MOTIVO

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viernes, 10 de junio de 2016

6 MESES... MUCHOS CAMBIOS, POCA ALEGRÍA

Decir lo que se piensa y manifestarlo públicamente, siempre acarrea opiniones a favor y en contra; Pero más allá de ‘grietas’, fisuras y resquicios políticos, hay cosas que indignan e irritan como ciudadano común, como habitante de nuestra querida Argentina. Durante estos 6 meses del nuevo gobierno, varias ideas, frases y declaraciones de ministros y mandatarios producen molestia, incomodidad, enfado e indignación. Escuchar al ministro de energía, Juan José Aranguren, decir en referencia al aumento de luz: “El que tiene un corte no está consumiendo energía y no paga por el servicio“, o afirmar con respecto a la suba de combustibles: “Si el consumidor considera que este nivel de precios es alto en comparación a otros gastos de su economía, que deje de consumir”.
Al ministro del interior Rogelio Frigerio, declarar: “Tener las tarifas congeladas era una política extremadamente irresponsable y además poco amigable con el medio ambiente” y “La gente andaba de remera en las casas o abría las ventanas porque tenía calor de tanta calefacción que tenían".
En consonancia, el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, dijo que “El costo de la energía era tan ridículamente bajo que la gente perdió sensibilidad al respecto. A mí me enoja cuando en el verano ponen el aire acondicionado y hace tanto frío que abren las ventanas”. 
Escuchamos al ministro de economía Alfonso Prat Gay, expresarse con humillación hacia un sector de la población: “No vamos a dejar la grasa militante, vamos a contratar gente idónea” y “Cada diez años nos dejamos cooptar por un caudillo que viene del norte o del sur. Lo único que falta es que en 2020 venga alguien de Santiago del Estero y nos encontremos que otra vez vuelven a tomar esta situación la Presidencia de la Nación”. 
El Jefe de Gabinete Marcos Peña, dice muy suelto de cuerpo que lo que Macri prometió en campaña, habiendo sido una de sus frases más reiteradas y remarcadas, es imposible de alcanzar: “Pobreza Cero tiene que ver con una meta como sociedad, es una meta desde ya inalcanzable como definición a largo plazo”. 
La vicepresidenta Gabriela Michetti nos pone en aviso, desterrando lo prometido una y otra vez en referencia a la activación económica del segundo semestre del año, que “Cuando uno sale del populismo, duele” y “Para que el crecimiento de la economía se dé, tenemos que esperar hasta el año que viene”. O refiriéndose a la reactivación del país: “Sepan aguantar hasta que dentro de dos, tres o cinco años podamos salir adelante”. Y también, hablando sobre el flagelo de la droga: “La droga mata a los pobres como a la gente normal”. 
En eufonía con las polémicas declaraciones del economista Pro y ex Presidente del Banco Central, Javier González Fraga, afirmando que “Venimos de 12 años donde las cosas se hicieron mal. Se alentó el sobreconsumo, se atrasaron las tarifas y el tipo de cambio… Donde le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos o irse al exterior y eso no era normal”, Michetti dijo que “el bienestar económico que vivían los argentinos con el anterior Gobierno era una fantasía”.
Podría mencionar otras palabras agraviantes y/o sutiles provocaciones por parte de los integrantes del nuevo Gobierno, pero sería muy extenso, tedioso y exasperante. Sin dejar de mencionar el descaro de la modificación abrupta de la Declaración Jurada del Presidente en el lapso de un año, la ignominia sobre sus cuentas ‘off shore’ en Panamá y Bahamas, las mentiras expuestas en sus declaraciones públicas, la obligada y supuesta ‘repatriación’ de cierta parte de su fortuna oculta que no paga impuestos, sus cuantiosos Decretos de Necesidad y Urgencia, que no eran ni tan necesarios, ni tan urgentes, los favores económicos hacia un sector reducido de la ciudadanía más pudiente, la orden de reprimir manifestaciones por reclamos sociales y derechos adquiridos, la vergüenza de saber que varios funcionarios públicos, de su núcleo más cercano, se favorecieron en varios millones con el ‘dólar futuro’, derogar leyes que resguardaban a la Democracia de supuestas arremetidas inconstitucionales y volver a darle autonomía a las Fuerzas Armadas, con todo lo que eso significa, después de los trágicos antecedentes vividos en nuestra historia durante el golpe del Proceso Militar. 
   
La Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, impulsando un decreto que sanciona con prisión de hasta dos años a los periodistas y “terceros” que revelen datos del patrimonio de funcionarios provinciales, policiales y agentes de servicio penitenciario, contraponiéndose al repaso e hipotética “marcha atrás”, por parte de Macri, con respecto al artículo 85 del proyecto de ley para el blanqueo de capitales, que establecía penas de prisión y multas a quienes dieran a conocer datos de esas operaciones, incluyendo a la prensa. 
En fin… quedan muchas otras acciones y decisiones que involucran despidos masivos, estimados ya en 200.000 personas, la suba frenética de las tarifas de luz, agua y gas, el aumento descontrolado de los alimentos, el incremento brutal de alquileres, expensas, obras sociales, colegios, transporte y la fuerte disminución de la actividad comercial en general, que provoca un clima de abatimiento y postración muy triste y angustiante.
Más allá de todo y de todos los que están a favor y en contra de esta política implementada por Macri y su equipo (según él, el mejor de los últimos 50 años), y sin hacer hincapié en posturas antagónicas, ni fanatismos rígidos e inamovibles, que no colaboran en nada a la unión tan deseada de los argentinos, que en otro orden de cosas, tampoco tuvo muchas demostraciones públicas, ni intenciones manifiestas por parte de ‘Cambiemos’ de intentar bajar decibeles entre el 51% y el 49%, sino todo lo contrario, que además fue otra de las promesas incumplidas ofrecidas en campaña, creo que la conclusión de este medio año de ‘Gobierno Macrista’ es la comprobación fehaciente de que la famosa “campaña del miedo”, que tanto bastardearon, no era de miedo sino de absoluta realidad. Y que el “sinceramiento económico” del cual hablan y hablan, no es tal, sino un plan detalladamente pensado para implementar sus ideas empresariales, comerciales, al sistema del país que están llevando a cabo.
Por el bien de todos los que queremos a nuestra Patria, de los que somos trabajadores honestos y bien intencionados, de los que obramos de buena fe, de los que nunca hemos jodido a nadie y de los que deseamos el bienestar general y no el de unos pocos, este rumbo se modifique y encamine, porque es lo que realmente todos anhelamos, aunque viendo los hechos y analizando las circunstancias que circunvalan al país, el futuro que nos espera no es muy alentador que digamos.

8 comentarios:

  1. Claudia Beatriz Farias10 de junio de 2016, 21:49

    Sii vos cantate halgo ..una cansion nueva.
    Asi las agrego a a las otras tuyas que escucho todas las mañana. Mi lunita

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  2. Bueno... palabras lamentablemente ciertas. Es triste. Yo vivo mal desde siempre, gobierne quien gobierne. Ya no me queda fe.

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    1. por fin alguien que dice como yo, este quien este, si no trabajo....y vivo como puedo! saludos

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  3. Ruben Dario Reyes11 de junio de 2016, 7:59

    Si por Dios una a favor del laburante....hdp....ABRAZOS AMIGO ORLANDO!!!!!

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  4. Ahora podés entender mejor por qué nos hartaron esos doce años y votamos para que se fueran. El peronismo se recuperará y mandará al olvido a los Kirchner y sus socios saqueadores. Habrá que esperar que la clase política no crea que el Estado es un lugar donde hacer negocios privados a costa del pueblo.

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    1. Sí, señor. A veces me pregunto si nosotros llegaremos a ver gente honesta que maneje el destino de nuestro país? Deseo, de todo corazón, que sí... Abrazo grande.

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    2. Depende de que nosotros no los apañemos, sean del signo político que fueran. Que vayan a robar a los caminos. Esa es gente sin ideología, sólo con codicia y falta de escrúpulos.

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