estado de salud. Me encuentro muy bien, en pleno tratamiento hacia una curación definitiva".

Trazando un camino personalísimo y prolífico, el creador dio forma a una obra volcada en más de 40 álbumes donde sus canciones constituyeron un alegato estético que signó al rock argentino y lo sostuvo como un espacio fértil para la creación.

Lejos de las modas y de los vaivenes de un género que pasó de marginado y prohibido a gozar de las mieles de la difusión masiva, Spinetta sostuvo un discurso que fue, al mismo tiempo, un ejemplo de libertad y de coherencia capaz de enseñar a una legión de escuchas la necesidad de no encasillarse.

La vida musical de Spinetta comenzó a sus 17 años cuando junto a su compañero del secundario Emilio del Güercio (bajo) y también con otros dos alumnos del Instituto San Román, Edelmiro Molinari (guitarra) y Rodolfo García (batería), dio forma a Almendra.

Un simple de 1968 conteniendo "Tema de Pototo" y "El mundo entre las manos", fue el aperitivo para el lanzamiento, en 1969, de un álbum debut que contuvo canciones como "Ana no duerme", "Plegaria para un niño dormido" y "Muchacha (ojos de papel)" y logró ubicar a Almendra -junto a Manal y Los Gatos- como emblema del naciente rock local.

La corta vida del cuarteto, que se separó en 1970 con la edición de un segundo disco, no menguó el buen nombre de su obra ni mucho menos le cortó las alas a un Spinetta que un año más tarde publicó en solitario "La búsqueda de la estrella" y "Spinettalandia y sus amigos" y enseguida impulsó el nacimiento de Pescado Rabioso.

El conjunto en el que el bajo recayó primero en Bocón Frascino y luego en David Lebón, con batería a cargo de Black Amaya y el agregado del teclado de Carlos Cutaia, mostró la lírica puesta al servicio de un sonido más duro plasmado en álbumes como "Desatormentándonos" y "Pescado Rabioso 2" que contuvieron gemas de la talla de "Blues de Cris" y "Credulidad".

Por si esos pasos grupales con un repertorio casi íntegramente con su firma no bastaran, en 1973 y bajo la confusa denominación de Pescado porque se trató de una placa en solitario, publicó el magnífico "Artaud", inspirado y en homenaje a uno de los poetas en los que abrevó y de la que trascendieron "Todas las hojas son del viento", "Bajan", "Superchería" y "Cantata de puentes amarillos".

A mediados de ese mismo año convocó a Carlos Alberto Machi Rufino en bajo y Héctor "Pomo" Lorenzo en batería para dar forma a Invisible, una propuesta en la que retoma el melodismo de Almendra pero compliejizado y puesto en comunicación con otros géneros.

Tres álbumes, temas como "Azafata del tren fantasma", "El anillo del Capitán Beto", "Durazno sangrando", "Los libros de la buena memoria" y "Las golondrinas de Plaza de Mayo" y la primera invitación a un tanguero como el bandoneonista Rodolfo Mederos que tomó parte en el último concierto de Invisible, formaron parte de otro legado atemporal.

En 1977 armó la Banda Spinetta, un eufemismo para otro paso individual plasmado en "A 18 minutos del sol", en 1979 se produjo el primer regreso de Almendra, luego viajó a los Estados Unidos donde registró la placa en inglés "Only love can sustain" y, luego, otra vuelta de Almendra.

Ya en los 80 convocó a los también fallecidos Beto Satragni (bajo) y Diego Rapoport (teclados), y a "Pomo" Lorenzo (batería) y Juan del Barrio (teclados) para exhibir su propia síntesis acerca del jazz-rock desde las placas "Alma de diamante", "Los niños que escriben en el cielo", "Bajo Belgrano" y "Madre en años luz".

"Contra todos los males de este mundo", "No te busques ya en el umbral", "Maribel se durmió", "Mapa de tu amor" y "Resumen porteño" fueron apenas algunos de los nuevos aportes de Luis a un cancionero de ensueño.

En paralelo publicó dos vinilos: "Kamikaze" (en 1982 y con temas como "Y tu amor es una vieja medalla", "Ella también" y "Barro tal vez") y "Mondo di cromo" (en 1983, integrado por "Yo quiero ver un tren", "Será que la canción llegó hasta el sol" y "No te alejes tanto de mí").

A mediados de esa década quiso ponerse en contacto con otros grandes. Mientras la reunión con Charly García solamente generó el tema "Rezo por vos" que incluyó en el sorprendente álbum electrónico "Privé", sí concretó el encuentro con Fito Páez que se apreció en "La la la" donde el único tema compuesto a cuatro manos fue "Hay otra canción".

Otra cúspide de su labor solista se apreció en 1988 con el disco conceptual "Téster de violencia", atravesado por gemas como "La bengala perdida", "Siempre en la pared", "Al ver verás", "El marca piel", "El mono tremendo" y "Organismo en el aire".

