MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

domingo, 12 de julio de 2026

ARGENTINA SIEMPRE HACE LO MISMO

Me resulta llamativo escuchar a ciertos periodistas, medios y comunicadores de distintos países insistir con la idea de que Argentina recibe ayudas arbitrales. Lo curioso es que esa acusación se repite una y otra vez, pero no viene acompañada de pruebas concretas. Lo reiteran con tanta insistencia que parecerían querer convertir una opinión en verdad. El problema que tienen es que la realidad tiene una costumbre bastante molesta para ellos: no se deja reemplazar solo por relatos. Lo más llamativo es que nadie puede señalar una mínima jugada que haya definido un partido a favor de Argentina. Ni una. Todas las decisiones discutidas fueron tomadas dentro de lo que establece el reglamento. Podrán gustar más o menos, podrán interpretarse de distintas maneras, pero hablar de una conspiración o de una ayuda sistemática es sencillamente una fantasía. Me encanta debatir de fútbol cuando del otro lado hay argumentos, análisis y razones porque el intercambio de opiniones siempre enriquece, pero lo que me resulta tomar en serio son las descalificaciones, las agresiones y las teorías sin fundamento. Supongamos por un instante, sólo para darle entidad a un absurdo que imagine que la FIFA quisiera favorecer a Argentina. ¿Para qué? ¿Qué ganaría la FIFA con que Argentina salga nuevamente campeona del mundo en forma consecutiva y no lo haga otra selección? Nadie logra responder esa pregunta elemental porque la acusación se derrumba por su propio peso. Es una construcción nacida del resentimiento más que de la lógica. Cuando un equipo gana, siempre es más fácil hablar de conspiraciones que reconocer méritos y convertir cada triunfo argentino en una sospecha permanente es dejar de lado la realidad que indica que Argentina lleva décadas escribiendo páginas importantes en la historia del fútbol mundial. No estamos hablando de una sorpresa pasajera, estamos hablando del campeón del mundo que, nuevamente, está entre los cuatro mejores del planeta; sin desplegar, quizás, el brillo que mostró en Qatar 2022, pero demostrando una vez más, carácter, jerarquía y una mentalidad competitiva que muy pocos poseen. Argentina es la única selección de América hispana que llegó a estas semifinales rodeada de potencias europeas y lo hizo por mérito propio, no por favores imaginarios. Somos una Nación que disputó seis finales del mundo y conquistó tres títulos. Puedo entender la rivalidad y las preferencias; también comprendo que muchos quieran que Argentina pierda (es parte del juego), pero lo que no alcanzo a digerir es la necesidad permanente de desmerecer cada logro argentino inventando ayudas inexistentes, que no tienen fundamento alguno, insisto. Podrá gustar más o menos nuestro estilo; podrán simpatizar o no con nuestra Selección, pero negar la dimensión futbolística de Argentina, ya no es una opinión; es simplemente, desconocer la realidad. Y quizás sea lo que más molesta a algunos, porque aun cuando no juguemos nuestro mejor fútbol y nos exijan más que a cualquier otro, Argentina sigue estando entre los protagonistas del mundo. A quienes esperan nuestra caída, les agradecemos la atención; nosotros, seguiremos alentando a la Selección y disfrutando del privilegio de ver a Argentina competir, una vez más, en la élite del universo futbolístico. Mientras algunos buscan conspiraciones, Argentina sigue haciendo lo mismo de siempre: salir a la cancha, competir y ganar. Y eso, por suerte para nosotros y por desgracia para los dolidos y rencorosos, todavía no puede decidirlo ningún árbitro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario