MOTIVO

Espacio dedicado a toda clase de comentario libre y espontáneo, despojado de intereses de cualquier tipo (y mujer)

jueves, 19 de septiembre de 2013

LA ESENCIA Y LOS VALORES DE DARÍN


No soy crítico de televisión, ni crítico de nada ni nadie, solo soy un ciudadano argentino que tiene como profesión ser artista, más precisamente cantante, músico, y también productor, conductor, creativo… en fin, tengo la enorme dicha de hacer lo que me gusta y vivir de ello. Como ya he mencionado en algunas otras oportunidades aquí, este espacio cibernético, lo utilizo para despuntar el vicio de escribir y de paso, opinar y volcar mis pensamientos sobre sentimientos, recuerdos, vivencias propias, hechos y sucesos cotidianos que me sorprenden, conmueven y/o movilizan.
Hace dos noches, Ricardo Darín estuvo como único invitado en el programa “Animales sueltos” que conduce Alejandro Fantino y si bien muchas veces, cuando estoy en mi casa a la medianoche, entre otras cosas, veo un poco de tele y hago zapping, buscando algo que me entretenga o distraiga, el programa de América no es lo que más me atrae de la programación del canal, pero a veces lo espío de a ratos para ver qué invitados hay cuando lo realizan con varios asistentes y muchas otras, lo miro atentamente cuando le dedican el espacio completo a algún personaje que me interesa. Ricardo es uno de ellos y allí me quedé, observando y escuchando el reportaje personalizado.
Ricardo Darín-Florencia Bas-Ricardito 'Chino' Darín-
Verónica Suárez-Fabián Gianola-Adrián Suar-Orlando Netti
Eduardo Celasco-Ricardo Darín-Huberto Roviralta-
Fernando Lúpiz-Orlando Netti-Roberto Antier

Ángel Gari-Pepe Monje-Adrián Suar-Leonardo Sbaraglia-
Fabián Gianola-Carlos Evaristo-Orlando Netti-Diego Torres-
Ricardo Darín-Daniel Comba-Martín Carella
Además de admirarlo vastamente como actor, le tengo un enorme aprecio y una gran simpatía, ya que en una etapa de nuestras vidas hemos coincidido bastante y compartimos muchísimos momentos juntos con un gran grupo de otros amigos, actores en su mayoría, participando de partidos de fútbol, reuniones, casamientos, asados, temporadas de verano, cumpleaños, donde la alegría, la cordialidad, la diversión, la hilaridad y el disfrute eran el centro de los encuentros. Aún conservo un video cassette VHS que mis amigos me regalaron para el cumpleaños número 30, con saludos, chistes y grabaciones risueñas y emotivas, donde entre otros, Ricardo junto a su mujer Florencia, de quien también tengo un grato recuerdo y un especial cariño, me dedican unas cálidas palabras y algunas ‘morisquetas’ llenas de afecto. Seguramente, si me pusiera a repasar la gran cantidad de horas grabadas que conservo de esos tiempos, donde mi casa era un centro de reunión casi obligado de ese grupo que conformábamos como si fuéramos familia (de hecho, nos habíamos puesto como nombre simbólico “La Familia Motoneta”, con tal simbolismo y significancia para nosotros, que hasta estipulamos en uno de los veranos donde muchos íbamos a trabajar a Mar del Plata en obras de teatro, musicales y eventos artísticos, que todo aquél que llegara a las respectivas boleterías de los teatros donde partícipábamos cada uno de los integrantes del clan, con la contraseña “La Familia Motoneta” y lo mencionara al vendedor circunstancial de las entradas, tenían orden de no cobrarles, como guiño simpático o prueba de código, por ser enviado por la supuesta “logia” que conformábamos), encontraría imágenes del hoy ya crecido “Chino” Darín, transformado en todo un galán y jóven actor, como el pequeño Ricardito que nos envolvía con su gracia y encanto y Clarita, su otra hija, siendo aún una bebita.
      