Sin descanso, en el 89 sacó "Don Lucero" (donde registró "Fina ropa blanca") y un año después encaró su primer disco en vivo, registrado en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA que tituló "Exactas" y en diciembre

En 1991 con "Pelusón of milk" y el bello "Seguir viviendo sin tu amor" como bastión de un repertorio tranquilo, el "Flaco" clausuró una etapa cancionera que incluyó la banda sonora del filme "Fuego Gris", de Pablo César, para ingresar en otra etapa furiosa junto a Los Socios del Desierto, un trío que completaron Daniel "Tuerto" Wirzt (batería) y Marcelo Torres (bajo).

Al siglo XXI lo recibió con "Silver sorgo", el naturalista "Para los árboles" (2003), el ep "Camalotus" y otros dos álbumes como "Pan" y "Un mañana" que, aún ayunos de grandes éxitos, ratificaron el rumbo inspirado de un hacedor que no perdió ni el rumbo ni la inquietud.

A modo de síntesis de ese camino, el 4 diciembre de 2009 colmó el estadio de Vélez, un ámbito multitudinario que transformó en reducto íntimo para disfrutar de un recorrido por sus Bandas Eternas en un maratón artístico con más de 50 canciones

"La frescura y el lirismo de Almendra, el grito oscuro y enloquecedor de Pescado Rabioso, la contundencia y experimentación de Invisible, el perfil sonoro particular y casi galáctico, como desprendido de materia, de Jade y las experiencias posteriores".

Un año después, para la edición del libro-cd y dvd que documentó aquella velada, Spinetta escribió que haber encarado ese trabajo "involucra una infinita responsabilidad. Responsabilidad. Palabra soberana, palabra en la potencia de bancar la reunión de varios de los músicos más talentosos y diversos en una sola alma y en una simple premisa: Sonar Bien".

El "Flaco" no dejó nunca jamás de "Sonar Bien" y esa marca es un faro que no cesará de alumbrar los caminos por donde debe transitar una música de hermosura universal forjada en este lugar del mundo.

(Fuente: www.quilmespresente.com)

3 comentarios:

  1. Que en Paz Descanse el querido flaco. Fue el mas grande y seguira siendolo para siempre. Unico como vos decis, no habra otro igual como el. Paso a un mundo mejor y estoy segura que estara en paz. Gracias flaco por todo lo que nos diste.

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  2. Los genios como Spinetta no deberían morirse. Es una gran pérdida para el mundo de la música que se haya ido tan joven. Genioooooo total!!!

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  3. Orlando, muy bueno lo que escribiste, con gran sensibilidad y respeto. Te dejo algo que escribió Leandro Kalén que también me pareció destacado:
    "Una extraña y única mezcla de tristeza, desolación, orfandad, inmensidad, amor, duda, y entre tantas cosas ese nosequé de reflexión, de pensar la vida de vuelta, se fue el Flaco, nos sacó un poco más de ventaja. De vez en cuando aparecía esa sensación alegre y reparadora de haberlo tenido, de haber sido contemporáneos un rato, de haberlo sentido y disfrutado, de haber sabido que vivió y mucho. La vida sigue, un poco más difícil que antes, y tal vez nos hayamos quedado más solos. Saber que la gente lloraba y se abrazaba en las calles y en las casas, y otros que como yo se hundían en una congoja silenciosa, reconciliaba con el mundo, eso de decir pucha! se fue alguien bueno y justo, alguien que nos inundó de magia, de verdad, y nos dio lo mejor de sí sin esperar nada a cambio, y millones piensan en él como si fuera un padre, un amigo, alguien muy cercano que nos contó tanto del mundo y de nosotros. Una entrega total. Me imagino que si alguien se entregó así, y si hace que todos nos abracemos y podamos amarnos y creer que se puede hacer un mundo mejor, tal vez hemos aprendido algo de toda la data que nos tiró. Todos los momentos de amor en mi vida estuvieron colmados de él.
    La "celebración" la había pensado a fines del 2011 tratando de compartir con gente querida ese germen de inmensidad, de conexión con algo que no voy a poder nunca explicar pero lo siento, desde el día que mi papá me ponía los cassettes de Bajo Belgrano, Tester de Violencia o el Jardín de los Presentes. Tocar esa música con mis amigos para mí era como ese abrazo que siempre le quise dar, y mientras pensar "puta madre, qué carajo le digo a este tipo??". Lo único que te puedo decir Luis es que te amo un montón, hasta que nos veamos voy a llevar tu memoria con alegría, respeto y responsabilidad de vivir este momento...y ante esa pregunta existencial y tan ineludible de "...y ahora qué hacemos?"...lo único que puedo decir es lo mismo que mis compañeros...
    "y, toquemos"

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