MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

sábado, 29 de agosto de 2026

AUSENCIA Y PRESENCIA DE MI VIEJO

Ayer hubiera cumplido años mi viejo y cada vez que llega esta fecha me sucede algo difícil de explicar. No es solamente recordarlo; es volver, aunque sea imaginariamente, a esa relación tan firme y trascendente que tuvimos. Yo tenía 25 años cuando murió, y él, apenas, 60. Éramos padre e hijo, pero también éramos amigos; había entre nosotros una confianza, un cariño y una complicidad que con los años aprendí a valorar todavía más. Después de tantos años, no necesito idealizarlo para extrañarlo. Recuerdo al hombre que fue con sus virtudes y defectos, sus enseñanzas y consejos, y, también, con las pequeñas cosas cotidianas que hoy, justamente, por ya no estar físicamente, adquieren otro significado más preciado. Mucho de lo que soy, lo construí a su lado. Me dejó valores, códigos, una manera de enfrentar la vida y, sobre todo, entender que querer a alguien, también, significa acompañarlo, escucharlo y compartir los buenos y malos momentos. Hay personas cuya ausencia se miden en años, la de mi papá, no, porque existen vínculos que el tiempo no termina de convertir en recuerdo: siguen formando parte de uno. Hubiese cumplido años y quiero, simplemente, compartirlo en mis espacios cibernéticos, porque, más allá de extrañarlo todos los días, publicar una foto suya, no es solo para hablar de su ausencia, sino es mantener viva su presencia para quienes lo conocieron y para los que no, presentarles una parte esencial mía.

viernes, 28 de agosto de 2026

LA HIPOCRESÌA DE LOS MEDIOS

La hipocresía de ciertos sectores del periodismo, la televisión, la radio, los streamings, los diarios, los portales de internet y el medio en general han convertido el odio, la descalificación y el insulto en una forma habitual de comunicación y, al mismo tiempo, se presentan como los grandes guardianes de la moral, de la verdad y de lo que está bien o está mal. Desde el poder se insulta, se degrada y se señala permanentemente al que piensa diferente y una parte importante del periodismo no solo acompaña ese discurso; muchas veces lo amplifica, lo justifica y hasta lo convierte en espectáculo. No sé cuánto habrá de conveniencia, cuánto de convicción y cuánto de intereses económicos, pero sí sé algo: el odio no deja de ser odio, más allá de quien lo ejerce, tenga un micrófono, una cámara o un título de periodista. Yo nunca necesité odiar a nadie para defender mis ideas. Puedo disentir, puedo ser duro, puedo cuestionar y hasta puedo enojarme, pero hay una diferencia enorme entre tener convicciones y hacer del odio una bandera. Quizás, lo más hipócrita de todo sea que quienes todos los días ofenden a quienes no piensan como ellos, pretendan, después, darnos lecciones de moralidad. No hablo de todo el periodismo, ni quiero caer en la comodidad de la grieta. Hablo de un segmento perfectamente identificable, que acompaña, justifica y reproduce el discurso que hoy se emana desde el poder en Argentina. Un discurso que muchas veces transforma al que piensa diferente en enemigo, que naturaliza el insulto y que pretende instalar una única manera de interpretar la realidad. Lo más preocupante es que algunos de quienes reciben ese discurso, terminan repitiéndolo sin siquiera cuestionarlo, como si fuera una verdad revelada. Y ahí aparece otra forma de hipocresía: quienes bajan línea se presentan como dueños de la verdad, y quienes la repiten, terminan creyendo que pensar distinto es estar equivocado. Pero no son dueños de la verdad. Nadie lo es. Porque al final, cuando se apagan las cámaras y queda solamente la conciencia de cada uno, la pregunta es muy sencilla:¿estamos pensando por nosotros mismos o simplemente estamos repitiendo lo que alguien decidió qué se debe pensar?

miércoles, 5 de agosto de 2026

LA ARGENTINA NO TIENE DUEÑO

Antes que artista, soy ciudadano. Y cuando está en juego el futuro de nuestro país, callarse no es una opción. Muchos creen que un artista no debe opinar de política, ni expresar lo que piensa, por miedo a perder seguidores. Yo creo exactamente lo contrario. Tenemos el mismo derecho y la misma obligación que cualquier argentino de defender aquello en lo que creemos. La modificación de la Ley de Tierras no es un tema partidario. Es una cuestión de soberanía nacional. El que cree que esto es políticamente ideológico, está muy equivocado. La Argentina no puede convertirse en un país que se entrega al mejor postor mientras un grupo de políticos decide el destino de un patrimonio que pertenece a todos. Mañana miles de argentinos nos vamos a movilizar para decir que la Patria no está en venta. Porque hay momentos en los que el silencio deja de ser prudencia y se convierte en complicidad. La Argentina no tiene dueño. La Argentina tiene pueblo. Y cuando la Patria se defiende, no hay lugar para la indiferencia.
🇦🇷

domingo, 2 de agosto de 2026

POR LOS BUENOS PADRES QUE HEMOS TENIDO

Dicen que los domingos suelen despertar la nostalgia. Y hoy me encontré viajando, sin moverme de casa, hacia aquellos años en los que mis padres, mi hermano y yo, muchas veces, salíamos a almorzar, recorríamos Buenos Aires en el auto y disfrutábamos de esas pequeñas cosas que, con el tiempo, uno descubre eran inmensas. Hoy extraño a mis viejos; extraño sus voces, sus sonrisas, su compañía, y por encima de la añoranza, agradezco el inmenso amor que me dieron, que nos dieron junto a Lucky, que por entonces era un ‘gurrumín’ llenando de ternura esas salidas familiares. Verlo crecer, compartir aquellos momentos, contemplarlo, hoy, un padre amoroso con mi sobrina y sentirnos unidos, es otro hecho que reconozco con gratitud a la vida; reconociendo siempre los valores que nos transmitieron y el amor que nos dieron ellos. Los recuerdos no siempre traen tristeza, muchas veces son la forma que tiene el corazón de volver a abrazar a quienes nunca dejarán de estar presentes. Comparto este sentimiento porque últimamente trato de exteriorizar lo que me pasa y, quizás, de esa forma, acompaño a alguien que, también, experimenta lo mismo y no se siente solo en la evocación. Los años me han hecho saber que los recuerdos no son un refugio para quedarnos en el pasado, sino una manera placentera de agradecer lo vivido. Por los buenos padres que hemos tenido.

sábado, 1 de agosto de 2026

A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Uno se levanta cada día con la intención de mirar la vida con optimismo y confianza, agradeciendo la salud propia, la de los seres queridos, los afectos, el trabajo y los proyectos que nos impulsan a seguir adelante. Pero también abrimos los ojos a una realidad que duele y lastima. Vemos un país golpeado, con instituciones debilitadas, con la educación, la salud y la asistencia a los más vulnerables, atravesando momentos muy difíciles. Y es inevitable sentir tristeza, preocupación e impotencia. A pesar de todo esto, me resisto a que el desaliento nos gane la partida; elijo seguir adelante, trabajar, crear, soñar y mantener viva la esperanza, aunque cada día se dificulte más. Rendirse, para mí, nunca es una opción y siempre creo en la solidaridad, en la sensibilidad humana y en la fuerza de quienes, aun en tiempos extremadamente complejos, seguimos apostando por una realidad más equilibrada, más justa, más moderada y mucho más ecuánime. Se hace demasiado dificultoso cuando los que llevan adelante el mando y las decisiones del país tienen características marginales, ofensivas, mentirosas, psicóticas, insultantes y, sobre todo, inconstitucionales. Los que tienen la responsabilidad de representar una alternativa política, tienen que comprender la urgencia del momento que vivimos, dejando de lado egoísmos, diferencias, mezquindades y posturas inconducentes para construir una verdadera unidad, pero no de la boca para afuera, para seguir ‘rosqueando’, pensando en intereses personales o partidarios, sino en una fuerza sólida y generosa puesta al servicio de la gente, de sus necesidades y del futuro de todos. Parece parte de un discurso repetido y desgastado, que tantas veces hemos escuchado, pero me parece que es hora de asumir nuestro país pensando de verdad en el pueblo; sin curros, sin arreglos, sin convenios por debajo de la mesa, sin corrupción. Basta de robar. Estamos hastiados de los políticos que vienen a salvarnos la vida con sus teorías económicas e ideológicas y lo único que hacen, es seguir afanando como pueden y lo que pueden. Basta de corruptos, hipócritas, estafadores, y ladrones de guantes blancos, rojos o azules. Basta de discursos incoherentes, puestas en escena ridículas, puteadas constantes, posturas vergonzosas y delirios místicos absurdos. Basta de decisiones perversas, discursos cínicos y decretos engañosos que lo único que generan es la desgracia de los ciudadanos comunes y el beneplácito del selecto grupo que domina el dinero y el poder. Que nada ni nadie nos quite la capacidad de creer, de luchar y de mantener encendida la buena energía, porque los pueblos salen adelante cuando conservan la esperanza y cuando quienes deben representarlos están a la altura de las circunstancias.