   
      
Retomando mi admiración, respeto y afecto por Ricardo, y desligándome del conocimiento personal que podría llegar a incrementar mi afinidad y consideración por él, quiero expresar el orgullo que me dio escucharlo y verlo tan centrado, aplomado, criterioso, modesto, prudente, inteligente, sin dejar de lado su brillantez, simpatía e ingenio. Si bien, en todos estos años suyos de crecimiento profesional fue demostrando que su grandeza no solo la tiene como el magnífico actor que es, sino también como persona humilde, solidaria y afable, la entrevista de la otra noche, sirvió como re afirmación de todo esto que menciono.
Hablo como simple espectador, no como parte del medio; como alguien que estaba viendo a uno de nuestros más grandes referentes artísticos dentro de la actuación hablando desde un lugar tan entero, tan firme y valeroso, que me dio un gran placer observarlo.
 
Cuando me refiero a que me dio orgullo, lo digo, más allá de sentirme privilegiado por compartir su afecto cuando lo encuentro o cruzo en alguna ocasión, desde mi lugar de ciudadano común, que siente que un actor argentino, profundamente respetado y admirado en muchas partes del mundo, mantiene su esencia, sostiene aún los valores que sus padres le inculcaron, honra el apellido de su padre y enaltece la crianza de su madre, el compañerismo de su hermana Alejandra, pondera el estudio como prioridad fundamental para mejorar nuestra sociedad, reverencia su lugar de privilegio, anteponiendo la mesura y sensatez de decir: – “La ambición te puede llevar a un lugar muy oscuro. Tengo un auto de alta gama y me da calor, porque es demasiado. Soy feliz cuando agarro el auto de mi hijo”. –
En otro segmento de la charla con Fantino, que no tuvo más que exponer los temas para que Darín casi los desarrollara a modo de espléndido monólogo, abordó su relación con la fama y su visión de sí mismo: – “Creo que podría ser mejor director que actor. Muchas veces pienso que no soy tan bueno como actor, y no es una falsa modestia. A veces no me gusta lo que hago, o el resultado de lo que hago, o el camino de aproximación a un personaje”. –
Cuando el conductor le planteó sorprendido su rechazo a una muy tentadora propuesta que tuvo para incursionar en Hollywood, le dijo: – “Todo ese atractivo en torno a Hollywood yo lo veo cholu. Es mucho más el entorno que el hecho en sí mismo. Tiene que ver más con eso. A mí no me interesa. Pero por varias cosas. Una de ellas es que para mí, es muy importante que el actor piense. Y no es fácil pensar en otro idioma. Eso es fundamental” –
No conforme con esta explicación, Fantino, que a mi entender es muy buen vendedor de sí mismo como entrevistador, haciendo notar que tiene una vasta información sobre el entrevistado, con referencias magnánimas de historiadores, datos ancestrales, autores y referentes de la cultura, para aparentar una capacidad intelectual que a mi criterio, reitero, carece ampliamente, le pregunta como redoblando la apuesta, si nunca pensó en vivir en Los Ángeles, con una casa de fin de semana en Santa Mónica, un auto de super lujo, etc, etc, etc; – “¿Sabés toda la plata que hubieras ganado?” –, le planteó, a lo cual Ricardo contestó: –“¿Y para qué? ¿Para qué quiero tanta plata? La ambición te puede llevar a situaciones muy desoladoras. No es que no me guste la guita. ¿Por qué tengo que ir al Oscar? ¿Qué creen que ocurre ahí? Yo ya fui una vez, ya vi, no me puso muy contento y estoy acá”. – Fantino volvió a insistir con la idea sobre el dinero que había desperdiciado y Darín le repreguntó: – “¿Y para qué sirve? ¿Para qué?. –, “Para vivir mejor”, respondió el conductor y allí fue cuando lo remató con la mejor frase de toda la entrevista, a mi entender:  – “¿Mejor de lo que yo vivo? Yo me pego dos duchas calientes por día”. –
La nota continuó muy interesante y cautivadora, porque Ricardo se mostró tal cual es, sincero, directo, visceral, contundente y porque además, al ser un referente preponderante de nuestro arte, es doblemente meritorio y loable que sin querer ser ejemplo de nada, lo sea de manera concreta y rotunda.
A los que lo conocen más cercanamente, obviamente, no les hacía falta un programa de televisión para descubrir sus valores, pero quizás a muchos que solo lo tienen como ese gran actor que es, simpático, desprejuiciado, por momentos, y mesurado y reflexivo en otros, sí les valió hallarlo en ese rol luminoso y sapiente dentro del marco de una conversación íntima y distendida.
Gracias, Richard, por tu dimensión profesional y fundamentalmente, por tu nobleza y dignidad.

martes, 17 de septiembre de 2013

FE DE ERRATAS


Estoy en una etapa de mi vida donde intento vivir lo más plenamente posible, y parte de esa plenitud tiene que ver con tratar de no callar nada. Mi personalidad de sagitariano de la primera semana de diciembre, además de observador, pasional e impulsivo, tiene entre otras  características, un alto grado de modestia, reserva y timidez, (aunque a veces no lo aparente… lo de la timidez, digo…), particularidades que han marcado mi infancia, adolescencia y gran parte de mi adultéz también. Con los años, he ido modificando gradualmente ese retraimiento social y hoy me nutro firmemente de la expresión en varias de sus variantes, entre ellas las de subirme a un escenario, decir las cosas que pienso frontalmente o escribir en este blog, por ejemplo.
Este pequeño preámbulo a mi reflexión de hoy, es para explicarle a aquellos que lean mi comentario, que el hecho de decir lo que se cree naturalmente, lo que se siente abiertamente, muchas veces da lugar a incomodidades, a discrepancias, a enojos o enfados. A esta altura del camino, prefiero priorizar mis sentimientos a evitar fastidios de los que puedan darse por aludidos.
Durante el fin de semana pasado, comenzó la segunda edición de Unasur Cine, un importante festival cinematográfico que se realiza en la Provincia de San Juan con gran despliegue organizativo, excelente desarrollo de producción y enorme responsabilidad cultural. La apertura del mismo se concretó con un homenaje a Leonardo Favio, mejor dicho, y respetando lo que su hijo Nico, mi querido Nico, con buen criterio creativo y total autoridad hereditaria estipuló desde el fallecimiento de su padre, fue una ‘celebración de la obra viva de Leonardo Favio’. Participaron Federico Luppi, como una suerte de conductor del espectáculo, el mismo Nico cantando algunas de las canciones del repertorio de Leonardo, con su personal talento vocal y musical, Pocho Leyes y Luis María Serra, compositores de la música de uno de los films de Favio, “Juan Moreira”, que recrearon parte de esa obra magnífica, el guitarrista Pilin Massei, la actriz Antonela Costa, leyendo una carta de su padre Martín Andrade, gran amigo de Leonardo y colaborador suyo en varias de sus películas, y Natalia Pelayo, recreando como bailarina el personaje de la Francisca, que interpretó en la última obra fílmica de Favio, que fue “Aniceto”.
Me hubiera gustado estar presente, inclusive aunque no haya participado del show, tan solo como espectador, ya que imagino que habrá sido muy emotivo el recuerdo de mi entrañable Leonardo. A veces, las cosas no son como uno desea, por eso repito que me hubiese gustado mucho haber podido participar del espectáculo, con total humildad, desde mi afecto cercano a él y la sencillez artística de mi disco con sus temas, pero en realidad lo que me moviliza a escribir esta nota es la omisión total del nombre de mi padre, Orlando De Benedetti, en la extensa retrospectiva que figura en la información de la página oficial del Festival Unasur Cine http://www.unasurcine.com.ar/index.php/secciones/funcion-de-clausura, donde publican la comunicación detallada del tributo realizado a Favio. En la sección de la película “Nazareno Cruz y el lobo”, en la cual mi padre fue co productor con Leonardo, no solo excluyeron el nombre de mi viejo en la ficha técnica, sino que incluyeron como productor a Horacio Labraña, hermano menor de Favio, hijo de Laura, la mamá de ellos, con su segundo marido. Horacito, así lo llamo desde niño y él me dice Orlandito a mí, recíproca y afectuosamente, fue partícipe de la producción como asistente o colaborador principal, si se quiere, pero no como productor del film. Me llamó la atención que no figurara mi padre en esa información y que además lo incluyeran a Horacio en ese rol, del que tengo un cálido recuerdo de esos años y muy presente en mi memoria aún su participación como actor  inclusive, en algunas escenas de “Juan Moreira”, donde participó como uno de los ‘milicotes’ que atrapan al ‘Cuerudo’, encarnado por Edgardo Suárez, que termina delatando a Moreira (Rodolfo Bebán) y a su ladero Andrade (Jorge Villalba).
No le cargo la responsabilidad de este olvido a la gente del festival, todo lo contrario, sino a quien o quienes les han brindado el detalle de la información para incluirlo en la página web y el programa oficial, ya que también he visualizado algunos otros errores que rozan la desinformación o, por lo menos, el desconocimiento puntual de los colaboradores de Favio en varios de sus films. Presumo que no es un problema de tipeo ni equivocación circunstancial, porque excluyen a Tito Hurovich, también, como co productor junto a su hermano Alberto de “Juan Moreira” y confunden además en varias fichas, el nombre del montajista Antonio Ripoll por Antonio Ripio, habiendo sido parte esencial de casi toda su filmografía, como responsable del montaje de seis de sus películas, desde “Crónica de un niño solo” hasta “Soñar, Soñar”, incluyendo “El romance del Aniceto y la Francisca”, “El dependiente”, “Juan Moreira” y “Nazareno Cruz y el lobo”.
Quizás para muchos es insignificante, irrisorio, ésto que evidencio y no terminan de comprender el por qué de mi queja, pero creo que no está mal decir lo que uno piensa y siente, porque desde el lugar de hijo, me molesta que marginen el nombre de mi viejo como productor (con lo que eso significó para él en aquella oportunidad, los que conocen la historia saben de lo que hablo), que incluyan en su lugar a otro, que aunque sea el querido Horacito, no es quien corresponde, en un film que hasta nuestros días, mantiene el récord absoluto de asistentes en la historia del cine en nuestro país: 3.7000.000 espectadores.
Para la próxima vez, espero que actualicen y recompongan los datos fidedignos de las fichas técnicas de los films y no cometan más omisiones. Con mi total respeto y consideración a los responsables de los desaciertos.
FE DE ERRATAS: La palabra errata viene de cosas erradas. Una errata es una equivocación material cometida en lo impreso o manuscrito. La fe de erratas de un libro o publicación es un método usual de edición posterior a la producción de un libro o documento, en el que los errores que se han detectado en el ejemplar producido son identificados en una página de papel que es insertada en el libro con la corrección que debe hacerse en cada caso. En éste, precisamente, será para la próxima… espero…

miércoles, 11 de septiembre de 2013

MAESTROS EDUCADORES


Sin duda alguna. el mundo cibernético ha modificado nuestra forma de vida, nuestros movimientos, nuestros tiempos, nuestras costumbres… Hoy, todo sucede, o por lo menos casi todo, a través de una computadora. El universo está internetizado, la tecnología ha irrumpido de tal manera en nosotros, que el sistema globalizado actual, permite comprar y cobrar en red, pagar cuentas on line, realizar transferencias bancarias, obtener elementos a distancia, reservar pasajes para viajar, archivar historias médicas en instituciones sanitarias, encontrar o reencontrar personas, intercambiar ideas con gente de países lejanos como si estuvieran a la vuelta de la esquina , informarse, entretenerse, instruirse virtualmente, conocer lugares que quizás nunca visitemos “in situ”, efectivizar en mayor o menor medida, casi todo lo que uno imagine o quisiera originar con un simple ‘click’ ejecutado.
Si bien la tecnología avanza minuto a minuto y cada día existen más posibilidades de acceder a cuanta idea, comunicación y conocimiento nos plazca en distintos formatos (CPU´s, notebooks, netbooks, celulares, Ipods, Ipads, iphones, etc), aún no se encuentra procedimiento ni estructura electrónica existente que supla la educación de los maestros de carne y hueso.
Sabemos que hay libros, manuales y enciclopedias que se pueden leer en portales literarios subidos a internet, conocemos el modo potencial de buscar estudios y datos en el ciberespacio, nos hemos acostumbrado a explorar cualquier inquietud desconocida que tengamos, por medio de la compu; ya nos es común a todos ‘googlear’ personas, testimonios y factibles dudas para disipar rápidamente la ansiedad que nos abruma, pero insisto, nada de todos los avances informáticos existentes pueden suplir la educación de los profesores humanos.
Hoy, en Argentina, es el día del maestro y estas fechas simbólicas que se estipulan socialmente para festejar un día especial “dedicado a …”, sirven básicamente para tomar consciencia y refrescarnos la memoria sobre la real importancia que tienen ciertas profesiones como la educativa, por ejemplo.
Los maestros son fundamentales para la formación estructural de todos nosotros, son los que nos guían en nuestros primeros años de vida con juegos y enseñanzas pedagógicas en el jardín de infantes, los que nos marcan las reglas y las formas en el nivel primario, los que nos inculcan responsabilidad y esfuerzo en el secundario y los que nos exigen compromiso y participación si elegimos el nivel terciario en universidades y escuelas técnicas.
Ser maestro es ser bueno, noble, solidario, porque desear enseñarle al prójimo es tener un alma generosa, leal, bondadosa, sentir la necesidad de transmitir conocimiento a otro, es un acto asociado al desinterés, a la formación por la formación misma, y en cierto grado, a la colaboración de un mundo mejor. El hecho de atesorar la vocación de educar, permite a quienes la eligen, aportar un granito de arena fundamental en la enorme playa de la estructura social y son los artífices esenciales de nuestros valores y méritos.
Mis padres, Orlando y Celia
En lo personal, puedo mencionar como maestros principales a mis padres, Orlando y Celia, que como todos progenitores, se transformaron en mis ‘maestros’ sin saber cómo hacerlo, basados en la intuición y el instinto que el mismo destino propone, pero que al mismo tiempo, me dieron su enseñanza de respeto, honra y buen proceder; después, recordar y agradecer a todas las maestras y maestros que tuve desde la niñez hasta mi adolescencia, ya que cada uno de ellos ha sido importante para forjar el hombre que soy hoy; como homenaje a quienes me ayudaron en el aprendizaje, menciono a los que tengo más presente como la Señorita Lilita y Miss Graciela del jardín de infantes, a Guillermina Piñeiro, Susana Bence Pieres, a Teresita (no me acuerdo su apellido), entre otras, de primaria, al profe de gimnasia, López, a Stella Maris de ‘Biología’ (de quien tampoco recuerdo como se apellida, pero mantengo vigente su cariño), a Alberto Spada de ‘Dibujo’, a Nélida Nadale y Margarita Montanari, aunque en aquél momento las estigmatizáramos como del bando de las “malas”, en secundaria, y a todos los maestros que he tenido como alumno en el Instituto Lange Ley, el Colegio Domingo Faustino Sarmiento y el Instituto Argentino de Enseñanza Superior, instituciones a las cuales asistí durante mi etapa estudiantil.
    
    Miss Graciela en Jardín de infantes del Lange Ley
    Guillermina y Teresita en 6° grado del Instituto Lange Ley
    
    Federico Pedrido

A Federico Pedrido, quien trabajaba como creativo y jefe de redacción en la agencia de publicidad de mi viejo, además de ser un hombre de la cultura, escritor, intelectual, académico lunfardo y hombre de vivencias heterogéneas que marcaron mi juventud con su cálida amistad y simbólica consideración, a pesar de la gran diferencia de edad que nos separaba.
    
    Idelma Nudel, mi primera maestra de teatro
    Agustín Alezzo, querido maestro actoral

Y en lo profesional, primero a mis maestros de teatro, Idelma Nudel y Agustín Alezzo, que generaron en mí la confianza de iniciarme en el arte desde el lado histriónico de la actuación, a la enorme cantidad de ‘Maestros’ que he conocido a lo largo de 28 años de trayectoria musical, que me posibilitaron un aprendizaje artístico desde la paridad, el afecto y la admiración como Luis Aguilé, Roberto Goyeneche, Víctor Manuel, Juan Carlos Baglietto, Nito Mestre, Ángel Cárdenas, Luis Alberto Spinetta, Pappo, Armando Manzanero, por mencionar solo algunos. 
    
     Luis Aguilé
    
     Roberto Goyeneche, "El Polaco"
    
     Juan Carlos Baglietto
    
     Víctor Manuel
     Armando Manzanero

Y a mi maestro más inspirador dentro de la profesión artística que he elegido, Leonardo Favio, que motorizó sin ser consciente quizás, la elección más esencial de mi camino, al darme el incentivo y entusiasmo para adoptar la música y el canto como medio de vida.

Leonardo Favio

¡Feliz día del Maestro a todos aquellos que sienten la educación desde y hacia el corazón!

martes, 3 de septiembre de 2013

NO ES LO MISMO...


Escribo este comentario porque creo que en la época donde todo pareciera dar igual, donde los parámetros han desaparecido por completo, donde todo se mezcla, todo se confunde, todo se muestra y todo se da, hace falta aunque sea en un pequeño porcentaje, un poco de consideración, de miramiento y de autocrítica. Hablo específicamente del medio al que pertenezco, el artístico, y también de lo que nutre y se nutre la difusión de los artistas y sus obras, o sea, los medios, gráficos, radiales, televisivos y/o cibernéticos.   
Alejandro Sanz en su canción “No es lo mismo”, en algunas estrofas dice: - No es lo mismo ser que estar, no es lo mismo estar que quedarse, ¡qué va! Tampoco quedarse es igual que parar, no es lo mismo. No es lo mismo basta o va a estar; No es lo mismo ser justo que ¡qué justo te va!, ni es lo mismo decir, opinar, imponer o mandar.  No es lo mismo arte que hartar – ¡Por supuesto, que no es lo mismo! Y agrego yo: No es lo mismo estudiar que no estudiar, ni es lo mismo saber o no saber, tampoco es lo mismo lograr que intentar, y mucho menos cantar que no hacerlo.
Básicamente, publico esta idea espontánea porque me siento, en primer lugar, afectivamente cercano a su cariño y a su recuerdo, en segundo término, porque sin pecar de soberbio ni altanero (los que me conocen saben que soy la antítesis de esos adjetivos), me considero con la autoridad moral y artística para hacerlo y en tercer orden, porque cada vez que veo y escucho a Adriana Aguirre y su marido Ricardo García “homenajeando” a Leonardo Favio, me produce una mezcla de sensaciones, que combinan diversión, risa, fastidio, incomodidad, desazón, contrariedad, y un poquito de vergüenza ajena.
Quiero dejar en claro que soy muy respetuoso de las personas y que honro la libertad para que cada uno haga lo que quiera de su vida, ya que no hay cosa más sana para el espíritu que realizarse plenamente con lo que uno siente y desea.
Conozco a Adriana Aguirre, primero como espectador, desde chiquito la veía en televisión, revistas y películas con su escultural figura y belleza femenina; con los años, ya más crecido y formando parte del medio artístico, he tenido un trato circunstancial profesional siempre afable, muy amable y hasta en algunas oportunidades, he compartido programas, estrenos y fiestas sociales en las cuales ambos estábamos convocados; también, el año pasado, he participado como invitado del programa que ella conducía para la televisión de la provincia de San Luis, del cual tengo un grato recuerdo por su trato cordial y afectuoso, habiéndome recibido calurosamente, con gran respeto y consideración. Al señor García nunca lo había visto personalmente hasta el día del sepelio de mi querido Leonardo, en noviembre pasado, cuando en un momento de esa triste e irremediable circunstancia, se acercó cortesmente junto a Adriana para saludarme e intercambiar algunas palabras.
Intentando resumir este pensamiento que expongo públicamente, quiero dejar en claro que el sentido del humor es uno de los pilares en mi vida, que no tengo pruritos en reírme de mí mismo cuando la ocasión lo requiere, que me encanta sonreír, divertirme, ser un tipo alegre, contento, que procura vivir lo más felizmente posible. Y reitero, con un amplio sentido del humor, cosa que valoro como uno de los cimientos que tenemos para pasarla mejor en nuestro trayecto existencial.
Desde hace unos meses, algunos programas de televisión (varios) están dedicándole considerables espacios de sus ciclos a la dupla Aguirre-García, escudándose en un supuesto “homenaje” a Favio, bajo el marco del entretenimiento y la diversión con tres “interpretaciones” que ellos grabaron de temas que Leonardo ha incluido en su repertorio a lo largo de cuarenta y cuatro años de trayectoria.
 
Las canciones son “Que tonto fui”, “Si yo fuera tu amante” y "Más que un loco", que contaron con el apoyo visual de sus video clip´s correspondientes, donde se explota, además del grotesco, el lado ‘bizarro’ que Adriana Aguirre y Ricardo García vienen utilizando de sus imágenes públicas desde hace más de una década.
Hasta aquí, la cosa me resultaba risueña, graciosa, entretenida, divertida y reconozco que cada vez que los veía promocionando sus videos como “rubro artístico musical”, me daban también hasta un poco de ternura.
Valoro sinceramente que admiren a Leonardo, que García se esfuerce en imitar su particular forma de cantar, que procure hacerlo dignamente sin desafinar, que Adriana haya sentido cariño por Favio y por eso se sume a la iniciativa de su marido, aunque sus agudos sean difíciles de sobrellevar auditivamente, no solo por ese tono punzante que utiliza sino también por el chirriante sonido que emite en cada canción, que los dos se ganen la vida como deseen, como les guste, que encuentren una manera mediática de subsistir en el trastocado y vapuleado medio televisivo, que se reinventen una y otra vez, sin importarles la vergüenza ni el ridículo. Pero no reconozco afable, mesurado ni serio que encaren un supuesto tributo formal a un gran artista como Leonardo, uno de los íconos indiscutidos en la historia de nuestra cultura, de la forma cuasi extravagante, estrafalaria e irrisoria como lo presentan.
Hoy me anoticio que están preparando un disco completo en homenaje a mi entrañable Leonardo Favio y no pude más que descreer de la información, ya que además piensan presentarse formalmente en gira con un espectáculo basado en su figura. No tengo ninguna animosidad para con ellos, al contrario, creo que todos tiene el derecho de ir por la vida como mejor les parezca y los dos son desprejuiciados, irrefrenables y hasta sentimentales, en un punto, sumado a otras características que los posicionan dentro de la audacia carente de pudor.
También puedo imaginar con ingenio y fantasía que Leonardo, muy factiblemente, los tomaría con ternura, misericordia y calidez, de la misma manera que aceptaba así a la gran legión de imitadores que lo emulaban en muchas partes del mundo; del mismo modo, intento asimilarlos yo, sin dejar de lado la pena que me produce el manoseo de su imagen.
Dejo de lado la calidad con la cual puedan realizar el producto en sí, me desligo de la buena o mala impresión que pueda producirme el hecho en cuestión, pero no puedo obviar ni marginarme del sentimiento áspero que me provoca saber, por mejor intención que ellos puedan tener, que la imagen de Favio se entremezcle entre el ridículo y lo absurdo, más allá de la gracia y el efecto mediático que buscan obtener los conductores y productores de televisión, tras un triste punto más de raiting.
A veces, perdemos demasiado tiempo intentando entender cosas, cuando es solo cuestión de aceptarlas… o no… Insisto, existen elementos difíciles de discernir, otros complicados de consentir, el problema está cuando ni los comprendemos, ni los podemos acomodar, y tampoco admitir.
Desde mi lugar afectivo y cercano a Favio, a su familia y al recuerdo de su enorme talento y representación cultural, intelectual y popular, sin ánimo de ponerme en ningún rol crítico ni estúpido de falso defensor de causas justas, deseo fervientemente que esta noticia sobre el supuesto “homenaje” que grabarán y llevarán al teatro, Adriana Aguirre y Ricardo García, sea solo una ilusión y no un suceso verídico. Por respeto a su memoria, su obra y su arte inigualable.